La alimentación viva es una alternativa de nutrición que ayuda a mantener el cuerpo, la mente y el alma sanos. Federico Conde Latou explica cómo se hace y cuáles son sus beneficios.

Por María Luján Torralba

«Como semilla no sólo romper la propia cáscara sino también perforar el suelo». Atributo de Monasterio de Figueira.

Con la llegada del nuevo siglo, la sustentabilidad se ha difundido a grandes pasos y las herramientas para cuidar el medio ambiente van desde la renovación de energías hasta la alimentación a conciencia. Las tendencias en este último punto se orientan hacia la buena salud, la armonía espiritual y el bienestar planetario. Un ejemplo de esta movida es la alimentación viva y dentro de ella, los germinados, que es una manera de nutrir el organismo con elementos vitales en su estado más puro y natural.

La alimentación viva es el sustento a través de verduras, frutas, hortalizas y semillas consumidas en forma deshidratada o cruda. De esta forma no se altera la ecología de los organismos. Estos alimentos se denominan elementos solares, que son vitales para regenerar células. Comer los alimentos del sol asegura que ingrese en uno parte de la energía que los vegetales concentraron a través de su forma, sabor y color.

Federico Conde Latou, especialista en germinados y coordinador de talleres de alimentación viva, revela: “Uno de los beneficios fundamentales es que el organismo restaura su condición alcalina en la sangre, la cual por la alimentación que nos imponen es de condición ácida. En un medio ácido, se genera fácilmente mucosidad, de ahí que un simple resfrío pueda indicar una acidificación de la sangre. Por eso, en tiempos de gripes, es mejor alcalinizar la sangre y evitar comer harinas refinadas, lácteos o carnes, que son los alimentos que mas acidifican. El exceso de alimentos cocidos produce un fenómeno peculiar llamado leucocitosis digestiva o reacción de Kouchakoff. Esto significa que el sistema inmunológico genera una enorme cantidad de glóbulos blancos, que intentarían defendernos de agentes externos que nos estarían invadiendo o atacando. Igualmente, los beneficios son en mayor grado para la vida planetaria ya que de esta manera de alimentarnos estaríamos acompañando el proceso evolutivo del reino vegetal y del reino animal de forma armoniosa, colaborando con ambos reinos a su expresión creativa”.

La mayoría de la gente recuerda los germinados como aquel experimento que hizo en la escuela primaria donde observaba cómo un tallo crecía de un poroto dentro de un frasco. Pero las semillas germinadas encierran mucho más que su belleza estética y si son incorporados en la alimentación diaria, pueden brindar grandes beneficios. Los “dínamos de luz“ son los germinados o brotes de todo tipo de semillas. “Toman este nombre ya que son verdaderas fuentes de potencial enzimático que ayudan a regenerar las células sanguíneas. También aportan innumerables cantidades de aminoácidos esenciales, fitonutrientes, vitaminas y minerales. Se dice que cuando una semilla despierta, la chispa de luz que alberga en su interior es liberada para dar lugar a un fenómeno conocido como ‘entelequia’ que, según una definición filosófica, significa que tiene el fin en sí misma. La semilla es potencialmente una planta que da más semillas. Ella encierra el propósito y el misterio de la vida”, explica Conde Latou.

Tanto en la escuela como en las publicidades, se enseña que el ser humano debe cumplir con la pirámide alimenticia para llevar una vida sana. Se cree que ingerir carnes y lácteos es indispensable. Sin embargo, las alimentaciones vegetarianas y veganas refutan esta premisa. Federico manifiesta, con respecto a este punto, que “nos han engañado todo este tiempo y que no necesitamos tanta proteína concentrada que lo único que genera es enfermedad”. Agrega: “Lamentablemente, existe una asociación oculta entre la industria alimenticia y la industria farmacéutica, esto se ve implícitamente en la medicina, que lejos está de confirmar el postulado hipocrático que dice que nuestros alimentos han de ser nuestra sanación. Hoy muchos están confundidos a la hora de cambiar su dieta por temor y por la propaganda con la cual somos bombardeados todos los días. Hay mucho dinero de por medio ya que los animales representan un gran negocio para las multinacionales. En el reino vegetal se encuentran todos los nutrientes que suplen nuestras demandas organico-biológicas. No hay necesidad real de la existencia de lugares como los mataderos donde pocos se atreverían a entrar”.

En la antigüedad, cuando la humanidad vivió momentos de mayor sensibilidad espiritual, se veía a la alimentación como un medio de elevar la conciencia. Hoy día, ser vegetariano o vegano se torna un acto compasivo de respeto hacia la naturaleza. “Debemos tomar conciencia que el acto de alimentarnos está relacionado a la ley de causa y efecto, la cual es infalible a la hora de retribuirnos con nuestro merecido. Esto se conoce como retorno kármico y es la realidad que vivimos hoy: la matanza indiscriminada de casi 58 billones de animales al año tiene un precio muy alto y graves consecuencias para la conciencia planetaria, de la cual todos los reinos son parte. La evolución de los reinos esta íntimamente relacionada a nuestra evolución”, dice Conde Latou en relación al vínculo de la alimentación con la espiritualidad.

En el último tiempo, las huertas en terrazas, patios y balcones crecieron en gran escala en las casas y departamentos de la ciudad. Mas allá de una moda, las minihuertas y las cocinas en las cuales se ambientan los “brotarios” ayudan al bienestar de las personas ya que los ambientes naturales están cargados con iones negativos los cuales desmagnetizan los cuerpos que están saturados de iones positivos. Conde Latou declara que está comprobado que si a seres con dificultades psíquicas o físicas se los coloca en ambientes rodeados de naturaleza o trabajan en pequeños huertos, «los elementos naturales los favorece grandiosamente en su proceso de cura”.

Tips de germinados:

– Los germinados se pueden hacer en cualquier cocina de una casa
– Se necesita un frasco, semillas, un poco de agua, una media, luz.
– Una vez que se germinan las semillas se pueden consumir en ensaladas, hacer pan esenio, hacer leche licuando los brotes, hacer galletas, etc.

Fotos: Federico Conde Latou