Mística, transparente y destellante. La artista plástica Ana Clara Soler seduce con su obra en diferentes formatos como acuarelas, calados y collages. Revelación de arteBA 2013

Por María Luján Torralba
@lujitorralba

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Dicen que los nombres de las personas determinan su forma de ser. Ella es Ana Clara Soler. Soler, del sol y del suelo. El sol es el fuego de la vida, es la luz que le da color a las cosas. Es la energía y la fuerza. El sol es una estrella que baila entre los cuerpos celestes. Y el suelo es naturaleza, minerales, tierra que abraza. Ana es un nombre capicúa que significa «llena de gracia». También es la santa de los joyeros y de los navegantes. A Clara, no hace falta agregarle más nada. Así es Ana Clara Soler, y así es su obra.

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Tuti Fruti

Con tan sólo 29 años, Ana pone su impronta luminosa y femenina en todas sus creaciones. Los distintos formatos como collages, acuarelas, calados en madera, dibujos con lápiz, fanzines, videos y fotografías son medios atravesados por su expresión y talento. A punto de recibirse de licenciada en Artes Visuales con orientación en Pintura en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), y con decenas de muestras individuales y colectivas en su haber, Ana se reconoce como “la alumna infinita” adicta a los talleres y a la formación. “Me cuesta ponerme en el lugar de docente. Sólo di un taller una vez a una nena, una experiencia magnífica. Pero yo no sé si para ella hice una gran diferencia, ella era genial. Muy nietzscheana, no creía en nada. Hablábamos muy poco entre nosotras, pero cuando lo hacíamos nos entendíamos”, recuerda.

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Fanzine

Fue en 2008 cuando comenzó a trabajar como asistente del reconocido artista Pablo Siquier. Gracias a esta experiencia que duró cuatro años conoció gente increíble, viajó a lugares alucinantes como Ecuador, Perú y Estados Unidos, comió comida riquísima, tomó pisco, desarrolló su talento y, además, se le abrieron las puertas a un mundo de posibilidades. “En ese sentido, se suele bardear al mundo del arte. A veces hay muchas críticas sobre la competencia de egos o que el arte es superficial, pero yo, particularmente, me hice excelentes amigos“, dice Ana. Luego cuenta que, en el estudio a lado de su taller, en el Estudio Panal 361 del Abasto, junto a otros artistas del lugar se pusieron a ver la serie Twin Peaks de David Lynch. “La vuelvo a ver y es como si fuera la primera vez. Es como la peli de mi vida.”

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Pezzzz

“Son trabajos que son combinación de gente buena onda, aprender y hacer lo que te gusta. Te queda tiempo para hacer cosas tuyas pero bueno, tiene eso tiene cierta inconstancia también. Igual llega un momento que ya no tenés mucho para hacer y la seguís estirando hasta que finalmente cambias de rumbo”. Y así fue que Ana dejó el atelier de Pablo Siquier para ser asistente hasta el año pasado de la artista Cynthia Cohen, una de las personas que más quiere en el mundo, reconoce. “La amo, es una especie de lima cósmica. Con ella pintamos al óleo y escuchamos música».

Este año Ana comenzó un nuevo camino trabajando en sus proyectos artísticos personales y preparando la tesis para obtener finalmente la licenciatura. «Cuando pasa algo fuerte así, también necesitas un tiempo de silencio. No podes tener siempre todo lo que querés, pero algo de eso irá sucediendo», declara.

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Calado en madera

Todo tiene que ver con todo al final de cuentas. Será por alguna razón invisible que Ana desde hace años toca en su guitarra el tema de Juan Luis Te regalo una rosa. Y no es casual que los versos de aquella canción sean sensibles descripciones de su obra. Una rosa que da calor, un sueño de la soledad, un letargo de azul, un eclipse de mar, un universo de agua mineral, un espacio de luz, un rayo de ilusiones y un corazón al desnudo. Imágenes que subyacen en un mundo natural e infinito. Explosiones de belleza donde los colores son las formas.

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Mineral

Ana Clara Soler está exponiendo actualmente su obra con la galería Holz en la Feria de Arte Contemporáneo arteBA que abrió sus puertas el viernes 24 y estará hasta el lunes 27 de mayo en La Rural. “Ahora es la primera vez que voy a tener un espacio más mío. Hice unos calados en madera que son como poliedros que van separados de la pared. Además, quería buscar en la naturaleza algo llamativo, y de repente, dije: ‘El ananá’, lo puse entre los otros para que se mezcle lo geométrico con lo natural porque la naturaleza también es geométrica. Quería jugar con esa idea de ‘suerte’ del tragamonedas del casino, como todas formas más abstractas y una fruta en el medio, me parece más divertido. Los cuatro juntos no se ven tan distintos. Pinté los cuatro al mismo tiempo entonces tienen una paleta que comparten todos. Les puse una cajita atrás para que parezca que están flotando, los saque de cuadro, me parece que da más la idea de objeto”, relata Ana sobre el proceso creativo de los calados.

Efervescente y radiante. Ana Clara Soler y su obra son una pulsión de vibraciones, sensualidad y ensoñación.

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Calado en madera

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Emparedado

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Mesa de arriba

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Dobleb

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Ataúd

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Todas las imágenes y más info de Ana Clara Soler se puede ver en www.anaclarasoler.com.ar