Si hay algo que puede arrancarnos de la rutina y romper con lo cotidiano, es el arte. Así la obra Connecticut juega en un registro de climas cargados de intensidad y misterio. Además, transcurre en un teatro alternativo –en un PH- que invita a resignificar los espacios y aventurarse a lo desconocido. En esta entrevista, Tamara Montenegro, Lara Colli y Laureano Lozano cuentan acerca del proceso creativo de esta original propuesta, y del increíble trabajo que hay detrás de la puesta.

Por Gabriela Koolen

Espectadores de teatro que son al mismo tiempo huéspedes en una casa que abre sus puertas con la hospitalidad de un encuentro de amigos en el que no faltan la comida casera y algo para beber. Una obra de teatro montada con pasión y talento en un espacio no tradicional. Dos personajes que se encuentran en una noche en la que pasado y presente parecen desdibujar sus límites. Un ambiente que parece privado, y sin embargo se abre por un momento para que el público se involucre en una historia que respira junto a él. Nada es lo que parece, y todo escapa al lugar común en Connecticut.

Revista Dínamo: ¿Cómo surgió la idea de hacer esta obra?
Lara Colli: Connecticut surge a partir de la idea de trabajar con el cuento Tío Wiggily en Connecticut de J.D Salinger– en Nueve Cuentos– un autor que nos encanta. Lo elegimos porque había dos personajes mujeres, y además había algo que nos atrapaba, algo inconcluso del relato, que no cierra y que a la vez abre aristas para crear desde cualquier lugar.

Revista Dínamo: ¿Y cómo fue el proceso de adaptación del cuento, y el armado de la obra?
Tamara Montenegro: Fue largo y, por momentos, poco feliz. Todo llevaba al fracaso. Ensayábamos en el living de mi casa, y probábamos, probábamos y probábamos. Por momentos nos perdíamos y no sabíamos para dónde iba la obra. Entonces llegamos a una instancia en la que necesitábamos una mirada externa, y llamamos a Laureano Lozano, que lo conocíamos de una obra que hicimos con Lorenzo Quinteros. Le dimos el material y se copó. Él aportó no sólo la dirección sino también algo muy importante que tiene la obra, que es la iluminación, y sobre todo el clima, el ambiente, el carácter onírico de la puesta. Su fanatismo por David Lynch está plasmado en Connecticut.

Revista Dínamo: Si bien trabajaron sobre la base del cuento de Salinger, ¿Qué lugar jugó la improvisación en el proceso creativo?
Tamara Montenegro: Un lugar preponderante. Nosotras leímos el cuento y empezamos a improvisar a partir de lo que nos disparaba el texto. El cuento es narrativo, tiene pocos diálogos, y encima remiten a la segunda Guerra Mundial, porque estas mujeres están casadas con soldados que pelearon en la guerra. O sea, es un universo muy lejano al nuestro, ya que nuestra referencia a la guerra es Malvinas y no queríamos llevarlo a ese lugar. Sin embargo, tampoco queríamos trasladar el contexto histórico del cuento. Entonces tuvimos que empezar a pulir, a neutralizar y a construir un nuevo contexto. Hata ahí llegamos improvisando y escribiendo el texto –que es autoría de los tres- con lo más jugoso que le podíamos sacar a Salinger y adaptándolo a situaciones más cercanas y conocidas por nosotros.

Revista Dínamo: ¿Cómo fue el trabajo entre ustedes, y con el director?
Lara Colli: Fue una conexión inmediata. Entendimos que cada uno tenía un rol. En este caso no era como suele suceder, que el director llama actrices para actuar, acá fue al revés. Nosotras lo convocamos a él. Igualmente, hoy la obra es de los tres, no importa quien la empezó o de quién fue la idea. Llegamos a un punto en el que sin la unión de las tres voluntades no habría posibilidad de obra. Además, no nos interesan las peleas de cartel, sin Laureano y sin la actrices no existiría esta obra, quizás sería otra, pero ésta que tenemos ahora, no. Los aplausos son para los tres por igual.

Revista Dínamo: ¿Por qué eligieron este espacio para presentar la obra?
Tamara Montenegro: El teatro es hermoso y era justo para un living, que es donde transcurre la obra. Además, es de Laureano, y llegamos al arreglo de hacerlo a la gorra, que es algo que nos interesa porque hay gente que no puede pagar, y no por eso no puede ver la obra. Nos encanta hacer teatro en una casa, aunque no podamos publicar la dirección. Me parece que es una experiencia hermosa entrar en el pasillo de un PH, cruzarte con vecinos, atravesar una puerta, una cocina y que en el living haya una obra. Es una de las cosas increíbles que permite esta vasta ciudad cultural. También nos hace pensar en qué posición tomamos cuando hacemos teatro, sobre todo en un momento en que el teatro under u “off’ está tan cuestionado.

Revista Dínamo: ¿Cuáles fueron los principales desafíos para llevar a cabo el proyecto?
Lara Colli: Resistir y no abandonarse en el fracaso. Antes de sumar a Laureano al proyecto tambaleamos mucho porque no sabíamos para dónde ir y necesitábamos un destino. Con trabajo, voluntad y perseverancia lo logramos.

Revista Dínamo: ¿Cuáles son los planes a futuro con la obra?
Lara Colli: Seguir disfrutando del éxito –se ríe. Queremos moverla, llevarla al interior. Pero hay algo muy personal, sobre todo para nosotras que tenemos poca experiencia actuando, que es seguir acumulando experiencia, pasadas, registros. Creo que eso es lo más valioso, y Connecticut es una obra que lo permite. Y Laureano es un director muy solidario respecto a eso, no se guarda nada, nos ayuda a crecer en escena y también en nuestro proceso actoral.

Funciones: Jueves 21 hs
Lugar: Teatro Muñecas
Reservas por mail a: reservasmunecas@gmail.com
Entrada a la gorra