La escritora y periodista Laura Ramos, atravesada por la historia, escribe textos íntimos y audaces. Una chica moderna en los 80 y una pluma con estilo en la actualidad

Por María Luján Torralba

El placer por la escritura, los sucesos históricos y las confesiones íntimas parecieran conformar la fórmula con la que se hace la esencia de Laura Ramos. La mezcla de experiencias pasadas con una visión ácida del presente hacen que Laura sea una escritora mítica. En ella siempre lo personal intervino en sus escritos, les dio forma y una identidad. A fines de los 80 cuando el rock nacional sonaba en Café Einstein y Fabiana Cantilo cantaba en Los Twists a cambio de las consumiciones, Laura estaba allí codeándose con los músicos y las mesas mojadas de los bares mientras escribía las aguafuertes que luego formaron parte del libro Buenos Aires Me Mata (Sudamericana, 1993), recopilación de la columna con el mismo nombre del diario Clarín llevada al cine en 1997. Las experiencias de aquella época fueron la fuente para ser la coautora de otro libro: Corazones en llamas (Clarín-Aguilar, 1991), que lleva diez ediciones y más de cincuenta mil ejemplares. En aquella época, Laura era catalogada como “la chica moderna”, sin embargo, explica: “Creo que todo fue una especie de equívoco propio de la modernidad. Yo escribía con el tono y el estilo de los libros del siglo XIX que me habían cautivado cuando empecé a leer, en la adolescencia. Pero los escenarios eran contemporáneos: las discotecas, los bares y los conciertos. Los escenarios determinaban mi trabajo; el tono, mi espíritu y mi deseo.”

El presente y el pasado giran alrededor de la escritora continuamente. Los recuerdos de su infancia, sus padres, las lecturas de su adolescencia, Mujercitas, y sus amistades forman parte de su inspiración. Así fue que nació su último libro La niña guerrera. “El libro surgió de aquellas columnas de los 80, de las amigas que me quedaron. Se nos ocurrió escribir esas historias, y fuimos haciendo redes de amigas por todo el mundo para encontrar más historias interesantes. Las seleccioné con el criterio de subjetividad más arbitrario: aquellas historias en las que yo estaba más comprometida, las que me conmovieron o atrajeron más, quedaron adentro. Podría escribir dos libros más con las que quedaron afuera”, cuenta Laura.

…”Moreno vuelve a mí en forma de sueño, como un sitio irreal, pero mi figura en el cementerio y en la plaza de Moreno, al leer el Moreno de la literatura de Hebe Uhart, me parece aún más irreal. La emoción de tornar de la vida literaria a la concreta, de traspasar una instancia metafísica que no siempre es posible traspasar, se me presenta como la discordancia que se siente al desplazar lo soñado a lo vivido, pero a la inversa, porque el sábado en que enterramos los huesos recién aparecidos de Marta Taboada –su alma errante–, la estación de tren de Moreno, la calle Joly, el cementerio, todo, todo, se revelaba como un espejismo o una visión.” – Fragmento de La ascensión platónica de Moreno– Cuadernos privados – 11 de septiembre de 2011

Cuadernos Privados es la columna dominical del diario Clarín escrita por Laura donde combina sucesos históricos o literarios con su vida personal. Confiesa que este estilo es el que más le interesa y explica: “Hasta ahora son columnas que hablan de mi ser íntimo, de Virginia Woolf o de Louisa May Alcott y de mi propia biografía. Pero creo que a partir de ahora voy a volver a la crónica personal e histórica, porque me está interesando mucho la historia argentina, vista desde los detalles, lo menos importante, como por ejemplo, el dandismo de Lucio Mansilla”.

Al mismo tiempo que Laura trabajaba con Buenos Aires me mata editaba la sección Transformaciones de la revista El Periodista y hacía reseñas para el suplemento cultural de Página 12. En el año 1995 se fue de Clarín, y hace unos meses la llamaron para escribir Cuadernos. La escritora reconoce que a pesar de recorrer las redacciones de diarios con posturas políticas diferentes no tiene ningún compromiso político Clarín actualmente . “Mi padre fue Abelardo Ramos, fundador de la izquierda nacional, y mi madre una trotskista y militante feminista. Considero que mi aporte a la política ya fue dado, a modo de cocinera, mamá y papá de mis propios padres. Ahora se trata de mi placer por escribir, mi placer por la literatura, nada más” – agrega Laura –“Quiero sumergirme de una vez y para siempre en el siglo diecinueve, mi siglo, mi espacio, mi hogar”.