{"id":7583,"date":"2015-09-17T02:44:26","date_gmt":"2015-09-17T02:44:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=7583"},"modified":"2015-09-17T18:00:20","modified_gmt":"2015-09-17T18:00:20","slug":"las-glamorosas-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=7583","title":{"rendered":"Las glamorosas de Nueva York"},"content":{"rendered":"<p>Una cr\u00f3nica con un poco de color sobre las habitantes m\u00e1s odiadas -y envidiadas, por qu\u00e9 no- de la so\u00f1ada ciudad estadounidense<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nPor Agustina Ordoqui<br \/>\n@<a href=\"http:\/\/www.twitter.com\/agusinha\" target=\"_blank\">agusinha<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_7586\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/ratas-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-7586\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/ratas-2.jpg\" alt=\"Foto: Agustina Ordoqui\" width=\"710\" height=\"400\" class=\"size-full wp-image-7586\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/ratas-2.jpg 710w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/ratas-2-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-7586\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Agustina Ordoqui<\/p><\/div>\n<p>Cu\u00e1ntas personas habr\u00e1n envidiado, y envidian, a quienes viven en Nueva York. Ca\u00f3tica, coraz\u00f3n de Estados Unidos, cuna de los que quieren probar suerte y musa de cientos de pel\u00edculas; pero tambi\u00e9n sucia, con extra\u00f1os vapores que salen del piso y con unas amigas que, si se hilara fino, tambi\u00e9n ser\u00edan motivo de envidia. Porque ellas viven en Nueva York y ellas pueden disfrutar de la ciudad como nadie. Aunque ellas sean ratas. <\/p>\n<p>Ratas, lauchitas, ratones. Y mientras una se\u00f1ora engalanada en su tapado de piel camina por la Quinta Avenida y recrea de forma involuntaria la escena de Audrey Hepburn en <em>Desayuno en Tiffany\u2019s<\/em> frente a la famosa joyer\u00eda, debajo del asfalto que pisan esos tacos de 600 d\u00f3lares, las ratas se hacen un fest\u00edn. Son las reinas del mundo subterr\u00e1neo en una ciudad que se jacta de tener una de las redes de metro m\u00e1s extensas del planeta. <\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Las personas avanzan en fila india hacia la boca de subte de Union Square, all\u00ed donde confluyen una decena de l\u00edneas. Se aglomeran, se chocan entre s\u00ed. Hay accidentes peatonales, pero la gente sigue caminando, sube y baja escaleras y entra al and\u00e9n. Las estaciones son grandes y la turba se dispersa. El cartel marca que faltan siete minutos para que llegue el tren que lleva hacia Times Square.<\/p>\n<div id=\"attachment_7595\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/times-square.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-7595\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/times-square.jpg\" alt=\"Foto: Agustina Ordoqui\" width=\"710\" height=\"233\" class=\"size-full wp-image-7595\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/times-square.jpg 710w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/times-square-300x98.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-7595\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Agustina Ordoqui<\/p><\/div>\n<p>Los carteles luminosos de esa calle crean una de las postales las preferidas de los turistas. Por eso, ya de noche, uno espera esos siete minutos con paciencia, pero tambi\u00e9n con la ansiedad de descubrir algo que ya ha visto miles de veces, aunque nunca en persona. Mira hacia un lado y hacia el otro; mira a quienes esperan el tren que va en la direcci\u00f3n contraria. Entonces, de repente, ve algo en la v\u00eda que brilla y capta su atenci\u00f3n. A cent\u00edmetros del envoltorio vac\u00edo de un chocolate y del cad\u00e1ver de un pote de yogur, est\u00e1 lo que parece ser un anillo.<\/p>\n<p>El anillo llama la atenci\u00f3n de alguien m\u00e1s, porque segundo despu\u00e9s de haberlo visto, el envoltorio se mueve y aparece una rata de cola larga que toma el preciado objeto. Nadie alrededor se inmuta, ning\u00fan ni\u00f1o llora, ninguna mujer grita, nadie teme que la rata trepe por el and\u00e9n y desate un baile de horror entre los pies de los pasajeros. Solo otro turista la mira con curiosidad. Somos dos.<\/p>\n<p>La rata suelta el anillo y empieza a revolver la basura que la gente tir\u00f3 a las v\u00edas. Pero ya pasaron los siete minutos y el tren se acerca. La rata se desespera y empieza a correr. El tren irrumpe en escena, con velocidad y violencia, y nunca sabremos si el animal se salv\u00f3 o si quedar\u00e1 estampado en las v\u00edas del tren. Hay que subir; Times Square espera. Adentro del vag\u00f3n, un cartel advierte de que no hay que arrojar basura en el and\u00e9n, que eso el a\u00f1o pasado provoc\u00f3 equis situaciones de demora por atracos. Al tren le cuesta arrancar. Quiz\u00e1s por la basura, quiz\u00e1s por los posibles restos de la rata, que naci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 en Nueva York&#8230; \u00a1Qu\u00e9 lujo!<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"710\" height=\"399\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/OXxb6v0iu_A?rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>En el acaudalado barrio de Tribeca, alquilar un departamento de cuarenta metros cuadrados puede costar hasta 10.000 d\u00f3lares mensuales. Comprarlo, un m\u00ednimo de siete cifras. Pero tendr\u00eda usted de vecinas a la cantante de moda Taylor Swift o a la sensual actriz Scarlett Johansson, entre muchas otras estrellas de Hollywood. Tendr\u00eda tambi\u00e9n que convivir con las ratas. Pero, ojo, ratas de Tribeca, neoyorquinas de pura cepa&#8230; \u00a1Cu\u00e1nto glamour! Y como dignas ratas, se permiten vivir ah\u00ed sin pagar un solo d\u00f3lar. <\/p>\n<p>Para el ex alcalde Rudolph Giuliani fue m\u00e1s f\u00e1cil desplazar a los criminales de Nueva York antes que a la monumental invasi\u00f3n de roedores. Seg\u00fan Giuliani, es clave deshacerse de \u201climpiaparabrisas, pintores ambulantes, artistas callejeros, ambulantes, mendigos, prostitutas, ebrios\u201d para acabar con la delincuencia. Su pol\u00edtica, que inici\u00f3 en 1994, logr\u00f3 reducir la criminalidad en la ciudad, si bien fue cuestionada por su alta represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Claro que con las ratas la tarea pareci\u00f3 ser bastante m\u00e1s dif\u00edcil. Las ratas no hablan, no tienen organizaciones que las representen ni su aniquilaci\u00f3n supone una violaci\u00f3n a los derechos humanos, fantasma que ronda en silencio a la gesti\u00f3n de Giuliani. Pero Nueva York gan\u00f3 la batalla contra la delincuencia y perdi\u00f3 la guerra contra las ratas. Curiosidades del sistema.<\/p>\n<p>De acuerdo con datos del Departamento de Salud municipal de Manhattan, solo en esa isla se contabilizaron casi 25.000 roedores en 2013. Una plaga de ratas, con todas las enfermedades asociadas como la leptospirosis, puede ser mortal. Hoy en d\u00eda ser\u00e1 m\u00e1s seguro andar por las calles, pero igual debe tomar precauci\u00f3n cuando es de noche o viaja en el subte, que est\u00e1 abierto las 24 horas. Usted puede ser v\u00edctima de&#8230; una rata. Glamorosa y neoyorquina, pero rata al fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cr\u00f3nica con un poco de color sobre las habitantes m\u00e1s odiadas -y envidiadas, por qu\u00e9 no- de la so\u00f1ada ciudad estadounidense<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7586,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[862,863,84,90],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7583"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7583"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7583\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7596,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7583\/revisions\/7596"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7586"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}