Víctor Hugo Saldaño fue condenado dos veces a pena de muerte. Desde hace 20 años, aguarda en el corredor de la muerte en Texas. Mientras la espera se prolonga y el final permanece abierto, su historia sigue

Por María Soledad Goyanes
@MSolGoyanes

Foto: Cedoc

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El caso de Víctor Hugo Saldaño no deja de conmover; quizás porque sea argentino. Fue sentenciado a la pena capital en 1995 por la muerte de un comerciante en los Estados Unidos. Tras considerarse que hubo discriminación racial, la Suprema Corte de Justicia norteamericana declaró la nulidad. En este contexto, nació la denominada “Ley Saldaño”, aprobada por la legislatura texana y que señala que no puede condenarse de acuerdo al origen, raza o religión de una persona. Saldaño, sin embargo, sigue condenado.

Muy al pasar, ojeando una revista, a pocos años del crimen, me encontré con su historia. Qué fue lo que me motivó a seguirla: Víctor se mostró arrepentido, pensó en la familia del comerciante asesinado, principalmente en su hijo David, quien había perdido a su padre. Allí aún estaba ese joven aventurero que dejó su Córdoba natal en busca de un futuro mejor.

Llegado el año 2005, Saldaño fue sentenciado por segunda vez. En este caso, no entró en escena la discriminación racial, sino el hecho de que se estaba juzgando a una persona fuera de sus facultades mentales.

“El corredor de la muerte es un sitio de locura; cuatro años es lo máximo que dura un ser humano en el corredor de la muerte, para que no se le quiebre su aparato psicológico; apareció degradado mentalmente”, señalaba Juan Carlos Vega, abogado de Saldaño, el pasado 25 de septiembre en el programa Le doy mi palabra, de Radio Mitre.

Años atrás, su madre Lidia Guerrero lo adelantaba en una entrevista que brindó para diario La Nación: “Ya lo internaron varias veces. Siempre que puede trata de matarse. Incluso le cortan la luz para que no se haga nada. En una carta me dijo que los gritos de los presos por la noche son terribles, que todo el que entra se vuelve loco ahí adentro”.

Relatos de terceros, como el de su madre, reconstruyen la historia de Víctor en el documental Saldaño. El sueño dorado. Imágenes en blanco y negro provenientes de una cámara de seguridad muestran cómo Saldaño es interrogado tras ser detenido.

El mismo fue realizado por el abogado y periodista cordobés Raúl Viarruel, y estrenado en el cine Gaumont hacia fines de abril, tras difundirse en Córdoba. Su objetivo es, tomando como caso paradigmático la historia de Víctor, mostrar la discriminación racial.

Víctor Hugo Saldaño se ha pasado la mitad de su vida condenado a la pena capital y la ejecución aún no llega. Cabe preguntarse si dicha condena, comparado con lo que lleva vivido, hubiese sido un mejor destino.

Un caso que no pierde actualidad

En septiembre de este año, el Papa Francisco pidió en su visita a los Estados Unidos el abolicionismo de la pena de muerte a nivel mundial. Lidia Guerrero visitó a principios del 2014 al Sumo Pontífice para pedirle por su hijo. En octubre, Juan Carlos Vega junto a la Cancillería argentina, se presentó en una audiencia por el caso Saldaño ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).