Acroyoga-Juan-Manuel-Vazquez

Seguridad, confianza, desafío, juego, amor y cooperación. El acroyoga es todo eso sumado al arte de la meditación y conexión consciente con el otro y uno mismo. Desde su fundación en el 2003 hasta el momento, el acroyoga, la disciplina que fusiona el yoga, la acrobacia y el masaje thai, se convirtió en una semilla que se diseminó por diferentes lugares del mundo, para ser hoy una práctica accesible que crece y da alegría día a día.

“En el momento en que te encontrás con el cuerpo del otro, entrás en una comunicación casi no verbal que tiene que ver con la confianza”, dice Edgardo Lagoria, instructor, oriundo de Zona Sur del Conurbano Bonaerense. Su experiencia en tela, trapecio, danza contact, yoga y meditación Vipassana lo llevó a conocer esta disciplina. Ya con varios recursos en su haber, se fue desarrollando e introduciendo en la metodología y en la técnica. Actualmente, dicta talleres de acroyoga en varios centros culturales de la Zona Sur y Capital y coordina el grupo Acroyoga Familia del Sur. Además, con el fin de estimular el principio de ‘compartir’ que promulga la actividad, dicta clases con previo acuerdo de arancel en parques y plazas públicas. “Yo voy a ahí y observo que para que el mundo sea más armonioso, la diversidad y la educación integral es lo que va”, concluye Edgardo.

Clases regulares al aire libre.
Encuentro todas las semanas en los siguientes puntos:

Lunes – Plaza Las Heras, Palermo (C.A.B.A.)
Martes – Plaza Brown, Adrogué
Jueves – Plaza Grigera, Lomas de Zamora
Viernes – Plaza de las Américas, Ezeiza
Sábados – Velódromo de Lanús
Domingos – Parque Finky, Temperley
de 17 a 19hs

Para conocer más del Acroyoga, te dejamos la nota que publicamos hace un tiempo en Revista Dínamo: Acroyoga, la práctica de la comunión