Con tres obras en cartelera este año, la directora es una de las más prolíficas de la escena teatral. “Café irlandés” y “Ceremonia de hombres solos” se ganaron al público, y “Príncipe y Mendigo” conquistó a los más chicos

Por Agustina Ordoqui
@agusinha

eva halac
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Primer acto. Cuatro hombres se sientan en una mesa. Son los años 30. El presidente Hipólito Yrigoyen había sido derrocado por el militar José Uriburu. Son tiempos álgidos en la política del país. A ellos, jóvenes de clase alta, apenas parece importarles. Como todos los fines de semana, se juntaron para beber un trago, para jugar a la ruleta rusa. Es todo risas, hasta que uno de ellos muere.

Segundo acto. Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martínez. Una investigación en común. Cafés en bares de mala muerte, secretos revelados en murmullos, máquinas de escribir. El objetivo, encontrar el cuerpo embalsamado de Eva Perón. Ambos desafían el rígido orden de los años 60 mientras salen en su búsqueda.

Tercer acto. Mark Twain y un clásico para niños. Es el siglo XVI en Inglaterra. Dos niños se cruzan y descubren que son iguales. Uno es el heredero de la corona; el otro, apenas tiene para comer. Agobiados de su estilo de vida, deciden cambiar de roles entre sí.

¿Cómo se llama la directora?

Eva Halac es, en estos momentos, una de las realizadoras más prolíficas de la escena teatral argentina, con tres obras en cartelera durante 2014: Ceremonia de hombres solos, Café Irlandés y la versión titiritera de Príncipe y Mendigo. En diálogo con Revista Dínamo, Halac contó cómo es la relación de su trabajo con la historia y cómo se entremezcla con la ficción.

Revista Dínamo: En dos de sus obras que estuvieron en cartelera, el contexto es importante: ¿cómo es la relación entre su trabajo y la historia?, ¿hay una intención de ubicarse en un escenario real de la Argentina para apelar al espectador?
Eva Halac: No tengo una relación previa a la elección del material. Me interesa el comportamiento humano. Lo histórico es un viaje hacia el origen de algunas palabras, pensamientos. Mis intenciones son teatrales y tienen que ver con la experimentación sobre imágenes y emociones. El espectador las comparte conmigo. Las historias argentinas abren ese juego, esa comunicación. El público me devuelve la mirada generacional, en esa mirada se visibiliza una cultura, un modo de razonar, de sentir. Mi preferencia es trabajar materiales donde me sienta involucrada, Café irlandés es una obra mía, yo estoy ahí.

destacada halac

RD: En Ceremonia de hombres solos, en parte, denuncia la hipocresía de la juventud de la época, al mostrarlos indiferentes a la realidad del país y preocuparse más por las apariencias, ¿por qué decidió hacer esta obra?

EH: Ceremonia de hombres solos es un proyecto que me trajeron los actores. El autor había sido un gran amigo de mi madre, un tipo muy divertido. No me gusta pensar que la obra denuncia algo; no me interesan esa clase de objetivos en el teatro, prefiero hablar de exposición, interrogantes. Creo que Ceremonia es una obra que se pregunta por el sentido de la vida, la desesperación que provoca ser joven y tener toda la vida por delante.

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Ceremonia de hombres solos, escrita por Humberto Riva, estuvo en cartelera durante este año y el anterior

RD: En Ceremonia, es evidente que se trata de una ficción, pero en Café irlandés de a momentos pareciera que es una pieza teatral netamente histórica, ¿cómo fue la investigación de la misma y por qué decidió convertir esta historia en una obra?
EH: Salvo los nombres de los personajes, el resto es ficción. Patricia Walsh me comentó que la investigación acerca del misterio del cadáver de Evita la hizo su padre con Tomás Eloy Martínez. Ese fue el disparador. Imaginé dos periodistas jóvenes en los años 60, con ideas distintas, con el objetivo común de vender una buena nota a una revista extranjera. Imaginé sus encuentros, imaginé al coronel, la esposa, etc. Como nombran al Che, a Masetti, a Satanowsky, a Frondizi, parece un documental, pero es un artificio teatral. Por supuesto, leí mucho sobre ellos y me documenté. Pero lo histórico es un recurso estético; el conflicto teórico de la obra pertenece a mi realidad, a mi propia historia.

RD: ¿Cuáles son los próximos proyectos?, ¿mantienen este perfil histórico?
EH: Estoy trabajando materiales muy diferentes, todavía leyendo, decidiendo. La estética es posterior a la elección del texto.

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Reseña: Esa mujer, esa Evita

Café Irlandés
Teatro La Comedia
Rodríguez Peña 1062, Ciudad de Buenos Aires
Horarios: viernes y sábados a las 21:15