De la malla y rodete a los shorts y cascos. Cada vez son más los que se quitan sus zapatillas y se calzan los patines. Quieren velocidad y retos. Y qué mejor que un obstáculo humano para esquivar y empujar. El Roller Derby ha llegado. Y de qué manera

Por Julieta Marucco

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Thunderquads
Equipo masculino ThunderQuads

Del medio de las gradas, de los vestuarios, salen patinadoras. Dan vueltas sobre la pista para calentar sus músculos. –Ay pero qué linda es. Encima guiñó un ojo cuando miró para acá-, comenta uno de los muchachos que se encontraba en la tribuna. Las chicas derby llevan protectores para los golpes, maquillaje y medias de red. Al ritmo de Pump Up The Jam de Technotronic, las chicas bailan y arengan a la tribuna.

Suena el silbato. Las Jammers, que tienen una estrella en el casco, tienen que abrirse paso a toda costa. Una de ellas se logra escurrir entre las bloqueadoras. Patina lo más rápido que puede. El referí que está dentro de la cancha sigue su recorrido y levanta un brazo. Está liderando el Jam. Da la primera vuelta. La tribuna corea su nombre y aplaude. Detrás de ella, viene la Jammer del equipo contrario. La alcanza. Hay empujones. La que va adelante trastabilla pero puede seguir en la delantera. Ahora le queda pasar, otra vez, la barrera de bloqueadoras. Baja un poco la velocidad. Y cuando ve un hueco, acelera, empuja con la cadera y vuelve a acelerar. El referí, que siguió su deslizamiento, le acepta el esfuerzo. Suma puntos. La jugadora se saca la funda del casco que tiene la estrella, la revolea y se la pasa a sus compañeras.

Suena el silbato de nuevo. Las bloqueadoras hacen su trabajo. Y las Jammers se caen. También algunas bloqueadoras. Dos se trenzan, las tienen que separar. Sigue el juego. Una de ellas ha sido eyectada fuera de la cancha. Las ruedas del patín siguen rodando pero de costado. La tribuna pide sanción. –Médico, médico– grita la jugadora. Tres miembros de la cruz roja ingresan a la cancha y la retiran para asistirla. –Me da una bronca cuando cae una linda. Es como en las películas, cuando te matan a la chica linda-, comenta uno de los espectadores.

El Roller Derby es un deporte de contacto. Por tanto, a pesar de los protectores obligatorios (muñequeras, rodilleras, coderas, casco y protector bucal), se pueden sufrir lesiones. Lo más común son las fracturas y esguinces. Las partes más expuestas son los tobillos, las rodillas y las muñecas. También el coxis. Las causas de la quebradura de coxis son pocas. Prácticamente, es una lesión de patinadores. En lenguaje llano: suelen caerse de culo. De cualquier manera, esto no significa que los jugadores vivan en muletas y en el traumatólogo. Hay lesiones menores como los famosos moretones y hematomas. Ante el golpe, los vasos sanguíneos se rompen y dejan salir sangre debajo de la piel. Eso forma una aureola de color violácea, que puede tender con el tiempo a lo verde o amarronado. No es estético, pero es lo mejor que les puede pasar frente a una caída.

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Sailor City Rollers

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Cuando Messi se encontraba sentado en el banco por una lesión y Pipita Higuaín había sido expulsado por una falta, en el partido contra Colombia por la clasificación para el mundial Brasil 2014, los ThunderQuads, liga masculina de Roller Derby, daban vueltas en sus patines. Nadie preguntó: “Che, ¿alguien sabe cómo vamos?”. Nadie tenía una radio. Estaban en el playón de Parque Chacabuco, de noche, en un lugar donde no podían escuchar los goles, y eso no les preocupaba. Era su try out, prueba para entrar a la liga.

Por encima del Parque Chacabuco hay un puente. Si se ingresa por Curapaligüe, se podrá observar la autopista, y debajo de ella, un playón con patinadores que se deslizan sobre una cancha ovalada. Para que se puedan ver las caras tienen que acercarse. El techo de la pista les concede, apenas, una pizca de luz artificial. Alrededor de la cancha, hay un montón de mochilas desparramadas por el suelo y una gaseosa de dos litros y cuarto que pasa de mano en mano. Los patinadores tienen fascinación por los puentes, la mayoría entrena debajo de ellos. Allí encuentran el mejor suelo para patinar.

En el try out, los aspirantes que desean entrar a la liga y pertenecer a un equipo, deben demostrar habilidades básicas con los patines. Primero tienen que convencer a su futura coach, futura porque es mujer, que saben utilizar aquellos redondelitos de goma natural, también conocidos como frenos. Tienen que ir de un lado a otro y frenar antes de la línea. Con un pie, con el otro, con los dos. En posición carrito, es decir hecho bolita. Después, es el turno de los saltos. El tema no es cuánto, sino cómo. Si los brazos se mueven demasiado para hacer equilibrio, pueden generar una falta en plena competencia. Tienen que ser movimientos controlados, medidos.

Para la prueba de resistencia, los aspirantes deben hacer veintisiete vueltas en cinco minutos. Largaron los primeros cuatro candidatos. –Acá hay que empezar tranquilo porque si no, no llegás-, me dijeron. El aspirante de camiseta roja iba primero. Sus brazos se balanceaban al compás de sus piernas. Daba trancos largos, seguros. –Abajo la cola, abajo la cola-, le gritaron. –Es importante patinar en una buena posición, medio agachado, porque hacés menos distancia con las piernas y ganás velocidad-. De repente, el muchacho de camiseta roja se empezó a tocar uno de sus muslos. La armonía entre sus brazos y piernas había desaparecido. –Dale, dale, vos podés-, le gritaban- Y siguió, pero con un brazo que sostenía a su pierna encaprichada, hasta que esta lo terminó de conducir hacia el suelo. Sus dos manos frotaban el músculo acalambrado. Y sus ojos se le cerraron, como si eso ayudara a no sentir dolor.

Descansaron unos minutos. Su última tarea era dar cinco vueltas más en un minuto para medir su velocidad. Por último, esquivaron conitos en zigzag. Cada prueba se puntúa de cero a cinco. Si el aspirante logra un promedio de tres puntos, está dentro. Si no, debe seguir entrenando hasta que haya otro try out.

Liga 2x4
Liga 2×4

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En la Argentina, el Roller Derby sigue siendo un deporte amateur, pero en crecimiento. Cada vez hay más ligas y equipos en distintas provincias con nombres rimbombantes. En general son en inglés. Es que todavía se siente que es un deporte importado. Como en el fútbol, hay equipos categoría A y B. Pero estos no tienen problemas con el descenso. Más bien hay pases de jugadores que están en ascenso. Eso todavía no es tema de las ligas masculinas, porque son pocos. Al momento deben cargar con un prejuicio: “esto es un deporte de mina”.

Los ThunderQuads deben su nacimiento a las 2×4, una de las mejores ligas femeninas del país, con muchas jugadoras que integran la selección nacional. Los miembros fundadores de ThunderQuads conocieron el deporte por sus novias. Aprendieron la dinámica del juego, el reglamento y empezaron a ser referís de torneos. De hecho, varios de ellos lo siguen siendo. Ellos se refieren entre sí a “ligas hermanadas”. Comparten playón y días de entrenamiento. Mientras en un costado ellos tenían su try out, ellas hacían abdominales, trabajo de brazos con el peso de sus propios patines, entre otros ejercicios. Porque como para cualquier deporte, se requiere entrenamiento físico. También hay que decir que, a pesar de esto, no son rigurosos con lo que consumen. Pucho, birra y papas fritas forman parte de la dieta de los chicos Derby.

Algunas jugadoras cuentan con ventaja. Han practicado patín artístico de chicas. Esas son veloces. Si lo sabrán los chicos. Porque además de entrenar, también juegan amistosos mixtos. –¿Ustedes tienen alguna contemplación especial?-, le pregunté a un jugador. -No, para nada. Ellas son muy buenas. Nos ganaron-. –Por ejemplo, ella, ella es una muy buena patinadora-. -¿Qué estás diciendo de mí?-. –Que sos la mejor patinadora-. –Ah. Bueno-. Igual, lo bueno del deporte, dicho por todos, es que pueden jugarlo personas que tienen experiencia en patín o quienes no la tienen. Tampoco hay límite de edad. En realidad, el único límite es que sean mayores de 18 años, por el tipo de deporte que es. Después pueden jugar hasta que tengan ganas y puedan. En ThunderQuads hay un jugador de 43 años.

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–¿Cuánta plata necesita una persona para arrancar? –Para algo más o menos bueno, de 2500 a 3000 pesos. Son caros los patines y las ruedas-. –Imaginate que alguien quiera fijarse si le gusta o no, ¿tiene que gastar tanta plata?-. –No, en ese caso se le pueden prestar los elementos. Y si le interesa, se compra los propios-. Los chicos Derby tienen un grupo en facebook que se llama Feria de Roller Derby, en donde se venden artículos usados. Allí cada jugador o exjugador ofrece un producto con foto y descripción y el primero que comenta lo prueba. Si se hace la compra, se avisa y si no, el producto sigue en oferta. De esa manera se renuevan los equipos. Uno de los elementos más importantes son las ruedas. Hay ruedas para distintos tipos de piso. Por eso, algunos entrenan con cierto tipo de ruedas y compiten con otras.

Hasta el momento, todo es a pulmón. Cada liga se reparte las tareas administrativas, de prensa, etcétera. Todos aportan una pequeña cuota mensual para los gastos mínimos. También organizan fiestas. Algunos entrenan en espacios públicos para no tener que pagar un lugar. En los torneos como el Violentango se venden tortas, pochoclos, pines, remeras, shortcitos y demás cosas a modo de recaudación.

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En su vida son profesionales, estudiantes. Hay una médica que atiende a sus compañeros en caso de lesiones. Muchos tienen tatoos y piercing, que se deben quitar a la hora de competir.

Todo el que tenga ganas puede entrenar con un grupo. También se consiguen profesores. A los principiantes se los conoce como Crudas/os. Son los que nunca patinaron en su vida y se agarran de alguien apenas se paran en un patín. Los que se caen y se hacen moretones porque tienen miedo, pero que no sufren mayores lesiones porque no se arriesgan demasiado. Después pasan a ser Fresh meat y con más entrenamiento Rookies. Por último, si son expertos y sobreviven se transforman en Veteranos u All Stars. Eso sí, desde el principio adquieren un nombre derby. Uno ya no es más Juan Pérez, es Ninja, Armando Barreda, The Crown, Optimudz Quad. –Ey, Animal-, un chico derby se dirige a una chica. –Me pregunta por el torneo-. Qué modo de tratarse, pensé. Hasta que supe que su derby name es Ani Mal. Y que los derby names son elegidos por sus propios jugadores.

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En los amistosos se mide la fuerza y la estrategia de los contrincantes. Por más que haya siete referís, siempre hay zonas grises dentro del reglamento. Es decir, los jugadores conocen aquellos lugares donde no llega la vista de los referís.

El Violentango es la principal competencia que se organiza en nuestro país. Veremos medias de red o cancanes, no medias futboleras, en la pista ovalada de afuera. Todavía los chicos no tienen algo así. Están en eso y en la búsqueda de su propio seleccionado para participar de los mundiales.

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Se toman un tiempo entre jam y jam. Uno de los referís pone un pedazo de cinta negra aisladora para delimitar la cancha. La tribuna agita sus carteles. – ¡Mambas negras!-, grita uno de los padres con un chico a upa. –Vamos Mambas negras-, grita un grupo de adolescentes. Y las jugadoras saludan y agitan desde allá abajo, mientras los referís anotan en una pizarra las faltas.

El juego continúa. El tablero electrónico anuncia que faltan apenas unos minutos. Última oportunidad para sumar puntos en una definición reñida. El referí principal hace sonar el silbato. El juego ha terminado. El equipo ganador se abraza. Grita. Aplaude. Se paran los espectadores que estaban en los asientos suicidas, al lado de la pista. Rodean la cancha jugadores y espectadores. Las ganadoras dan la vuelta y chocan la mano de todos los que están allí: contrincantes y fanáticos. Después dejan lugar para que el otro equipo haga lo mismo. Ha terminado un partido. Un gran partido.

Nota publicada en agosto de 2013, reeditada para el número aniversario de Dínamo (marzo 2016)