Potencia y seducción son las mejores palabras para describir a la rapera chilena Ana Tijoux. Melodías pegadizas y sonidos sofisticados conforman en su último CD, La Bala

Por María Luján Torralba
@lutijuana

“La música es como una catarsis. Es un sueño hecho realidad, es mi vida, mis ganas, mi todo”, dice Ana y no miente. La energía femenina de Ana Tijoux traspasa los límites lingüisticos y logra que su música se disfrute en distintas partes del mundo. Ella es una de las representantes del hip hop en castellano y está dispuesta a pelear por el trono de la MC Latinoamericana. Su voz encantadora es como la flauta de Hamelin que seduce e hipnotiza.

Las letras de Anamaría Merino Tijoux son de una potente y clara poética. La protesta social se mezcla con los sentimientos más sutiles tanto en su primer disco 1977, como en La Bala, presentado en Argentina el pasado 2 de marzo. La historia toca a Ana desde muy pequeña ya que nació en Lille, Francia, durante el exilio político de su padre en tiempos de la dictadura militar de Augusto Pinochet. Es por esto que sus primeras rimas fueron en francés. Una vez la democracia instalada en Chile, la familia Merino Tijoux retornó a América. Música y compromiso social conviven en esta mujer de 34 años quien sostiene que la sociedad se puede modificar sensibilizando a través del arte. “Creo que esa es la tarea de los creadores de la música. El primer paso a un cambio es ser sensible.”

Tras el lanzamiento de La Bala, Ana demostró que sus melodías pueden oscilar entre los golpes más pegadizos hasta los sonidos más etéreos. De una calidad impecable, los temas son una evolución de sus trabajos anteriores. Además, el CD contó con la colaboración de artistas invitados como Jorge Drexler, el grupo de rap chileno Solo Di Medina y la banda de hip-hop cubano Los Aldeanos. Si bien 1977 fue un momento de ruptura en su carrera y fue el tema con el mismo nombre el que le dio proyección internacional, La Bala promete éxitos. Con respecto ambos álbumes, Ana explica: “Son bien distintos, especialmente en la manera en cómo se construyeron y cómo se hicieron. Con La Bala trabajamos de una manera más subterránea, todo bien cofradía. Tiene otra conexión con el mundo, es una reflexión hacia fuera y es más orgánico. De todas maneras, tiene una continuación lógica con 1977”.

Revista Dínamo: ¿Cuáles son tus influencias musicales?
Ana Tijoux: Son super amplias porque me gusta todo tipo de música. Creo que la música tiene el poder de emocionar, de mover el alma, de mover el corazón. Escucho todo tipo de música, creo que mis influencias son tan distintas la una a la otra que enumerarlas sería imposible. Una buena canción del género que sea, si me mueve esa partícula del alma, me modifica. Me gusta abrirme a la posibilidad de emocionarme.

RD: ¿Qué te inspira en el momento de componer?
AT: Todo. Creo que todas las temáticas sirven, no hay que cerrarse en el momento de la composición. Todos los temas son buenos depende de cómo se aborden.

RD: ¿Cuál es el concepto que engloba La Bala?
AT: Todavía no logro comprenderlo, tiene un concepto base, pero lo voy entendiendo al correr de los meses. Hay muchas cosas que son intuitivas. Un disco también es el resultado de todo lo que uno vive, por ejemplo, las conversaciones que tenemos sobre el mismo. No sabría mucho cómo definir el concepto global del disco, lo voy macerando con el tiempo.

RD: ¿Qué aporta a La Bala la participación de Jorge Drexler al disco? ¿Por qué lo elegiste?
AT: A mi me gusta mucho su trabajo y como escribe, es muy poético. Cuando lo conocí se reafirmó esta visión que yo tenía de él. Es una persona extremadamente sensible. Yo creo que las colaboraciones son diálogos, y eso fue lo que pasó con él. Yo le mandé el tema casi completo pero le aclaré que estaba super abierta a ideas de cambio y Jorge me respondió que le gustaba mucho la letra así y lo dejó tal cual, sólo le agregó la parte que él recita al final, porque estaba muy interesado en las décimas chilenas. Fue una colaboración bien natural, fue una tremenda conexión y él una tremenda persona también.

RD: Con respecto al tema de promoción del disco, Shock, y a su video, ¿cómo surgió la idea?
AT: Shock surgió porque justo estábamos de gira en Estados Unidos, y yo estaba siguiendo las protestas estudiantiles de Chile por Twitter. Y más allá de la música, necesitaba hacer un video que muestre lo que estaba pasando allá. Les propuse a los músicos hacer un video en Chile con formato documental, en el cual yo quería tomar la cámara en mano, e ir recitando a través de imágenes cómo es la toma de un colegio, por ejemplo. Cuando volví de la gira les planteé a unos amigos la idea, y luego todo fue muy sencillo. Fue tocar puertas del liceo, hablar con algunos dirigentes y otra gente que estaban en la huelga de hambre. Como que podría haber abarcado mucho más pero sólo tenía dos días para hacerlo. Si bien el resultado podría haber sido mejor, creo que el objetivo se logró, los sujetos del guión no fueron ni los músicos ni yo.

RD: ¿Cómo ves a la sociedad chilena luego de todas las manifestaciones y las revueltas?
AT: Yo creo que fue un despertar aunque va a demorar mucho. Yo creo que también hay un despertar de las generaciones más viejas, un despertar en general. Va a llevar mucho tiempo. Es un Estado que no está muerto.

RD: ¿Tenés pensado venir a la Argentina?
AT: Si, tenemos planes que estamos definiendo ahora. Por el momento, estamos dejando que el disco tome vida propia.