A Valeria Tentoni le gustan las cosas que empiezan. Nació hace 27 años en Bahía Blanca, la misma ciudad donde vive actualmente. Es abogada recibida de la Universidad de Buenos Aires pero trabaja como periodista en gráfica y radio. Es editora de la Audioteca de poesía contemporánea y codirige Revista Pájaro. Publicó los libros de poesía Batalla sonora (Manual Ediciones, Rancagua, Chile, 2009) y Ajuar (Primer Premio Concurso Editorial Ruinas Circulares, 2011), así como las plaquetas La martingala (Colectivo editor Semilla, Bahía Blanca, 2010) y La casa (Acción Creativa, Coronel Suárez, 2010). El sistema del silencio es su primer libro de relatos (17 Grises, Bahía Blanca, 2012). También participó en la Antología II de Ediciones Outsider y en la Antología de Cuento Raro (Buenos Aires, 2011 y 2012). Para ser una poeta más completa realizó el taller literario de Alberto Laiseca y publica sus textos en www.elsistemadelsilencio.tumblr.com

Por María Luján Torralba
@lujitorralba


Foto: Leticia Aiello

¿En qué te inspiras a la hora de escribir?Escribo mucho y siempre tengo algún archivo de Word abierto con algo en curso, así que en mi caso no es un ataque creativo ineludible ni nada de eso. Es menos espectacular el asunto, para mí. Por lo general es una idea chiquita que insiste lo suficiente en aparecer.

¿Cuáles son tus referentes poéticos?No me siento muy cómoda hablando de referentes o de influencias; ¿cómo podría saber yo si estas personas estarían de acuerdo en que algo de lo que escribo los referencia? Simplemente hay autores y libros que me maravillan, que despiertan mi admiración, me parece más justo decirlo en estos términos. Además, eso también va variando, entonces me cuesta dar nombres. Luis Alberto Spinetta, por ejemplo, es uno de mis poetas favoritos. Algunos autores que ahora se me vienen a la cabeza; Ted Hughes, Leonard Cohen, Enrique Lihn, César Vallejo, Jacques Prévert. También me pasa que encuentro mucha poesía en novelas o relatos, no me significa ninguna pista que un libro se presente como de poesía, creo que es un poco engañoso todo en ese punto.

¿Qué es ser un poeta?No lo sé.

¿Qué estilo de escritura te define?Cada vez que termino un libro o una serie de poemas trabajo en no repetirme, intento agotar por turnos ciertas fijaciones y después pasar a otra cosa, así que no podría definir con exactitud un estilo que me caracterice sin riesgo a tener algo diferente para responder dentro de cinco minutos.

¿Qué es la poesía?La poesía es eso que te pasa mientras estás ocupada haciendo otros planes.

¿Cuál es tu poema favorito de otro autor?Por estos días Girl, de Jamaica Kincaid.

¿Y el propio?El que todavía no escribí.

¿Con qué personaje de ficción te identificas?Con Bartleby, el escribiente, de Herman Melville.

¿Qué música o canción acompañan tus poemas?Ryūichi Sakamoto, que por suerte tiene un montón de discos, es una buena compañía. También los discos de Javier Malosetti, por estos días uno de Brad Mehldau que me pasó mi novio, Milton Amadeo. En realidad, él es el músico que más me gusta escuchar, el mejor compañero de todo lo que escribo.

¿A qué artistas de otras disciplinas admiras?Bueno, lo nombré ya a Spinetta y a todos esos músicos que escucho. Charly García, Fito Páez, Los Beatles. Admiro a muchos, ¡me cuestan estas listitas! No siento que me representen, siempre están incompletas. Nombro a una más: Regina Spektor.

Cuando escribo siento que estoy en casa.

Me gustaría compartir un ciclo de poesía con Leonard Cohen, Ted Hughes y Jamaica Kincaid.

Aquí dejo mi poema para los lectores de Dinamo

S/t

El futuro es una llave que me van a dar mañana. Es lo que decimos que vamos a plantar en el canterito, una hamaca paraguaya por Mercado Libre. Es mi grabador que se prende y se apaga y se llena de voces de otros. La bicicleta que me compré con el primer sueldo del diario que no me pagó los últimos. Todos esos documentos de Word que inauguro y cuyos títulos, por lo general iguales a la primera oración del texto, bajan hasta desaparecer de la lista de archivos recientes. Cálculos de caracteres obedientes, cálculos de caracteres intratables. Las canciones que hicimos, en unos años. Los hijos de los amigos, los casamientos de los amigos, las mudanzas de los amigos. El sello de fecha de devolución de los libros de la biblioteca. Todo ese amor ahí tan listo para nosotros. Algo empieza, algo termina, todo se hilvana con la gracia de lo que se completa a nuestras espaldas. Pero estamos de frente. Este es mi año nuevo: no te necesito, diciembre. Hice todo bien, hice todo mal. La felicidad es una cosa muy precisa. Hay una foto de Pizarnik en mi cocina, ella mira las hornallas. Me gusta echarle la culpa de todo lo que se me quema. Le hablo, no me importa si ella no fue la que ahora yo digo que es: esta es mi versión del asunto, mis uñas sucias de manosear las palabras y las cosas.