Pulsión y sensualidad. Las letras de Barb Pistoia nacen de las entrañas, se sacuden por el cuerpo y brotan por sus manos. Quilombo, preludio, fotosíntesis lo demuestra

Por María Luján Torralba
@lujitorralba

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Ella es una bailarina que flota entre las palabras, que son intensas, que son eróticas, que son caóticas. Ella las abraza a su ritmo y, seducidas en su cadencia, pueblan una atmósfera onírica. Ella es Bárbara Pistoia. Escritora, periodista y gestora cultural, Barb plasma su estilo en cada texto publicado ya sea en prosa o poesía. Ha participado en importantes ciclos de lectura y ha colaborado en diferentes medios donde ha compartido su mirada sobre los hechos artísticos contemporáneos.

Quilombo, preludio, fotosíntesis es su primer libro que salió a la luz por Wolkowicz Editores en mayo 2013. Como momentos de una danza sorpresiva, frenética e impulsiva, la obra es una trama de sensaciones y emociones con una fuerte impronta femenina. Porque Barb funciona así: “Reconozco que desde el quilombo tengo el punto de partida por excelencia con la fotosíntesis como horizonte necesario y esa delgadísima línea que divide todos los extremos casi como una antesala que sería el preludio, y acá, juego también, con la presencia trascendental de la música en la vida y cómo es sin duda medicinal para lograr ese salto sanador”.

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Revista Dínamo: ¿A qué se debe la elección del título Quilombo, preludio, fotosíntesis?
Barb Pistoia: El libro pasó por muchos momentos de la mano de la vida misma, y en cada momento el título iba mutando. Tenía la idea que sea una sola palabra y entonces iba sumando las que surgieran a una lista de posibles nombres. Hasta que aparecieron estas palabras por separado como reflejo propio pero que no terminaban de convencerme y, sin embargo, tampoco me podía desprender de ellas. Así que ahí están juntas representando todos los posibles nombres porque en cada una de ellas hay mucho de lo que el libro tiene.

RD: ¿Cómo fue el proceso creativo? ¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
BP: El proceso creativo y el tiempo de escribirlo no tienen límites claros ni grandes pasajes de luz, pero es un poco el karma del que escribe: escribís en solitario, sintiendo solo, enfrente de algo que no siempre gusta y no porque sea feo sino tal vez porque te interpela heavy, o que te gusta pero resulta muy naif y sabes que no es así la realidad. A mí no me interesa la ciencia ficción, hasta ahora, y el escribir, para mí, significa, aún sin hablar cien por ciento de mí, hacerlo enteramente desde mí entonces, hay un microclima en el proceso que saca de tu alma toda la paleta de colores de ánimos que imagines. En este caso como no es que me dije una mañana “voy a escribir un libro así, asá” es que todo eso está presente en cada poema o prosa elegida, lo cual guarda algo que me encanta para ser mi primer libro después de tantos años de ser escritora y de haber publicado sueltos para otros: hay una atemporalidad que es liberadora en cada uno de los escritos, en los guiños que tienen unos con otros y en la conceptuosidad final que te da si lo lees con el orden que se hizo . Al ser poesía muchos lo hacen salteado, y está bien también, cada uno hace lo que quiere con su lectura y su libro. Hay pocos pero están los poemas escritos hace 10 años, hace 5, hace 2 y hasta una semana antes de enviarlo a la editorial para su diseño.

RD: En el libro se percibe a través de los diferentes textos una atmósfera onírica, un poco caótica y seductora a la vez. ¿En qué te inspiraste?
BP: Hacerme cargo es algo que por lo general me lleva a escribir, como si esa sea una llave. Los modos de inspiración son diversos y crecientes pero identifico algo que me atraviesa que es lo pasional, lo carnal. Entre el hacerme cargo y el impulso hay causas y efectos que son clave para que yo escriba como escribo, que realmente no es todo biográfico ni autorreferencial pero que sin dudas está lleno de mis formas, sin suavizarlo nada. Me inspira mucho el salvajismo, soy por momentos una intensiva insoportable pero en vez de salir a correr, me bajo el volumen sentándome a escribir desde lo animal nuestro como estado puro. Me gusta sacarnos del contexto sistema y racionalidad, ponernos en una selva o en el medio de la nada a la par de los tigres, cebras, leones o en pleno océano con toda la belleza marítima y sus criaturas. El mar o el río, navegar, tienen mucho de uterino y es un poco como volver al origen, a nuestra pureza. Los animales, sobre todo los nombrados y algunos más épicos, son de tremenda inspiración porque en un punto los admiro y son como un cartel luminoso recordándome que hay un instinto en mí que debo desarrollar, y ese desarrollo es inspirador infinito.

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RD: Un tema recurrente a lo largo de la obra es el amor, ¿qué es el amor para vos?
BP: El amor tiene tantas formas y caras que es difícil definirlo salvo que vayamos desglosándolas. A la vez cada uno de nosotros es único, lo cual toda percepción para con el amor es única y en la relación que tenemos con los otros se mueve algo en nuestra propia forma de sentir amor, que siendo generosos debemos saber agradecer esos ecos que cada amor de los otros nos deja. Sí puedo decirte que no concibo el amor sin admiración, y viceversa. Y ahí hay una profunda satisfacción que es cuando uno admira observa mucho lo admirado, con lo cual bien llevando la distancias aprendes mucho de vos y creces. No creo que sea algo ideal, ni rosa ni azul, me gusta saberlo imperfecto y tan errorista como lo somos nosotros que somos herramientas físicas de ese estado llamado amor, por eso me cuesta aislarlo y definirlo porque trabaría tal vez lo que más me gusta de sentirlo que es la expansión de lo mejor de nosotros sobre otros y sobre este mundo en constante interacción con lo mejor de otros sobre nosotros. Y me gusta mucho, sobre todo oírlo en la voz de Julio Chávez, eso que “el amor es un acto de fe” porque la fe es todo.

RD: Otros temas recurrentes son el erotismo y el deseo, ¿qué te erotiza?
BP: Lo que me inspira me erotiza, casi como el amor y la admiración, me cuesta separar y también definirlo porque es limitar algo a lo cual estoy absolutamente alimentando desde todas las formas posibles y para diversos fines. Direcciono la pregunta a la erotización clásica, entre hombre y mujer, y desde mi feminidad me es erótico la atención o la sorpresa que se puede generar a través de mínimos detalles – descartemos totalmente alguna relación entre esto y rosas con bombones. Escuchar la respiración del otro en ciertos momentos de seducción y la búsqueda de miradas o de roces “casuales”, cuando aún no hay nada concreto también me resulta erótico. Algunos silencios tanto como algunas palabras y el peso de las mismas. La caballerosidad sin que eso sea estructurado, más bien al contrario, cargada de apreciación y ánimo lúdico. Ver a un tipo bailar bien me resulta el himno de lo erótico con todo lo erotizante que de por sí es la música y el éxtasis del cuerpo rendido al ritmo; y desde ese lugar de mujer pensando en el erotismo entre amantes la introducción de la película Hiroshima mon amour es un manual de cómo el romance y lo cotidiano conviven con lo erótico plenamente, básicamente la película son dos cuerpos hablándose y erotizándolo todo aún en lo tóxico que podemos llegar a caer en ciertas relaciones. El humor, la inteligencia, el estilo, la personalidad, algún halo de misterio que nos sobrevuele, lo hogareño y los valores tal vez más de otros tiempos que de estos, hacen a esa carta de presentación que me erotiza de otro y que son muy importantes para sostener el amor.

RD: ¿Cómo fue la selección de imágenes que ilustran el libro?
BP: La tapa y contratapa del libro está diseñada por el editor, quien tuvo la idea de hacer un collage con cosas mías. Así que todo ese colorinche es mío, habita mi hogar y una tarde me dediqué a armar un súper bolso para llevarle esos objetos y tantísimos más como reflejo de mi mundo. Hubo otros que no pude darle por tamaño y peso, entonces se reformularon en homenaje como el de Frida Kahlo en la doble página. En el interior lo mismo, son cosas mías salvo la marca de café por ejemplo que es algo digitalizado pero que son toques que hacen a la interpretación imaginaria que él hizo cuando leyó el libro, y al contarme su idea me pareció que complementaba bien el concepto. Mientras lo iba haciendo, me iba pasando e íbamos acomodándolo para que no baje línea de los escritos y que a la vez haya una representatividad de mi en cada imagen.

Barb Pistoia

RD: ¿Qué es ser una poetisa?
BP: Tengo un rechazo rotundo a las definiciones, sobre todo porque se tiende a estigmatizar a través de ellas y mis inquietudes me mueven con una velocidad que culturalmente las sociedades no han logrado compaginarse, lamentablemente. Hay un proceso activo que está modificando los viejos parámetros de trabajo y educación (más lentamente aún que todo lo demás) y creo que de esa mano sería muy sano la no definición y la integridad de conocimientos. Yo me siento escritora por sobre todo, incluso por sobre mi rol de comunicadora del cual trabajo y en el cual vuelco todo lo que sé y aprendo. Elijo escribir poesía y prosa poética porque entiendo que hasta aquí son los formatos dónde más cómodo se siente y despliega esa anarquía emocional de mis textos. Mañana no sé, te digo más, en un rato tal vez no haga poesía aunque no por eso deje de ser poética mi expresión. Pero escribo y eso es ser suficientemente masoquista como para pasarme tardes sin ver el sol buscando la mejor forma de expresar algo.

RD: ¿Qué es la poesía en tu vida?
BP: Es el lugar en donde encontré la impunidad necesaria para desintoxicarme de las formas externas, la contaminación visual y sonora, del asco a las poses y las posturas. No es por hablar de mí en términos personales, pero soy muy vulnerable al mundo exterior, a los problemas, a lo social, me encantaría nada un toque más en lo banal pero no puedo, soy esa que va a lo hondo aunque cueste porque confía en su poder regenerativo también. Aprendí a dominarla pero la vulnerabilidad está ahí y el refugio casi como un cargador de energía es mi escritorio, mis cuadernos, mi compu, el pánico a la hoja en blanco arrasa con todas las capas que traigo de afuera. Particularmente la poesía es el hábitat por excelencia para una impunidad que no se alimenta de la razón sino de la pasión, en donde reparo lo roto y limpio lo sucio sin tener que explicarle nada a nadie porque las emociones no se explican, se sienten y ya. A lo sumo se escupen en un impulso. La poesía crece frente a eso porque no se tiene que entender, te parte al medio o te es indiferente sin razón alguna más que lo subjetivo, entonces es una gran anfitriona para mi necesidad de expresión.

RD:Leíste tus textos con textos de Patty Smith, ¿por qué elegiste a ella? ¿En qué te ves relacionada a ella?
BP: Mi vida está todo el tiempo relacionada a la música y a los músicos que me gustan, en ese sentido ella aparece como una figura fuerte porque se hace expansiva a su íntima relación con lo literario, las artes visuales y una militancia profunda por la libertad, las igualdades, por la vida en un mundo mucho más justo de lo que es, y lo hace con mucha coherencia entre sus acciones, a través de sus expresiones artísticas y también de lo que ha sido su vida que no fue para nada fácil ni ella se autoproclamó super héroe. Me invitaron a participar de un proyecto de lectura de poesías, El mar de al lado, y si bien pensé en varios poetas o escritores que también hicieron poesía, sabía que a la larga o a la corta en algún momento los elegirían porque ellos son del palo directo de lo que el proyecto propone. Quería dejar el registro de algo que termine abriéndole una puerta nueva a quien vea el capítulo, pensando en la oportunidad de homenajear u honrar el lado poeta de otros que no son netamente vistos como tal porque sus carreras se desarrollaron por otro lado y así llegué a la idea de leer a Patti Smith, en pleno romance mío con El mar de Coral. Ese es un librito breve e intenso, que ella escribe antes de Éramos unos niños pero se edita luego y no tuvo el mismo furor, una pena porque de una forma o de otra le da un cierre más luminoso a todas las sensaciones que quedan del otro y además por el valor propio poético que tiene. Elegí Reflejos de Robert es el poema que más me movilizó.

RD: ¿Cómo definirías tu estilo?
BP: Carnívoro, anárquico emocional, desbordado de existencia y fantasía, con la suficiente información como para que quien me lea arme su mambo propio, con un exceso de verborragia y velocidad extrema como para que quién me lea elija los silencios que harán su reinterpretación. Es barroquismo sentimental y sexual. Cuando tomo distancia y me leo veo mucho entre línea que puede hasta perturbarme a mí misma, pero del caos venimos así que lo dejo ser.

RD:¿Cuáles son tus referentes artísticos?
BP: Bueno Patti y Robert, claro. Me gustan los artistas que hacen algo más con su obra, entiendo el arte como algo comprometido no solo con un fin de embellecer o despertar conciencias y emociones, sino también como una voz que se suma a otras para ser espejo cultural de épocas yendo en contra de lo establecido para esa época. Creo más en la historia contada a través de lo cultural que de los historiadores. Tengo referentes que atraviesan lo literario, la música es clave: Marc Bolan, Syd Barrett, Marvin Gaye, James Brown, Prince, Spinetta, Lou Reed, Bowie, Cerati, Fito, Charly, IKV, Lennon, Harrison, Lucas Martí, Pablo Dacal y tantísimos más que en la enumeración veloz se me escapan. Las letras de Anaïs Nin, Emily Dickinson, Cortázar, Allen Ginsberg, Hunter Thompson, Jack Kerouac, Burroughs, Frida Kahlo, Alejandra Pizarnik, Charles Bukowski, Henry Miller, Susan Sontag, Hemingway. En artes visuales o bellas artes, Van Gogh, Olaf Hajek, Yoko Ono, Marina Abramovic, Warhol, Dash Snow, Nan Goldin, Egon Schiele o en cine Woody Allen, Tarantino, Herzog. Ahora que veo todos estos nombres ninguno tuvo límite en lo hecho y muchos abarcaron todas estas disciplinas. Y creo fuertemente que también todo lo que no me gusta se vuelve una referencia, no por simple decantación sino porque trato de ver y escuchar, conocer, investigar todo lo que el tiempo me da casi como un ejercicio de discernimiento y de despojo de prejuicios frente a algunos nombres o formas.

RD: ¿Qué proyectos tenés para este año?
BP: El año ya va terminando y espero que en lo que queda Quilombo que está recién nacido, tiene apenas dos meses su publicación, y quisiera que logre un buen recorrido. Para eso va a haber algunas presentaciones más. Y a su vez inevitablemente ya es pasado, entonces convivo con eso y empiezo a buscarle forma a una serie de escritos temáticos que tengo que me gustaría publicar el año próximo junto a algunas ilustraciones, algo que comienzo a explorar con mucha más seriedad y me divierte el complemento puntualmente con este proyecto. Después todo el tiempo estoy pensando, maquinando, proyectando, aprendiendo, imaginando, poniendo a prueba mi escritura a otros formatos posibles y todo eso lo escribo. Tengo ganas de todo, me preparo para todo e incluso para el error, y espero que el tiempo y el laburo sean generosos conmigo como para poder hacerlo todo, equivocarme lo suficiente como para que los aciertos sean bondadosos y yo no quedarme siempre con la misma piedra. Bueno, ese es un deseo que tengo para todos los que tienen deseos y no se quieren quedar en “desear” sino que van por ello.

RD: ¿Tenés un poema predilecto que quieras regalarle a los lectores de Dínamo?

guerrilleros

guardé tu lengua
para allí encontrar mi nevada
levanté bandera blanca
rogué hasta quemar los salmos
que me salven de la ceguera
librando caprichos
y chupando una pantalla
mientras bailabas con otras
yo todavía podía caminar sobre tus zapatos
vos sujeto en cada una de mis tetas
un beso y un hasta cuando tenga que ser
alguna madrugada jugaba
a que guardábamos nuestras lenguas endulzadas
sucumbiendo amaneceres y deshoras
años nuevos bajo lluvia de aloe vera
tatuar manuales de supervivencia
para dos parecidos bien distintos
nos vi desarmar, sangrar…
me vi amar, te vi amar
unos y otros
en ventanas que no se volvieron abrir
la sorpresa te envolvió en un mensaje
y cuando menos pareciera, sucede
sucios, sucediendo,
te dibujé adentro de un triángulo haciéndomelo
mantra como abrazos rompieron malezas
erosionas dejándome sana
ave de alas en lentejuelas
tu lame se desviste con mi auxilio
regando flores que ya estaban secas
primavera de amor,
no hay techo que limite tu ingreso
donde guardé nuestras lenguas
aguardan mieles para curar gargantas
y hacer suave el pronunciamiento
al mar no se lo duerme
a los bosques no se los quema
todo lo de adentro es nuestro
cuanto más me jales
somos cajitas musicales abiertas
que viajan por las constelaciones desnudos
desvaneciendo la violencia

Fotos: Facebook Barb Pistoia
Barb Pistoia TUMBLR

Barb Pistoia en El mar de al lado