Liniers es el historietista que cambió el rumbo del humor gráfico en la Argentina. Sus tiras surrealistas, místicas e inocentes cautivaron a toda una nueva generación de lectores

Por María Luján Torralba

Divertido, humilde y misterioso. Ricardo “Liniers” Siri es uno de los dibujantes más importantes de la década. Con 37 años, editó más de 15 libros y publicó sus tiras en decenas de medios gráficos de todo el mundo. Los personajes de Macanudo conquistaron el corazón de lectores de todas las edades y hoy es un referente del humor gráfico. Diseñó las portadas de discos de artistas de la talla de Kevin Johansen y Andrés Calamaro y colabora con cualquier amigo que le pida una mano, así fue que el director Esteban Menis lo convenció para hacer entrevistas excéntricas en su sitio Lloro de Felicidad.

Enriqueta y el gato Fellini, Martincito, El misterioso hombre de negro, la bola troglodita y los pingüinos son algunas de sus criaturas que tienen parte de su alma, aunque es el conejo quien representa a su alter ego.

Dueño de un estilo sutil, sagaz y poético, Liniers siempre está dispuesto a nuevos desafíos mientras los disfrute. El dibujante se permitió flotar para Dínamo y contó sus ideas y proyectos.

Revista Dínamo: ¿Por qué crees que tus historietas tuvieron tanto éxito?
Liniers: La verdad que me tomó de sorpresa, no hay forma de calcularlo. Yo creo que fue una cuestión de suerte. Hice las historietas que a mí me hubiera gustado encontrar en un diario, pero soy una persona muy rara y nunca me imaginé que iba a haber tanta gente tan extraña como yo.

RD: ¿Cuánto de autorreferencial tienen tus personajes que, si bien hay algunos que no son realistas, todos tienen planteos humanos y existencialistas?
L: Macanudo es muy cercano a mí en muchos sentidos. Básicamente, es una historieta de autor porque ahí yo me explico cosas que van pasandome. Muchas veces miro para atrás mis libros y los veo más como un diario íntimo que como otra cosa y el único que puede decodificar el diario íntimo soy yo. Cuando estaba mal, bien o contento lo reconozco enseguida.

RD: ¿Buscas transmitir algo puntual?
L: Depende del día, hay veces que quiero decir algo puntual de algo que me molesta o lo que sea, y a veces voy a donde me lleva la tira.

RD: ¿En qué te inspiras?
L: En todo, en cosas chiquititas, en cosas grandes, en cosas que me llaman la atención.

RD: ¿Qué consejo le darías a un dibujante que está comenzando?
L: Lo que yo siempre digo es que como es muy difícil trabajar de esto es como una pulseada tratar de entrar a un medio y que te publiquen, entonces la única manera de ganar la pulseada es a base de mucho trabajo. No creo que haya atajos, por un lado, tenés que dibujar mucho hasta que te salga algo que sea personal, y por otro, al mismo tiempo tenés que tener un volumen de trabajo que no te puedan parar.

RD: ¿Cómo es La Editorial Común?
L: Es un proyecto que tengo con mi señora. Nos asociamos con otra editorial para que se nos haga un poco más fácil. Junto con nuestros socios pensamos qué sacar y cuando nos gusta mucho algo le damos para adelante.

RD: ¿Qué tipo de textos tienen?
L: Nos gusta mucho la novela gráfica, que creo que dentro de lo que es la historieta es lo que menos se publica acá, porque humor gráfico siempre se publicó mucho, como los ejemplares de Ediciones de la Flor y Editorial Sudamericana. Novela gráfica se publica muy poco y es un género increible que está en un momento muy rico en el resto del mundo, muy evolucionado, entonces sería una tristeza perdernos eso. Me pasa mucho que voy a Barcelona y encuentro autores argentinos que acá no se conocían. Eso te da rabia porque es como que salga allá un disco de Calamaro que acá no podés escuchar. Por lo tanto, la idea de la editorial es generar acá el entusiasmo por la novela gráfica.

RD: ¿Qué títulos sacarán próximamente?
L: Hay varios proyectos para adelante. Ahora estamos por sacar dos, uno es de una chica de Colombia que se llama PowerPaola y el libro es Virus Tropical. El otro es de un dibujante argentino, Federico Pazos, titulado La ciudad de los puentes obsoletos. También editaremos una novela grandota de 700 páginas de un americano, Dash Shaw, que se llama Ombligo sin fondo.

RD: ¿Cómo fue la experiencia con Kevin Johansen? ¿Cómo fueron recibidos en la gira por América Latina y Europa?
L: Fue lindísimo. En España, por ejemplo, ya tenía varios libros publicados y Kevin también sacó varios discos y había hecho una gira, entonces ahí ya había como un ruido de ver qué hacíamos juntos. Hicimos ya varios recitales y siempre fuimos bien recibidos. Son cosas que disfruto con extremidad. Cada vez que Kevin me invita a hacer algo yo voy. Ahora tenemos algunos recitales por el interior y por Perú. La paso tan bién que creo que se va a seguir dando.

RD: ¿Cómo es tu participación en el sitio Lloro de Felicidad?
L: Ahí estoy haciendo unas entrevistas bizarras. Lloro de Felicidad es la página de un amigo que se llama Esteban Menis. Es un director de cine que hace dos o tres años presentó una película que se llamó Incómodos y me pidió que le dibujara el poster. Después de eso quedamos medio amigotes, y el año pasado me sugirió que haga algo para la página que sería divertido, algo cortito para pasarla bien. Entonces, empezaron a aparecer las ideas de estas entrevistas extrañas. Yo sólo hago eso, el resto de la página que tiene retratos e ideas existenciales es de Esteban. Para mi es muy divertido.

RD: ¿Tenés proyectos nuevos en mente?
L: Siempre tengo proyectos. Tengo algunos por mi cuenta, con la editorial y también haciendo gráfica. Cada vez que surge algo que me parece que me voy a divertir, voy y lo hago, y si me divierto, lo sigo haciendo.