Amelita Baltar, la musa inspiradora de Astor Piazzolla, hechizó a más de 50.000 espectadores en Colombia. Aquí, la crónica de una noche de baladas mágicas

Texto y fotos por Belén Ruiz
belenruizj @ gmail.com

Por primera vez, en cincuenta años de trayectoria, Amelita Baltar cantó en Colombia y conquistó a miles de espectadores en la plaza céntrica de la capital. La noche de tango cerró el XIII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

El día del concierto estaba todo perfectamente en su lugar a excepción del clima, que parecía no estar a favor. Las cabalísticas palabras “Pugliese, Pugliese, Pugliese” fueron pronunciadas al universo por el productor de Amelita para ahuyentar a la lluvia. Por la tarde, Sebastián Barbui, el productor de Amelita se encontraba en el escenario de la Plaza de Bolívar para la prueba de sonido. Gran parte del público estaba allí firme y aguardaba su lugar para la noche.

De pronto, unas gotas empezaron a caer. La capital está acostumbrada a la lluvia. El productor se quedó tranquilo cuando le informaron que jamás se suspendió un show por el agua. Casi como un milagro, antes de que caiga la tarde el cielo se abrió y salió el sol. Gracias Pugliese.

La enorme felicidad de Amelita se percibía en todas partes y adentro de uno mismo. La magia de la noche empezaba a hacerse eterna. Bogotá se había parado para el gran cierre del festival y cuando hay grandes eventos la seguridad de la ciudad se vuelve extrema.

Todas las calles se encontraban cortadas y llenas de militares, policías y personal de seguridad. Es una sociedad muy golpeada que aún hoy sigue luchando por la paz, la libertad y los derechos humanos que todavía tienen arrebatados. Por eso el pueblo valora este tipo de encuentros culturales y artísticos que le devuelve alegrías y libertades.

El show comenzó con la Orquesta Sinfónica Nacional hasta que en el tercer tema apareció la diva del tango. “Finalmente puedo decir: Buenas noches Colombia por primera vez en mi vida”, expresó conmovida Amelita. La ovación y los aplausos del público representaban la felicidad y la emoción colectiva de aquella noche.

Una vez más, Amelita se convirtió en una embajadora argentina; fragmentos de nuestra ciudad porteña fueron manifestados y bienvenidos en la tierra colombiana. La fuerza latinoamericana se unió y bajo una comunión cultural, Amelita interpretó La Primera Palabra de Piazzolla y Ferrer. “América cántame bien, América grítame bien y América parime en español”, cantó con potencia Baltar para inaugurar su concierto.

La Orquesta Sinfónica Nacional demostró un gran virtuosismo en cada uno de los arreglos del repertorio de Piazzolla. La orquesta tuvo solo dos ensayos con Amelita pero su compromiso y profesionalismo logró una limpia y perfecta melodía que acompañó de forma simbiótica a Baltar.

El concierto siguió con una historia de amor que se expresa en Los paraguas de Buenos Aires y luego con Vamos Nina, una canción que nació en París del 71. “Cuando estábamos allí con los bolsillos bien delgados, entramos a un cafetín donde había una mujer tomando alcohol con un perrito al lado. Ferrer se dio cuenta que no era todo lo feliz que parecía y le escribió esta canción”, recordó Amelita.

El momento más esperado fue cuando cantó su nuevo tema Sería fácil decir, un poema que escribió años atrás cuando estudiaba armonía poética con Homero Expósito. La música fue compuesta por Sebastián Barbui, su músico y productor. Es un tango de amor con una melodía fresca y virtuosa que entra directo al cuerpo de quien lo escucha.

La canción preferida de Amelita de la trilogía de baladas de Piazzolla y Ferrer es Balada para mi muerte. Uno de los momentos más emotivos fue cuando la interpretó. Al final del tema con una mano en el corazón y con el alma abierta, soltó el mensaje: “La felicidad que tengo en el pecho al estar aquí con ustedes”. Con los ojos inundados y la emoción atragantada no pudo seguir con sus palabras, pero en ese momento salió el público a ovacionar y devolver el abrazo. El repertorio continuó con “Violetas populares”, de Mario Trejo y Piazzolla dedicada a Violeta Parra.

Llegó el momento de la despedida con la canción que se convirtió en el himno de Amelita, Piazzolla y Ferrer, Balada para un loco. La interpretación de la balada logró los puntos de dramatismo más fuertes. La entrega de Amelita y la orquesta durante todo el concierto fue extrema y la reciprocidad con el público, constante. El concierto terminó y la felicidad y la emoción de Amelita era inmensa. “Hace mucho que no era tan feliz cantando”, confesó Amelita desde su corazón.

Un festival, un homenaje y Piazzolla

El sonido porteño del bandoneón y la voz de la musa inspiradora de Piazzolla fueron los elegidos para realizar un homenaje de parte de Colombia a la cultura argentina. Amelita Baltar fue la artista invitada para la clausura del XIII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB).

Baltar se presentó junto a la Orquesta Sinfónica de Colombia la noche del domingo 8 de abril en la Plaza de Bolívar ante más de 50.000 personas. El homenaje fue un reconocimiento a la fallecida argentina Fanny Mikey, fundadora del festival. En el cierre, también se presentó el tanguero Juan Carlos Godoy.

El FITB se realiza cada dos años en la capital colombiana. A partir del 23 de marzo y hasta el 8 de abril de 2012 transcurrió la versión número XIII del festival que contó con 32 países, 63 compañías internacionales y más de 180 grupos colombianos. Amelita y su productor, Sebastián Barbui, llegaron a Bogotá tres días antes del show para ensayar con la orquesta el repertorio de Astor Piazzolla.