La obra El Cuadro, en Pan y Arte, rememora las pinturas poderosas de los primeros siglos que generaron ambiciones desmesuradas

Por Federico Moretti
@fede_pmoretti

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Las pinturas representan horas de pinceladas, frustraciones y ansiedad para crear una pieza que tenga una silueta diferente del resto. Pero cuando se trata de un retrato, las emociones del artista y de aquellos que pueden apreciar su obra crecen más que los latidos del corazón. El Cuadro, basada en la obra de Eugène Ionesco y bajo la dirección de Gastón Zambón, manifiesta esas sensaciones con un elenco que no deja escapar a la audiencia por su sencillez y carácter aguerrido.

La trama se centra en la pintoresca y exitosa vida de un hombre (Pablo Kusnetzoff) que vive de su ambición por los lujos, pero sus deseos lo ahuyentan de encontrar a una verdadera mujer a la cual amar. Su personalidad lo lleva a encontrarse con un pintor (Nicolás Verdier) que logra convencerlo de que compre una pintura que le dará una razón más por vivir: el retrato de una mujer similar a la Gioconda.

Su fama como hombre de negocios oculta su vida de pobre que vive junto a su violinista (Patricio Muñoz) y su hermana mayor (Gisela Di Lauro), quien lo persigue para que cierre todos los contratos que pueda mientras ostenta sus riquezas y en una casa que les cuesta mantener. Pero la personalidad de esta mujer reparte reflexiones de cómo apreciar una buena obra de arte y la visión futurista de los hombres del siglo XX.

Con la dirección de Gastón Zambón, la obra pone de manifiesto, a través de sus personajes, un mundo excéntrico que no se escapa de las miserias de la condición humana.

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El Cuadro
Viernes 20:30hs
Teatro Pan y Arte
Av. Boedo 876. Ciudad de Buenos Aires