JAM de dibujo es energía intensa. El encuentro organizado por Maxi Muñoz que fusiona jazz, modelo vivo y dibujantes es un espacio abierto para quien esté dispuesto a redescubrirse

Por María Luján Torralba
@lujitorralba

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“En el momento que la banda toca la primera nota, se prenden los tres ejes: música, dibujo y modelo vivo. A la gente le entusiasma entrar en ese código, le seduce esta tensión y ese juego constante”, dice Maxi Muñoz coordinador y mentor de la JAM de Dibujo. Este intenso ménage a trois artístico, convoca a decenas de personas viernes por medio en Casa Presa de Villa Urquiza.

Con la idea de que crear un refugio para la bohemia “dibujística”, la JAM es un ritual abierto para cualquiera dispuesto a liberarse de la rutina y los prejuicios de talento. Desde fotógrafos, tatuadores, ilustradores de comic, arquitectos, diseñadores, hasta dibujantes frustrados son atraídos al evento, sólo es cuestión de estar predispuesto a entrar en un círculo mágico y dejar que la energía fluya. Maxi Muñoz, artista plástico, recibido de la Pueyrredón, cuida cada detalla para que el encuentro sea un lugar único y místico. “La JAM es plena acción desde el comienzo. La modelo, la banda, los dibujantes, todo el tiempo creando. Cuando termina, se descomprime, y ahí se ve qué pasó en ese momento compartido. Una vez finalizado, hay mucha interacción entre todos. Hay gente que va a ver a los músicos directamente, pero luego se ven tentados a formar parte de todo. Esto también pasa porque hay un jardín, porque el lugar es especial, porque es a la noche. Se arma algo más que ir a retratar. El dibujo une a todos. Se arman rondas de discusiones sobre estos temas. Pasa lo que yo quería en un principio, sacar al dibujante de los clásicos lugares y que se genere un clima. Que sepas que si te gusta dibujar y estas solo, vas a encontrar muchas personas que tal vez le copa lo mismo. Además de aprovechar la oportunidad de tener un modelo vivo que no es algo común.”

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Fue por el 2006 cuando un grupo de unos 10 artistas, entre ellos Maxi, congregados por el ilustrador Kalil Llamazares, se juntaban a dibujar en «Bacanales Lupanar». Era una reunión íntima entre artistas unidos por la pasión de dibujar, por querer pasarla bien y por brindar. La difusión era sólo entre conocidos, sin embargo, la convocatoria no paraba de crecer. La idea funcionaba muy bien. “En el 2010 veía que cada vez que había un Bacanal, la gente se hacía habitué y lo recomendaban, vi crecer esa trama. Era una cosa latente. Sabía que quien lo conoce una vez, le cuesta perdérselo. Esto se concretó cuando conocí el año pasado por septiembre a Casa Presa. La visité en un principio porque me convocaron para exponer mis dibujos, y ni bien la vi me gustó al instante, tuve eso de visión en un momento. Vi el patio, la casa y tenía que ser ahí. Me tiré a la pileta, me dije es ahora. Sentía una voz invisible que me decía hacelo ahora y acá. Arreglé para dar mi taller de dibujo con modelo vivo, y después les propuse mi proyecto. Les encantó. Cuando les conté a Bacanales se sumaron al instante, me ayudaron para dar el incapié inicial. Al disponer de un lugar como la Casa, se llenó de inmediato. Era cuestión de que se abriera el espacio y la gente salió disparada hacia allí. Fue en octubre del mes pasado. De ahí no paró en cuanto a crecimiento de la idea. Por ejemplo, se fue variando en las modelos, ya sean altas petisas, gordas, flacas, orientales con rastas. Las pienso desde la mirada del dibujante. Eso también es parte de ofrecer dibujar distintas opciones. Lo mismo con la banda, llevo un surtido de artistas excelentes. Podría hacer la fácil, quedarme con una banda que me gusta que ya saben cómo es la movida. Desde el comienzo pensé en contactar a las mejores bandas de jazz que están sonando ahora. Y fue como una bola de nieve», explica Maxi mientras se confiesa un admirador de los artistas del género.

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Para las bandas de jazz, la JAM es una oportunidad para mostrar su música a otro público y para compartir una noche especial donde las emociones y los diferentes estados atraviesan a todos los presentes. No es casual que el evento se llame JAM ya que el nombre surgió a partir de las jam sessions de jazz donde los músicos se juntan a improvisar. Maxi plantea que los jazzeros, por lo general, se mueven en un circuito de bares con una convocatoria reducida y selecta. “En los primeros JAM los músicos me decían ‘siempre quiero tocar así’, es muy relajado. Ellos tocan y luego salen al patio y conocen gente nueva. Se dispersó eso en el mundo jazzero y ahora hay muchas bandas excelentes disponibles para tocar. Por suerte tuvo buena aceptación la idea desde el lado musical porque se dieron cuenta que esto era un evento de jazz diferente.”

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Los músicos, además de ser una pata fundamental para que la mística funcione, son quienes dirigen los ritmos de las modelos, ellas deben adaptarse a la música, y los dibujantes las siguen a ellas. Vale aclarara que las modelos posan desnudas. Maxi cuenta: “Las o los modelos se manejen con su reloj interno y cada diez minutos cambian de pose. Usualmente es el corte de tema, ahí cambia la energía, se relajan todos. Cuando la modelo se acomoda y está lista, la banda comienza. Ellos pueden tocar la música que quieren, están los que improvisan o los que presentan un disco nuevo. Todos los dibujantes se van adaptando a las diferentes radiaciones musicales. Hay días muy relajados con guitarra sin saxo y otros de bandas con saxos y trompetas, más poderosos. La idea es que el concierto sea un emanador de ese clima particular que se tiene que generar, de concentración.”

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La JAM de dibujo es pura mística. La interacción entre sus participantes es espontánea y las buenas ondas fluyen en el ambiente. Para muchos de los asistentes, es la primera vez que crean ante un modelo vivo desnudo. Según Maxi, el modelo vivo es “dibujar lo natural”. Él comprende que la JAM saca del entierro el hecho de dibujar con una persona real enfrente lo que implica un compromiso con alguien que está posando para uno. Sostiene que ésto es un desafío en el siglo XXI donde la mayoría de los diseñadores están acostumbrados a retratar una imagen de la computadora. “En la JAM, el dibujante se confronta con él mismo. Con lo que él puede dar en ese momento. Creo que todos los dibujantes que van ahí están sentados y en un momento se dicen ‘el ambiente es perfecto, la banda es buenísima, la modelo es excelente, lo tengo que hacer ahora’. Miran alrededor y están todos dibujando. Y se mandan. Cuando ven lo que hicieron, observan que les salieron dibujos desde otro lugar, raros. Sé que pasa eso porque hay toda esa energía de tensión, todos concentrados. Hay mucha lucha con ellos mismos. Es un crecimiento para esas personas increíble. A muchos les pasa que pensaban que iba a fluir y están durísimos. Entonces, también esa gente se engancha para venir más veces, y se dan cuenta que a lo largo del año la pasaron bárbaro y están dibujando la figura humana mucho mejor. Es un crecimiento desde lo plástico. Hay quienes hacen cosas loquísimas, la modelo es un disparador pero después cada uno le pone su estilo y termina siendo lo que tiene en la cabeza, en su mundo. Cada uno plasma lo que siente. Hacen lo que vienen trabajando y se permiten libertades. Hay gente que en la primera JAM vinieron con un lápiz y después con hojas más grandes, con pasteles. Hacen catarsis en el momento de dibujar y después se relajan.»

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Ilustrar para liberar el nahual de cada uno. La JAM propone un clima perfecto para alcanzar el “estado de dibujo”, como lo denomina Maxi. “Dibujar no es sólo una acción, para dibujar en serio tengo que llegar al estado de dibujo donde tengo una conexión directa con lo que estoy viendo, el dibujo ya está hecho delante mío, funciona solo, se resuelve. No es algo racional. En la JAM la gente se confronta con su parte no racional de dibujante. Se esquiva la parte técnica y prolija del estudio, y aflora el otro lado del artista. Al otro día a la mañana lo ven y a veces se preguntan si fueron ellos mismos los que lo hicieron. Ahí viene un gran material en otro estado, liberan a través de todo ese especie de rito que se da. Para mí, ahí empieza el crecimiento, se confrontan con un ‘otro yo’ que está dibujando.” Como un enigmático talismán que despierta los espíritus sólo si se juntan sus tres partes, la JAM es mucho más que un evento para compartir viernes de por medio. Es una celebración del arte, un encuentro onírico, una fusión de placeres.

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Llegué a la JAM por casualidad y poder de atracción, como pasan las mejores cosas de la vida. Cuando leí sobre la idea de jazz más dibujo más modelo vivo quedé alucinada. Me contacté con Maxi y me dijo que le gustaba la idea de que me interese formar parte. Gracias a mi insistencia leonina, primero posé en una clase de su taller «Formas de Ver formas», en Casa Presa y luego posé para la JAM. La experiencia me resulto increíble. Un ambiente hermosamente cálido, y una energía artística tremenda desde todas las perspectivas, cada cual aportando lo que le gusta hacer.»

«Casa Presa es un lugar mágico, el lugar perfecto para llevar a cabo movidas así tan lindas. Con respecto a las bandas que tocan, creo que son muy buenas y nos hacen viajar a todos siempre, eso resulta un ingrediente alucinante. Otra cosa que me gusta y me hace sentir en casa es la cantidad de gente que asiste que a su vez muchos son fieles participantes de la JAM, se da como un ambiente de familia con buena vibra. Es un lugar divino para ir y escuchar buena música, inspirarse, compartir arte, se da una energía circular hermosa, donde cada cual viene a aportar su magia de corazón, una retroalimentación artística muy poderosa. La última vez fui a dibujar y también la pase muy bien, pienso que se disfruta desde todas las perspectivas.”
Negra Roots, modelo vivo

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“Conocí la propuesta de la JAM gracias a Facebook, a partir de diversos amigos y desconocidos que estudian arte y lo compartieron. Me pareció una idea brillante, apenas lo ví me dio curiosidad por ver de qué se trataba. Por ahora fui sólo una vez y la pasé muy bien. Me encantaría hacerme el tiempo para volver participar de otra JAM. En aquella oportunidad fui con un amigo fotógrafo: Victor Calomeni. Nos divertimos mucho juntos retratando, cada uno a su manera, lo que allí sucedía. Sin dudas se genera una atmósfera especial. En principio es algo distinto, por eso hay que prestarle atención. En comparación con la escena habitual, es verdad que se diluye un poco la intimidad entre la modelo y los artistas que la dibujan; pero después de acomodarme y entender cómo era la propuesta, me resultó muy interesante la combinación de modelo vivo y música.»

«Fue emocionante estar ahí, con muchísimas personas «entregadas», dibujando y escuchando la música de Pipi Piazzolla trío. El hecho de tener una persona que pose para ser dibujada, lógicamente me recuerda a la facultad y a las horas que tenías para practicar estructura y anatomía a partir del modelo. Comparándolo con esto, podría decir que en lo único que se parece es en disponer de la modelo como objeto del dibujo, ya que en lo demás es absolutamente distinto. En esencia, lo realmente destacable es la convergencia de artes, que transforma la escena convencional en un verdadero cóctel festivo y social. Todos están disfrutando de sus pasiones: sea la música o el mero acto de dibujar y compartir el momento con otros artistas. La música, interpretada en ese momento, es el gran plus. Le aporta un estímulo fundamental para conectarse con lo que estás viendo. En definitiva, creo que se parece más a un recital de muchísima calidad, con la intervención de la modelo. Para cualquier artista o estudiante de arte es un sueño pensar en esa convergencia. Es estimulante ver lo que se produce, un encuentro ideado por un artista como Maxi para otros artistas. Creo que se necesitaba un evento así, que coloque al estudio de las artes como algo menos solemne donde puedas ver lo que se genera a partir de los demás e intercambiar conocimiento. Ni hablar, también, de que muchas veces es muy costoso afrontar los gastos que implica una modelo, por lo que aquí esa barrera se elimina complemetamente, la entrada a la JAM es muy accesible.»

«El resultado de mi trabajo artístico al principio fue bastante malo, ya que hacía un buen tiempo que no dibujaba del vivo, pero luego, cuando ya ejercitás la mano y entrás en confianza con el material, el espacio, y demás, surgieron lindos bocetos. Se produce una suerte de euforia, de sensaciones intensas, la que dispara una producción en serie y llena de carga del momento. Querés, literalmente, devorarte a la modelo con el lápiz antes de que se termine todo y debas volver a casa a dibujar solo. Por los menos eso fue lo que me pasó a mí. Ni bien llegué, me costaba ver completa a la modelo para dibujarla por qué había mucha gente parada y yo estaba sentada mientras la modelo estaba en una silla baja. Sobre el final del encuentro opté por dibujar a los músicos, (personajes de lo más tentadores para dibujar con sus gestos y actitudes exóticas y estrafalarias). De todos modos, supongo que la calidad de la producción de cada uno depende exclusivamente de cómo se siente uno con lo que hace y el entorno, puede seducirte la multitud dibujando alrededor tuyo o espantarte e inhibirte completamente, puesto que en su mayoría son dibujantes, fotógrafos o estudiantes de bellas artes.”
Agustina Caruso, artista plástica

La JAM se hace los primeros y terceros viernes de cada mes en Casa Presa, Valdenegro 2636, Villa Urquiza, C.A.B.A. Es sin inscripción previa, cupo limitado a la capacidad el espacio. Comienza a las 21.00hs.

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