Distintas propuestas musicales pasaron por la 8ª edición del festival Ciudad Emergente. Algunas de las más innovadoras dejaron en claro que la escena musical argentina no está en quiebra

Por Flor Pasquali
@flopasquali

Nortec

Diosque: el desafío de la rima

Definir a un artista como Diosque es algo complicado. Es tratar de ponerle nombre a lo inclasificable. Si hay algo que sí se puede decir es que es único y tiene un estilo propio donde conviven varios mundos. La belleza que se origina en sus canciones crea un universo lejos de los lugares comunes, plasmado de poesía.

Detrás de uno de los músicos más particulares de esta generación, se encuentra un tucumano con el nombre de Juan Román Diosque. Su debut con I Can Ción en 2007 contó con Daniel Melero como productor y fue editado por una multinacional. Más tarde registró Bote (2011) que, a diferencia de su primer disco, decidió colgarlo gratis en internet y salir a presentarlo. Después decidió cambiar la guitarra por los sintetizadores y contrató un productor para Constante, un tesoro musical en la escena local lanzado en 2014.

Lo convencional está lejos de hallarse en las estructuras de sus canciones, el sonido y las letras. Diosque encuentra una profundidad filosófica en lugares que parecen insignificantes a los ojos del ser humano. Tal vez sea por eso que resulta difícil ubicarlo en algún escenario de la escena local. Se atreve a “desafiar a la rima de noche y de día” y a borrar los límites de lo establecido.

En su último disco se reinventa con una producción fuerte e innovadora. Con un total de 10 canciones, contó con la participación de Jean Deon y Marcos Orellana de Michael Mike. A diferencia de sus trabajos anteriores, Constante da lugar al baile y se insinúa al hip hop con elementos electrónicos, mantiene esa porción de experimentación que siempre estuvo presente a lo largo de su discografía. Es uno de sus álbumes más concentrados y calculados, con muchos arreglos y detalles donde se prioriza la letra y la danza.

Esta es la primera vez que el tucumano forma una banda estable y, a diferencia de Bote que desbordaba de amor melancólico, en Constante hay alusión al encuentro y a la admiración por las pequeñas cosas de la vida que se manifiestan desde la sencillez. En sus canciones la poesía siempre está presente, con tópicos que hablan sobre la belleza, el amor por la vida y hasta la muerte.

Para definir a Juan Román Diosque se podría empezar por decir que es algo que no se ha escuchado en ningún otro lado. Desde la simplicidad de sus letras y lo inexplicable en su música, Diosque resulta cercano y a la vez nos trasciende.

Delta Venus: odisea de la nostalgia

Quietud. Audacia y melancolía. Como refugio a la desesperación y el dolor, Delta Venus despegó con un sólo LP cargado de una serie de hechos inusuales: la producción a cargo de William Berman, baterista de MGMT, y una foto de tapa tomada por Sean Lennon, con quien tuvieron la oportunidad de compartir (y hasta zapar temas de Spinetta) un año nuevo junto a su madre Yoko Ono. Con Diego Barreiro (voz y guitarra), Vladimir Favrot (guitarra), Federico Cordara (bajo, coros), Stefano Mascardi (teclados, coros) y Menech Marino (batería), Delta Venus llegó a concebirse como la “promesa de la escena musical latinoamericana”.

Con solo un año de antigüedad fueron la banda telonera de Tame Impala en el teatro Vorterix en 2013 y grabaron su primer disco en el estudio Unísono de Gustavo Cerati y otras locaciones de Buenos Aires y Nueva York. Su sonido audaz y moderno funciona como calmante para la consciencia en medio de un mundo lleno de caos. Las letras que manifiestan la desesperación del ayer, las huellas de los deseos que quedaron en el camino o la necesidad de matar un dolor con la tranquilidad que envuelve la guitarra.

Su nombre se hace justicia en sus once canciones cargadas de psicodelia, pop y folk rock. Allí se gesta un ambiente espacial con partida hacia el futuro pero con un guiño constante al pasado. Eso es lo que define el estilo particular de una de las novedades argentinas más interesantes. La noción del tiempo no existe en Delta Venus. Con videos vintage como La duda, la música cargada de melancolía y sus letras con los deseos a flor de piel, donde una voz tranquila y pacífica asegura que “todo lo que tenemos es este momento”.

El logro de Delta se atribuye a la gracia de llegar a la intimidad de cada individuo. En un video como “vuela”, las imágenes caseras filmadas desde un iPhone con escenas que se repiten, baja resolución y varios desenfoques generan un clima tan real que provoca a la sensibilidad.

Escuchar la voz de Diego es como un susurro al alma, que junto a los suaves rasgueos de las guitarras logra acariciar hasta el más recóndito lugar del ser interior. Delta Venus invita a un despegue a la nostalgia. El destino de la nave es incierto pero tiene un objetivo claro: perseguir la libertad.

Chancha Vía Circuito: el génesis de la cuestión

Distintas capas de tambores juegan y se enfrentan contra el calor que impone Pedro Canale desde sus beats. Navegan en una armonía pegadiza y provocadora. Chancha Vía Circuito es el nombre de otra propuesta que parece no encajar en ningún casillero de la escena local: el reencuentro con las raíces del folklore, el romance con la cumbia y la búsqueda de nuevos ritmos.

El proyecto alter ego del productor y DJ argentino Pedro Canale cuenta con tres discos que fueron editados en Argentina, Europa, Estados Unidos y Japón a través del sello discográfico ZZK Records. En la búsqueda de sonidos latinoamericanos, Canale toma a la cumbia para llevarla a un terreno desconocido, a un lugar donde se la percibe hasta más sofisticada y elegante. Allí tiene lugar la fusión entre los ritmos tradicionales de toda América latina con los sonidos electrónicos.

La combinación de todos estos géneros con texturas electrónicas logran generar atmósferas únicas, donde reina la experimentación y llama la atención del público. Lo primordial del sonido se encuentra en la raíz del ritmo en Río Arriba (2010). Al igual que Diosque, Chancha invita al baile desde la sinceridad hacia una ciudad inundada de urbanismo y planificaciones atadas a la rutina.

Hay una realidad que existe hace mucho tiempo y es la del prejuicio hacia la cumbia y el folklore. Durante años hubo un rechazo a lo local, se percibía a la cumbia como música de barrio bajo y el folklore tenía algo de mala fama entre la generación 2000. Más tarde esta concepción fue perdiendo peso: hoy la gente se anima a bailarlo, los géneros resurgieron y ganan el lugar que siempre merecieron.

Propuestas como Chancha Vía Circuito llevan dentro la idea de tomar conciencia de volver a las raíces, al origen. Como lo indica su nombre, que proviene de un tren que conecta a la ciudad de Buenos Aires con los suburbios de la provincia, Pedro invita a conectarse con lo genuino, con ritmos cálidos que transmiten alegría y una cadencia especial para el baile. Y que, en vez de caer en obviedades, sugiere novedades.

Nortec Collective: La voz del límite

Hace no mucho tiempo atrás, en Tijuana no existía una verdadera identidad cultural asentada. Al ser una frontera, resultaba difícil encontrar algo contemporáneo en la ciudad. Hasta que apareció Nortec Collective, un dúo electrónico formado por Bostich (Ramón Amezcua) y Fussible (Pepe Mogt) que creó una nueva conciencia sobre lo que es la vanguardia creativa de Tijuana. Uno de los fenómenos culturales más particulares de la región que reflejó otra mirada sobre la ciudad.

Como una especie de recicladora de audio, el colectivo de Nortec reunió a la música norteña tradicional y tambora, la deconstruyó y la combinó con electrónica. Así crearon un híbrido con algo distinto que terminó de consolidarse como una identidad regional. Desde su primer disco como dúo, Tijuana Sound Machine (2008), Bostich y Fussible desarrollaron el concepto estético de un auto clandestino y fantasmal que es una máquina de sonido que no sabe si cruza cosas ilegales, gente o simplemente va de paseo a Estados Unidos.

El segundo álbum, Boulevard 2000 (2010), lleva al auto a una ciudad que está totalmente cambiada, donde hay bastante violencia con noticias muy trágicas para Tijuana y la región. Finalmente su último disco, Motel Baja (2014), cierra con un trato y concluye el último capítulo de esta trilogía y también el del dúo mexicano, que anunció su separación tras finalizar su gira en su lugar natal en marzo del año que viene.

En un momento donde su legado dejó su huella impresa de una manera más que clara, Nortec se separa. Durante quince años han logrado establecerse como uno de los conjuntos más importantes en la historia de la música electrónica en su país, al ser los pioneros en crear una nueva fusión entre sonidos únicos. Su alcance internacional les permitió trabajar con artistas como Wolfang Flür (Kraftwerk), Tina Weymouth y Chris Frantz (Talking Head, Tom Club) y Uwe Schmidht de Señor Coconut, entre otros.

Aun así, Mogt y Amezcua seguirán haciendo electrónica pero orientada al dance floor y a los sintetizadores, pero esta vez con la experiencia de ser los pioneros de un sonido electrónico que a la vez resulta regional de esa ciudad de paso que es Tijuana.

Más que tomar un sonido norteño y mezclarlo, Nortec estableció un concepto. Lo que surgió como una intolerancia hacia la música tradicional terminó como una leyenda, donde la gente vivía la experiencia de lo que fue Tijuana a través de ellos. Un lindo accidente.