{"id":8401,"date":"2020-09-14T13:20:38","date_gmt":"2020-09-14T13:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=8401"},"modified":"2020-09-27T21:59:02","modified_gmt":"2020-09-27T21:59:02","slug":"estambul-o-de-como-deambular-por-una-ciudad-con-los-ojos-rojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=8401","title":{"rendered":"Estambul o de c\u00f3mo deambular con los ojos rojos"},"content":{"rendered":"\n<p>Una cr\u00f3nica del yo sobre una ruptura, una visita a la capital turca y un libro que motiv\u00f3 ese viaje que no sali\u00f3 como estaba planeado<!--more-->.<\/p>\n\n\n\n<p>Por Agustina Ordoqui<br>@<a href=\"http:\/\/www.twitter.com\/agusordoqui\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">AgusOrdoqui<\/a><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_20200914_095152_2-1024x589.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8402\" width=\"630\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_20200914_095152_2-1024x589.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_20200914_095152_2-300x173.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_20200914_095152_2-768x442.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_20200914_095152_2-1536x883.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_20200914_095152_2-2048x1178.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a Estambul con la cara hinchada y la panza rugiendo de hambre. De a ratos, ten\u00eda esos espasmos de cuando el cuerpo quiere seguir llorando pero ya no le quedan l\u00e1grimas y entonces se contrae y se suelta una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi novio me acaba de dejar. \u201cEstoy viendo a otra persona. Me voy a volver\u201d, me dijo en Barajas antes de tomar el avi\u00f3n a Estambul. O algo as\u00ed, ya no recuerdo las palabras exactas. Est\u00e1bamos en la fila de embarque cuando se qued\u00f3 atr\u00e1s. Me di vuelta y le pregunt\u00e9 qu\u00e9 le pasaba. Creo que despu\u00e9s le pregunt\u00e9 qui\u00e9n y hac\u00eda cu\u00e1nto. La fila avanzaba, yo segu\u00ed avanzando y \u00e9l sigui\u00f3 sin moverse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sub\u00ed. Abajo quedaron \u00e9l, los siete a\u00f1os juntos, los nombres que hab\u00edamos pensado para nuestros futuros hijos y el viaje que hab\u00edamos proyectado para festejar que me recib\u00eda, un viaje que hab\u00edamos desarmado al menos cinco veces en lo que iba del a\u00f1o y que finalmente hab\u00eda decidido hacer con mi mam\u00e1 y al que luego se sum\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las cuatro horas de vuelo de Madrid a Estambul estuve agazapada en mi asiento sin parar de llorar, envuelta en la manta turquesa de la aerol\u00ednea que mi mam\u00e1 muy elegantemente me convenci\u00f3 de llev\u00e1rmela puesta porque en ese estado en el que estaba qui\u00e9n me iba a decir algo y porque aparte el color era lindo. No toqu\u00e9 la cena que nos sirvieron y apenas tom\u00e9 agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed entonces como, con los ojos achinados y enrojecidos, las ojeras como compotas, el maquillaje corrido, el pelo electrificado por el roce con la manta, la manta puesta como un poncho y muerta de hambre, hice mi entrada triunfal en el aeropuerto internacional de Estambul.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030620-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8403\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030620-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030620-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030620-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030620-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030620-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>A Estambul la hab\u00eda elegido mi mam\u00e1 por un libro que le prest\u00e9. Yo hab\u00eda elegido unos pueblos del sur de Francia que me hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n cuando estudiaba Historia del Arte, negoci\u00e9 para repetir Par\u00eds y creo que mi flamante ex solo hab\u00eda dicho que quer\u00eda ir a Londres.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro, en cuesti\u00f3n, era <em>Muerte en Estambul<\/em>, de Petros Markaris. Es un policial que lleva al detective Kostas Jaritos como protagonista. El hombre va con su esposa de vacaciones a Estambul y mientras recorren la ciudad y sus mezquitas y degustan t\u00e9s y delicias \u00e1rabes, Jaritos se hace un hueco para resolver una serie de asesinatos que involucran a la comunidad griega de la capital turca.<\/p>\n\n\n\n<p>Las p\u00e1ginas de Markaris te llevan a sentir el relieve de las calles de piedra y los aromas mezclados de esencias y especias de la zona de los bazares. La historia, adem\u00e1s, se inserta en un contexto concreto: la situaci\u00f3n de los griegos que viven en Estambul tras el intercambio de pobladores que hicieron Turqu\u00eda y Grecia en la d\u00e9cada de 1920 tras la guerra entre ambos pa\u00edses.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo le\u00ed, me gust\u00f3 y, como todo lo que me gusta, se lo recomend\u00e9 a alguien que, en este caso, fue mi madre. Yo creo que no qued\u00e9 tan alucinada con las im\u00e1genes como ella, aunque s\u00ed me atrap\u00f3 la parte hist\u00f3rica de la novela. Pero, de todas formas, cuando me propuso ir, me gust\u00f3 la idea de conocer una ciudad que, hasta entonces, nunca hab\u00eda entrado en mi radar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030624-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8404\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030624-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030624-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030624-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030624-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030624-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 habr\u00e1 pensado el chico de la recepci\u00f3n del hotel cuando me vio acercarme al mostrador envuelta como en un manto celestial y con la cara demacrada. Hab\u00edamos llegado a las 5 de la ma\u00f1ana, mucho antes del check in, pero nos dejaron guardar las valijas y dormir un rato en los sillones hasta que se hiciera de d\u00eda. Aprovech\u00e9 la conexi\u00f3n de wifi para escribirles a mis amigas y contarles lo que hab\u00eda pasado y llorar un poco m\u00e1s. Ni bien afuera aclar\u00f3 un poco, mi mam\u00e1 me dijo que sali\u00e9ramos a dar una vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edamos elegido bien el hotel, en el coraz\u00f3n de Sultanahmet. Salimos y escuchamos el tintineo del tranv\u00eda a una cuadra, caminamos un poco y enseguida nos topamos con un primer monumento, completamente distinto a lo que hab\u00eda visto en Europa. Era una construcci\u00f3n con arabescos dorados encargada en el siglo XVIII por el sult\u00e1n Zeynep. Dos pasos m\u00e1s y ten\u00edamos a la izquierda la emblem\u00e1tica Hagia Sophia y a la derecha la imponente Mezquita Azul. Escuchamos el llamado al rezo del amanecer. La Mezquita Azul vibraba con el canto de la <em>adhan<\/em>. Le respond\u00edan desde otras mezquitas cuyos minaretes ve\u00edamos a lo lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo todo eso a la perfecci\u00f3n. Todos mis sentidos se expandieron ante semejante belleza. Me puse los anteojos para disimular la hinchaz\u00f3n y le ped\u00ed a mi mam\u00e1 que me sacara un par de fotos. No pod\u00eda dejar de mirar todo mientras segu\u00edamos caminando por ah\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Del resto del d\u00eda me quedan solo algunos momentos y la sensaci\u00f3n de haber flotado de un lado al otro. Reviso las fotos de ese d\u00eda. Era mediados de septiembre, lo que en ese lado del mundo significa el fin del verano. Hac\u00eda calor. Estoy en casi todas las fotos con una remera con elefantes negros y a veces con buzo azul.<\/p>\n\n\n\n<p>Si sigo lo que me devuelve la carpeta Estambul 2013, fuimos a la Cisterna Bas\u00edlica y le saqu\u00e9 unas veinte fotos a las columnas de la cabeza de Medusa, una est\u00e1 del derecho y la otra, del rev\u00e9s. Me acuerdo del agua, de la oscuridad y de la arquitectura de estilo j\u00f3nico y corintio. El lugar data del siglo VI, plena \u00e9poca bizantina.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030683-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8405\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030683-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030683-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030683-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030683-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030683-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Veo tambi\u00e9n que comimos un kebab que hab\u00eda resultado tan rico como barato, que cruzamos el r\u00edo B\u00f3sforo a pie, vimos la Torre G\u00e1lata y nos sentamos a ver un atardecer del que solo tengo una imagen bastante mala y al que no le prest\u00e9 suficiente atenci\u00f3n -a pesar de que los atardeceres en el B\u00f3sforo son m\u00edticos- porque el lugar ten\u00eda wifi y quer\u00eda revisar si hab\u00eda recibido alg\u00fan mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvimos de noche, yo llevaba m\u00e1s de 35 horas sin dormir y fui a tomar una ducha. Fue mi primer momento sola desde lo que hab\u00eda pasado y me acurruqu\u00e9 en la ba\u00f1era, abrazando las rodillas mientras corr\u00eda el agua. Sal\u00ed una hora despu\u00e9s y me met\u00ed directo en la cama sin secarme el pelo y sin soltar el celular para revisar, otra vez, si ten\u00eda mensajes. Me cost\u00f3, pero finalmente pude dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>En total, estuvimos media semana en Estambul. Con el pasar de los d\u00edas, se me fue desvaneciendo la sensaci\u00f3n de drama, aunque tengo muchos borrones de la ciudad, producto de que mi cabeza, en muchos momentos, divagaba y pensaba en que todo ser\u00eda diferente cuando volviera a Buenos Aires.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uso de vuelta las fotos como ayuda memoria. Vimos el Gran Bazar y el Bazar de las Especias, subimos a la Torre G\u00e1lata, caminamos por la avenida Istiklal hasta llegar a la Plaza Taksim, miramos hasta el \u00faltimo azulejo del Palacio Topkapi, la residencia de los sultanes, y comimos una picada que veo y se me hace agua la boca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030710-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8406\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030710-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030710-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030710-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030710-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030710-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Mi mam\u00e1 fue se\u00f1alando y record\u00e1ndome los lugares que mencionaba Markaris en su libro. Yo registr\u00e9 todo con la c\u00e1mara, probablemente ya convencida de que, tan distra\u00edda en mis pensamientos, me estaba perdiendo lo que ten\u00eda enfrente y as\u00ed, al menos, lo iba a volver a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrib\u00ed tambi\u00e9n algunos momentos para no olvid\u00e1rmelos. Como cuando cruzamos el B\u00f3sforo con un barco -el de transporte, no el tur\u00edstico, trucazo- y pensamos que est\u00e1bamos en la parte asi\u00e1tica, pero no, segu\u00edamos en Europa. Entonces nos pas\u00f3 que nos confundimos en la vuelta y ese barco de casualidad nos dej\u00f3 en el lado asi\u00e1tico, as\u00ed que ya pod\u00edamos decir que hab\u00edamos estado en Asia. Caminamos un poco, nos perdimos otro tanto y encontramos una tienda que vend\u00eda playstations y se llamaba Per\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>O como cuando vimos que los lugares que vend\u00edan dulces \u00e1rabes al peso te los ofrec\u00edan para probar ah\u00ed mismo y entonces con mi vieja pas\u00e1bamos siempre despu\u00e9s de comer para tener postre gratis.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchos otros momentos que, pese a mis esfuerzos, simplemente los perd\u00ed. Tambi\u00e9n s\u00e9 que durante mucho tiempo me obligu\u00e9 a invocar a Estambul como un lugar maravilloso -por m\u00e1s que recordara solo la mitad- como una reivindicaci\u00f3n de principios, de que yo era lo suficientemente fuerte como para disfrutar de un lugar aunque estuviera triste y se me cayeran algunas l\u00e1grimas mientras paseaba. Lo cierto es que, por mucho tiempo, pens\u00e9 en volver para revivir y completar los recuerdos que me quedaron perdidos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030699-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8407\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030699-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030699-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030699-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030699-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030699-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, volv\u00ed, aunque de forma casual. El vuelo que me llevaba a vivir a Par\u00eds ten\u00eda una escala larga en Estambul. La aerol\u00ednea me traslad\u00f3 a un hotel para dormir y a la ma\u00f1ana bien temprano ya ten\u00eda que salir de vuelta al aeropuerto. Mir\u00e9 la ubicaci\u00f3n y era un barrio en el que nunca hab\u00eda estado y, por lo tanto, no me anim\u00e9 a salir sola de noche. Sub\u00ed al bar del hotel para al menos pedir una buena comida \u00e1rabe. Solo vend\u00edan hamburguesas.<\/p>\n\n\n\n<p>La vuelta tambi\u00e9n fue v\u00eda Estambul. Me toc\u00f3 en pleno intento de golpe de Estado contra el primer ministro Recep Tayyip Erdogan. Desde la combi que me pas\u00f3 a buscar, vi las calles llenas de barricadas y, por eso, tampoco me anim\u00e9 a salir. S\u00ed me qued\u00e9 toda la noche mirando, desde la ventana del hotel -esta vez, c\u00e9ntrico-, pasar a las caravanas de manifestantes que tampoco dorm\u00edan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Estambul me ofreci\u00f3, en esta ocasi\u00f3n, un regalo: el llamado al rezo del amanecer, como ese que escuch\u00e9 la primera vez. A lo lejos, ve\u00eda dos mezquitas iluminadas que sobresal\u00edan entre las casas y los edificios y detr\u00e1s, el horizonte aclarando. Mientras sal\u00eda el sol, la ciudad se tornaba rosa y musical y las personas se iban despertando con el cantar de los imanes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese amanecer desde la ventana, conmigo m\u00e1s entera y a punto de volver a ver a mi familia, amigos y amigas despu\u00e9s cumplir el sue\u00f1o de mi vida, que era estudiar en Par\u00eds, fue mi esperado reencuentro con Estambul.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030898-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8408\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030898-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030898-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030898-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030898-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/P1030898-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Un plus.<\/strong> Mucho tiempo despu\u00e9s una amiga me recomend\u00f3 <em>Estambul<\/em> de Orhan Pamuk y, cuando lo le\u00ed, sent\u00ed c\u00f3mo algunos de los lugares que hab\u00eda visitado volvieron visualmente a m\u00ed sin que necesitara revisar la carpeta de fotos. En el libro, el autor recuerda su ni\u00f1ez en lo que, en verdad, es una oda a la ciudad. Era mediados del siglo XX, Estambul reci\u00e9n empezaba su proceso de modernizaci\u00f3n y Pamuk va registrando con nostalgia c\u00f3mo la ciudad de su infancia se transforma con \u00e9l hasta convertirse en la ciudad de su adultez.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces pienso en Estambul y me pregunto si me hubiera gustado tanto si no la hubiera visto como la vi. Siempre digo que, a pesar de todo, Estambul me vol\u00f3 la cabeza; pero por momentos creo que Estambul fue lo que fue para m\u00ed por ese a pesar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cr\u00f3nica del yo sobre una ruptura, una visita a la capital turca y un libro que motiv\u00f3 ese viaje que no sali\u00f3 como estaba planeado<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8409,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[1024,360,1023,1022,361,1017],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8401"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8401"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8401\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8454,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8401\/revisions\/8454"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8409"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}