Dionisia Fontán, Tununa Mercado, Moira Soto y Sandra Chaher son ejemplos del compromiso con la verdad y la cuestión de género. En el Día del Periodista, hacen honor a la profesión.

Por María Luján Torralba

Observadoras, críticas y provocadoras. Ellas irrumpieron en las redacciones y establecieron nuevas reglas de juego. Desafiaron a los lectores, quebraron barreras y se acomodaron a su gusto. La mujer periodista, venus de las letras y de la información, le dio otra mirada a la realidad para cambiarla.

Dionisia Fontán, Tununa Mercado, Moira Soto y Sandra Chaher cuentan cómo fue ser periodista en su época, qué desafíos debieron atravesar y cómo ven los medios actualmente. En el Día del Periodista, Revista Dínamo le rinde homenaje a estas cuatro mujeres de avanzada.

DINOSIA FONTÁN: CUESTIÓN DE DAMAS REBELDES

Pequeña y cálida, Dionisia Fontán comenzó escribiendo un cuento llamado Las Memorias de un peluquero en la revista para la mujer Vosotras, la competencia de Para Tí a principios de los años 60. Luego, con el auge de la fotonovela, hizo historias donde aparecían María Vaner, Dora Varet y Graciela Borges. Sin embargo, el panorama social fue cambiando, la revista femenina evolucionó y Dionisia empezó a hacer entrevistas a eruditos de distintas personalidades.

“Yo nunca me enrolé con lo ñoño, me gustaba el compromiso. Fue una gran escuela. El cuento me dio la base para la crónica, no había investigación, todo era muy artesanal. Yo tuve un quiebre en el año 73, fue con la revista 7 días, donde me dieron una columna que se llamaba La Mujer. Como las revoluciones se hacen de a poco fui cambiando la sección lentamente. Al principio, eran consejos para regar las plantas y esas cosas. Yo ya era madura y no quería escribir más sobre eso. Entonces, primero hice una columna que terminó siendo toda la página, era una crónica de hechos reales pero ficcionados y con una vuelta de tuerca. La gente me mandaba historias sobre temas como la mujer exiliada, la madre soltera, mujeres coperas, testimonios gays. Con esa página gané el premio Adepa por la redacción, fui la primera mujer en ganar ese premio. Eso fue en el año 1978, pero a los días que me lo dieron me levantaron la página porque cambió la dirección. En esa época, esos asuntos eran controvertidos, yo contaba conflictos sociales. Luego hice un libro con esas historias, La emoción no está prohibida, porque en esa época todo estaba prohibido”, cuenta Dionisia.

TUNUNA MERCADO, UNA MUJER DE VANGUARDIA

Tununa Mercado es una intelectual con todas las letras. Por el año 1966, la escritora y periodista hacía notas sobre libros en la revista Panorama. Sin más formación que ser una ávida lectora, hacía críticas más allá del argumento y se metía en temas filosóficos y teóricos. En ese momento, había algunas pocas periodistas mujeres como María Luisa Livingston y Felisa Pinto, que escribía sobre moda pero con un concepto de ruptura. Fue junto a ella en el diario La Opinión a comienzos de los 70, donde Tununa hacía entrevistas a mujeres profesionales que relacionadas al feminismo tocaban problemas médicos y psicológicos. La idea era crear una sección que tuviera que ver con la tendencia progresista del diario que llamaron La Mujer, en un principio, y Vida Cotidiana más tarde.

“Yo hice una nota con unas cifras terribles sobre el aborto séptico que me había dado un investigador argentino”, cuenta Mercado. “Aparte trataba temas cotidianos con otra mirada, por ejemplo, para la parte de cocina hacía recetas que salían de obras literarias. Ahí estaban Lidia Ferreira, Vicky Walsh, Diana Guerrero que estaba en política internacional y Silvia Rudni que trabajaba en política, la única que mandaban a viajes. Después vino la triple A, las muertes y toda esa época muy terrible que creó muchos conflictos internos también”, agrega.

Tununa explica que, en la actualidad, lee algunas revistas femeninas. “Lo que me parece un espanto son las revistas como Gente y Caras, que también están hechas para las mujeres, que son quienes más las consumen. Yo prefiero leer Vogue, que de última algún consejo voy a encontrar, antes que verle la cara a los célebres tramposos en todos los órdenes. Esas revistas te contagian la nada misma».

MOIRA SOTO Y EL DESTAPE

Moira es atrevida y avasallante. Periodista y crítica de cine, desde sus comienzos siempre mantuvo un perfil feminista e interesada por las cuestiones de género. A comienzos de los 80, la sección Vida Cotidiana del diario La Opinión creció y se transformó en un suplemento que se llamó La Opinión de la Mujer. Allí colaboraba Moira junto a María Moreno con quien volvió a trabajar en un suplemento feminista del diario Tiempo Argentino que se publicó desde 1982 hasta 1986. La novedad, en ese caso, fue la incorporación de la tira cómica de Daiana Raznovich.

Moira, actual colaboradora del suplemento Las 12 de Página 12, explica que en los 80 había terreno para hablar de ciertas cosas más profundas. Por ejemplo, recuerda una nota que escribió para La Prensa sobre el libro de Leonor Calvera, El Género Mujer, que fue muy transgresor.

Moira dice: “Antes había mesas de debate con gente importante. El original diario Perfil había sacado la revista Viva con un costado feminista donde aparecía la figura masculina y femenina en distintos roles. Yo trabajaba también en la revista Nosotras, que era la contra de Para Tí, tenía notas culturales, colaboradores como Pier Paolo Pasolini y tocábamos temas más polémicos como la violencia de género y el divorcio. Actualmente veo un retroceso en las revistas de la mujer y en los suplementos femeninos de los diarios donde las notas sólo hablan de belleza y moda. Todo se ha perdido y nos hundimos en la misoginia”.

SANDRA CHAHER, ARTEMISA Y EL GÉNERO

Sandra Chaher es una periodista diferente, ella orientó su carrera a las cuestiones de género y las problemáticas del nuevo siglo. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, fundadora de la Asociación Civil Artemisa Comunicación y del portal de noticias con enfoque de género Artemisa Noticias, plantea: “Se dice que se están feminizando las redacciones, pero el tema es que esto sucede en los puestos bajos, en todas las redacciones. Se volvió un oficio como el Poder Judicial o la docencia, que como los salarios son muy bajos, los varones se retiran y se van a donde perciben más ingresos, entonces entran más mujeres que son mano de obra barata y buena. La estructura está tendiendo un poco a eso, después cuando vamos subiendo en las jerarquías empezamos a desaparecer. Hay que hacer la proporción de cuántas estudiamos, cuántas estamos en los medios y cuántas llegan a cargos jerárquicos”.

Sandra destaca que en la actualidad, como en décadas pasadas, existe una gran diferencia en los medios entre los espacios de género y los espacios “mujer”. Es más habitual encontrar revistas que apuntan a la puesta en escena de la mujer, en lugar discutir su problemática social, aunque de vez en cuando tocan temas de fondo que ya están instalados en los medios masivos. Este contraste se hace evidente en los suplementos Las 12 de Página 12, que publica notas sobre cultura y política con una mirada feminista y vanguardista, y Mujer de Clarín, que incluye notas de moda y belleza con una visión clásica. Sandar argumenta: “La propuesta ideológica de la revista femenina es que sea cómoda para las mujeres. Es una revista que te acompaña y no abunda en cuestionamientos nuevos o en los que quizás ya tenés. Es una mirada superficial sobre todos los temas sin profundizar, de manera que no te incomode”.