Kino Palais dedica su programación de marzo a Iván Fund. Dínamo habló con este joven director argentino sobre su trabajo, su incursión en el mundo del cine y su próxima película

Por Agustina Ordoqui
@agusinha – agustina[@]revistadinamo.com

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Hace diez años, Iván Fund desembarcaba en la gran ciudad. Venido del interior, había decidido estudiar cine en Buenos Aires. La aventura académica duró un año. Al poco tiempo, abandonó la carrera y, con lo que se ahorró de la cuota de la facultad, empezó a filmar. Así hizo primero el corto Vals, premiado en el Festival de Mar del Plata.

Al corto, le siguieron otros; y a éstos, les siguieron las películas. La risa; Hoy no tuve miedo; Los labios, con Santiago Loza; Me perdí hace una semana; AB, con Andreas Koefoed. Todas ellas pueden verse desde el viernes 14 de marzo en la sala Kino Palais, ubicada en el Palais de Glace. Revista Dínamo entrevistó a Fund con motivo de esta retrospectiva, un verdadero mérito para un director que todavía no cumplió los 30.

Revista Dínamo: ¿Cuándo empezaste a dirigir?
Iván Fund: Lo primero que hice fue un corto llamado Vals hace casi diez años ya. Duraba unos 10 minutos y era el regreso post-fiesta de unas chicas en una camioneta por un camino vecinal del pueblo, una pareja que viajaba en silencio en la parte de atrás, en la caja, el campo y el día que empezaba… Ese corto ganó un premio en el concurso George Melies y en el Festival de Mar del Plata y con eso pude filmar los cortos siguientes y así empecé… se puede decir que desde ahí una película ayudó a la otra.

RD: ¿Hay algún momento en particular que te haya marcado o que te haya hecho decidirte por el mundo del cine?
IF: No sé si hay un momento puntual, o al menos no sé si fue “el” determinante. Pero sí recuerdo que a los 17 años me fui como estudiante de intercambio a Sudáfrica. Creo que después de ese viaje volví con la idea de estudiar cine. Me acuerdo de que en vez de asistir a clases me pasaba esas horas en un cine que quedaba cerca de la casa donde me hospedaban. Un día iba caminando al cine, se largó a llover con sol; me acuerdo de los vendedores ambulantes y la gente en la calle con la lluvia y el sol… Si tengo que elegir un momento preciso, sería ese.

RD: ¿Estudiaste cine?
IF: Cuando terminé el secundario, vine a Buenos Aires con la idea de estudiar cine y caí en una escuela privada de esas que pululaban por todos lados a principios del 2000 (de hecho, ya ni siquiera existe). Duré poco más de un año y abandoné. Convencí a mis viejos de que iba a estudiar por mi cuenta y me armé una suerte de plan de estudios personal y seguí así… y con lo que se ahorraba de la cuota me compré una cámara y empecé a filmar. Filmando pude conocer a muchas de las personas con las que hoy aún trabajo. Alguien dijo que el cine no se puede enseñar, pero se puede aprender.

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RD: Con menos de 30 años, sos uno de los directores de cine independiente con más proyección en el país y también tu trabajo ganó premios y menciones internacionales. ¿Qué significa para vos que te hayan dedicado una retrospectiva en Kino Palais?
IF: Estoy muy agradecido de que Tomás Dotta, programador del Kino Palais, me haya invitado a pasar las pelis. Para mí es una situación ideal poder mostrarlas todas juntas; es como encuentran su real sentido, como debieran verse, si bien cada una tiene sus hallazgos. Yo las siento como una suerte de gran work in progress, en el sentido de que forman para mí un cúmulo de búsquedas y experiencias que de alguna manera ya se fueron clausurando, o al menos reformulando, bifurcando. Y lo cierto es que llega con un timing perfecto, como cierre de un ciclo para mí. Me gusta la idea de la retro como una especie de “descanso” que permite leer (o releer) lo andado, y disponerse para lo que vendrá… Cumple para mí la función de un suspiro.

RD: La mezcla entre ficción y documental y la improvisación de los diálogos son dos sellos característicos de tu filmografía, ¿cómo fue, en general, la preparación con los actores y con el equipo de producción?
IF: Cada película fue bastante diferente a la otra con respecto al trabajo con los actores y el equipo, pero por lo general llegamos a la etapa de rodaje con un tratamiento de algunas páginas, muchas notas, un viaje y un marco temporal ya establecido que no suele superar las dos semanas. Son pocos días, pero intensos. Trabajo con mis amigos y gente que admiro o me conmueve; con quienes sé que me va a gustar compartir el rodaje, buenos cómplices sobre todo, más allá de su talento en cada área, sean los actores o equipo.

RD: Esta forma de contar las historias, ¿es una manera de distinguirte del modo convencional del cine?
IF: En cuanto a “distinguirse del modo convencional de contar historias” no creo que mi aproximación diste mucho de tantas otras, ni creo que sea una premisa en sí misma, pero sí considero que uno tiene cuanto menos el deber moral de hacer algo diferente a lo ya estipulado, a lo ya existente. Si no, sería simplemente aburrido y sin mucho sentido, uno estaría sufriendo y dejando mucho esfuerzo embarcado en una empresa que solo estaría destinada a reproducir, o “producir” una obra que ya está hecha. Sería como hacer películas-zombies, y para eso mejor no hacer nada. Una película es el resultado de una necesidad muy grande; es algo que te acontece, que sucede cuando ya no puede ser de otra forma.

RD: Los labios está presentada como un documental, pero es ficción. ¿Por qué decidiste plantearlo de esta forma manera?
IF: Lo cierto es que todas mis películas son ficciones, nunca las sentí otra cosa. Al margen de que mi aproximación natural a la ficción pueda entenderse desde lo que cierto paradigma pueda llamar como documental, cada película responde a su propio sistema y necesidad. Si fuera un documental, sería sencillamente otra película. Personalmente me siento más a gusto en trabajar con esta suerte de amparo que da la ficción.

RD: En AB, incursionaste en la tecnología 3D, ¿cómo es ese juego entre las escenas tridimensionales y lo que quiere contar la película?

IF: La idea de usar el 3D surgió un poco como experimento, pero sobre todo me entusiasmó lo que sentí cuando probé una cámara 3D por curiosidad en un aeropuerto y al mirar por el display tuve una sensación como de ver las cosas por primera vez. Y pensé que esa sensación, esa idea de lo ingenuo, de cierta inocencia de la vista ante esa forma, se relacionaba y dialogaba directamente con lo que les pasaba a los personajes. Además me entusiasmaba mucho algo del lugar de la cámara que propone el 3D, del carácter de la “presencia”, como si el plano en 3D fuera en sí un evento físico, directamente relacionado con la conciencia de que ese volumen es una mentira.

RD: ¿Ya estás trabajando en un nuevo proyecto?
IF: Estoy trabajando en una película nueva que se llama Pisadas en terreno blando.

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Retrospectiva de Iván Fund
Del 14 de marzo al 6 de abril
Kino Palais – Palais de Glace
Posadas 1795
Entrada gratuita. La sala se habilita 30 minutos antes de la función. Ingreso por orden de llegada (90 butacas)
Programación completa