En la ácida novela de Thibault de Montaigu, dos reporteros viajan por el mundo para vivir de arriba a cambio de notas que nunca salen publicadas

Por Agustina Ordoqui
@agusinha

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La maravillosa y exótica isla de Zanzíbar es el último destino al que llegan Vasconcelos y Klein, periodista y fotógrafo respectivamente que cubren lugares turísticos. El detalle es que desde hace tiempo ambos hombres han abandonado el oficio y lo que hacen realmente es vivir de ciudad en ciudad estafando a empresarios hoteleros y agentes de viaje de todo el mundo con la promesa de notas que nunca son publicadas.

La aventura, el timo, termina de forma abrupta cuando ambos aparecen misteriosamente muertos; uno colgado del ventilador de su habitación, el otro, amarrado a un poste en el mar y devorado por los peces. ¿Qué sucedió en este paraíso tanzano del este de África?, ¿fue un pacto suicida, un asesinato o una tragedia?

El escritor francés Thibault de Montaigu presenta en Zanzíbar una historia que roza el policial, pero que no es más que una ácida crítica al periodismo de hoy. Contada en primera persona por un joven reportero, al que le encargan investigar la muerte de Klein y Vasconcelos, la novela se burla de esa dinámica en la que no importa la rigurosidad, siempre y cuando haya un canje que permita comer gratis unos días con vista a mares cristalinos.

Pero, ¿quiénes eran Klein y Vasconcelos? ¿Por qué están muertos? El periodista intenta dar con esas respuestas y encuentra los resultados más bizarros. Los dos son don nadies que se convierten en un mito urbano y despiertan apasionados debates en la televisión acerca de si son héroes o idiotas. Hay adolescentes que los toman como ídolos e incluso inspiran documentales que brillan por su ausencia de contenido. Disimuladamente, De Montaigu arrasa con todos los absurdos mediáticos actuales.

En Zanzíbar, editado en la Argentina por Mar Dulce con la traducción de Ariel Dilon, ninguna de las casi 200 páginas tiene desperdicio. Divertido y ágil, el libro se devora en pocas horas. Y un dato: De Montaigu -también periodista- se inspiró en su propia experiencia para escribir esta novela. Para quienes trabajan en este rubro, es una excelente oportunidad para reflexionar si el rumbo actual del oficio es el que queremos.

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