{"id":4337,"date":"2013-06-14T13:03:00","date_gmt":"2013-06-14T13:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=4337"},"modified":"2013-06-14T13:03:47","modified_gmt":"2013-06-14T13:03:47","slug":"en-la-dictadura-solo-se-sabia-que-pasaba-algo-quise-que-el-lector-sintiera-eso-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=4337","title":{"rendered":"\u00abEn la dictadura, s\u00f3lo se sab\u00eda que pasaba algo; quise que el lector sintiera eso mismo\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>El escritor argentino <strong>Daniel Attala<\/strong> hace un an\u00e1lisis de su literatura y revela la trama detr\u00e1s de su obra m\u00e1s famosa, <em>Las violetas de Attis<\/em>                                    <\/p>\n<p>Por Augusto Munaro<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/daniel-attala-foto.jpg\" alt=\"daniel attala foto\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4339\" srcset=\"https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/daniel-attala-foto.jpg 480w, https:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/daniel-attala-foto-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p><strong>Daniel Attala <\/strong>naci\u00f3 en G\u00e1lvez, Argentina, en 1965. Ha publicado el libro de relatos <em>La sonrisa del comerciante<\/em> (Beatriz Viterbo, 2003); de cr\u00edtica: <em>Impensador Mucho. Ensayos sobre Macedonio Fern\u00e1ndez<\/em> (2007), y <em>Macedonio Fern\u00e1ndez, lector del Quijote<\/em> (2009); y de pol\u00edtica: <em>Hermes Binner, primer gobernador socialista de la Argentina<\/em> (2011). Actualmente vive en Lorient (Francia). Es profesor titular en la Universidad de Breta\u00f1a Sur. <\/p>\n<p>En esta entrevista exclusiva para <em>Revista D\u00ednamo<\/em>, Attala habla sobre <strong>uno de los libros barrocos m\u00e1s interesantes de la literatura nacional en los \u00faltimos treinta a\u00f1os: <em>Las violetas de Attis<\/em><\/strong>. <\/p>\n<p><strong>Revista D\u00ednamo: Hay una inflexi\u00f3n muy trabajada en la prosa de sus libros, \u00bfcu\u00e1ndo comenz\u00f3 esa proclividad por las ficciones barrocas?<\/strong><\/p>\n<p>Daniel Attala: Supongo que desde que en ellas todav\u00eda no alcanc\u00e9 la tranquilidad necesaria para no ser barroco. <strong>Si por \u00abbarroco\u201d se entiende eso que dec\u00eda Borges, un estilo que busca extenuar sus posibilidades y que roza en su propia caricatura, varios de mis textos entonces son barrocos.<\/strong> Y reconozco que soy el primero en lamentarlo; porque no es mi ideal de escritura. Lo que no significa que las piezas de <em>Las violetas de Attis<\/em> hayan salido as\u00ed contra mi voluntad. Para nada, as\u00ed lo quise y me re\u00ed mucho invent\u00e1ndolas de ese modo. Pero lo barroco no es \u00fanicamente un fen\u00f3meno de postrimer\u00eda, de agotamiento, saturaci\u00f3n y vejez; tambi\u00e9n puede ser t\u00edpico del temor, de la timidez que existe en los inicios, temor que empuja con violencia a quien lo siente, en  contra de su propio deseo, hasta su contrario perfecto: la temeridad, la exageraci\u00f3n, el histrionismo.<\/p>\n<p><strong>RD: La escritura barroca suele buscar estructuras narrativas simples, pero la l\u00ednea argumental aqu\u00ed se construye como cajas chinas, porque hay una multiplicidad de planos. Esta metatextualidad que se expande a trav\u00e9s de sus cuatro niveles de lectura -las visiones de Galateo, el an\u00e1lisis exhaustivo de Policarpo, el informe del editor y, por \u00faltimo, el veredicto del lector- sigue una l\u00f3gica llamativamente arborescente, \u00bfc\u00f3mo fue armando esa catedral autorreferencial?<\/strong><\/p>\n<p>DA: Supongo que es el reflejo de la diversidad de planos por los que discurre la vida del autor; mi vida espiritual quiero decir. <strong>Uno rara vez est\u00e1 atravesado por una sola cosa, como un color, el rojo. O un estado de \u00e1nimo: la alegr\u00eda.<\/strong> No, est\u00e1 el estado de \u00e1nimo y est\u00e1 la situaci\u00f3n ante la que se lo experimenta; est\u00e1n los conceptos que ayudan a entender esa situaci\u00f3n y tambi\u00e9n est\u00e1 la teor\u00eda que ayuda a entender esos conceptos; y est\u00e1 la cr\u00edtica de esa teor\u00eda, o su burla, y la cr\u00edtica de la cr\u00edtica o la burla de la burla. Y burla burlando, como quien dice, as\u00ed sucesivamente. <strong>Ya me gustar\u00eda estar en situaci\u00f3n de poder escribir con toda simpleza: rojo, alegr\u00eda. Pero eso, por el momento, me resulta completamente imposible.<\/strong> Y por parad\u00f3jico que parezca, toda esa superposici\u00f3n de planos naci\u00f3 en forma espont\u00e1nea, como una necesidad de sincerarme conmigo mismo y de conocerme.<br \/>\n<strong><br \/>\nRD: Asimismo, la estructura de <em>Las violetas de Attis<\/em> ayuda a repensar la relaci\u00f3n que establecen los elementos contextuales, m\u00e1s all\u00e1 del mundo referencial, en cuanto a lo estrictamente a la relaci\u00f3n autor-texto-lector. <\/strong><\/p>\n<p>DA: Es algo que todo texto literario tiene tendencia a realizar, eso de \u201cpensar\u201d las relaciones del autor y del lector con un texto. Y me gustar\u00eda creer que es el caso de este libro. La relaci\u00f3n del autor con su texto porque en las tres \u201cpiezas\u201d que incluye hay un autor aquejado de un \u201cdoble v\u00ednculo\u201d (saco este concepto de Ronald Laing, un psic\u00f3logo escoc\u00e9s) con su propio mensaje: dice algo neg\u00e1ndolo o dando complicados rodeos (Galateo niega que una divinidad pagana se le haya aparecido; Oscar Crane, que haya nada estramb\u00f3tico en un ojo natural de buey instalado en su barco; Romero Garc\u00eda, que sea otro el que escribe su diario \u00edntimo). Y la relaci\u00f3n del lector con su texto, porque en los tres relatos tambi\u00e9n hay un lector que desconf\u00eda de esas negaciones y trata de buscar el \u201cmensaje simple\u201d, el rojo o la alegr\u00eda que quieren pero que no pueden expresar esos autores.<\/p>\n<p><strong>RD: En su libro, el personaje esot\u00e9rico del t\u00edo del editor, es decir, Policarpo y su relaci\u00f3n con el empirismo radical de William James, recuerda en cierta forma a Macedonio Fern\u00e1ndez, el gran mito de la literatura argentina.<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Es curioso, porque es verdad que le\u00ed y estudi\u00e9 durante a\u00f1os a Macedonio, un autor por quien siento admiraci\u00f3n y hasta reverencia, pero eso fue despu\u00e9s de haber escrito <em>Las violetas <\/em>(1996-1999). Pero no sabe c\u00f3mo me impresiona el que asimile el \u201cmito\u201d que es Macedonio para la literatura argentina y el Policarpo de mi libro. <strong>En ese personaje, \u201ct\u00edo del editor\u201d del libro, puse muchas cosas tomadas, no de Macedonio, sino de mi propia imagen del \u00fanico literato m\u00edtico que hab\u00eda en mi familia y que fue important\u00edsimo para m\u00ed. El personaje existi\u00f3, era un t\u00edo de mi madre, artista pl\u00e1stico, aunque tambi\u00e9n m\u00fasico y escritor<\/strong>, llamado Lucio Acosta Cerra y apodado Poli (de ah\u00ed lo de Policarpo). \u00c9l falleci\u00f3 en el a\u00f1o 78 en Jujuy, sin que entre mi vida y la suya haya existido jam\u00e1s el m\u00e1s m\u00ednimo contacto. Hoy en la ciudad de Jujuy hay un museo que lleva su nombre, con su obra pl\u00e1stica y la de su mujer y sobre todo su cu\u00f1ada, ambas artistas de renombre. Siempre se contaron de Poli Acosta an\u00e9cdotas extraordinarias en mi casa. Y como nunca llegu\u00e9 a conocerlo, creo que si escribo es gracias a su influjo poderoso, m\u00e1s poderoso cuanto que se enriquec\u00eda con su ausencia: el t\u00edo artista, bohemio, loco, que tanto me hubiera gustado conocer y nunca conoc\u00ed. Tal vez este hombre fue para m\u00ed lo que Macedonio fue para una parte importante de la literatura argentina. Y no le miento si le digo que m\u00e1s de una vez sent\u00ed curiosidad por saber si \u201cmi t\u00edo\u201d no habr\u00eda conocido a Macedonio\u2026 Por las fechas, el encuentro podr\u00eda haberse dado.<\/p>\n<p><strong>RD: Por momentos el estilo hace de estos relatos, objetos verbales, puros e independientes. \u00bfCu\u00e1l es el catalizador de este tipo de escritura? <\/strong><\/p>\n<p>DA: Se me ocurre una comparaci\u00f3n (que no es del todo ajena al libro). <strong>En la \u00e9poca de la dictadura militar muchos argentinos viv\u00edan rodeados por una especie de nebulosa de informaciones contradictorias: hab\u00eda bombas, muertos, allanamientos, secuestros, en fin, pasaban \u201ccosas\u201d<\/strong>, pero a menos que se contara con alguna informaci\u00f3n fidedigna, o con una cultura cr\u00edtica que permitiera a su poseedor descubrir la verdad, resultaba muy dif\u00edcil conocer con exactitud qu\u00e9 pasaba. <strong>Lo \u00fanico que se sab\u00eda es que \u201cpasaba algo\u201d y que ese algo era, probablemente, \u201cgrave\u201d. Yo quise que el lector de este libro sintiera lo mismo<\/strong>: que estuviera ante una mara\u00f1a, un \u201cf\u00e1rrago\u201d de relatos y de desmentidos, en la ignorancia de lo que pasaba, pero con la sospecha y a\u00fan la certeza de que algo pasaba y de que ese algo era, probablemente, ominoso.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/daniel-attala.jpg\" alt=\"daniel attala\" width=\"480\" height=\"787\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4338\" \/><\/p>\n<p><strong>RD: La narraci\u00f3n se interrumpe por pasajes en lat\u00edn. \u00bfQu\u00e9 fin est\u00e9tico buscaban esas inclusiones en una lengua muerta m\u00e1s all\u00e1 de verosimilizar los s\u00edntomas de Galateo?<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Es parte de la caricatura del tipo de cultura que han practicado la enorme mayor\u00eda de nuestros escritores: seudo-erudita, farragosa, leguleya, muerta, vueltera, impostada, colonizada, impersonal. Y no s\u00f3lo nuestros escritores, sino tambi\u00e9n muchos de nuestros intelectuales y profesores (yo estudi\u00e9 y ense\u00f1\u00e9 durante a\u00f1os en una facultad de derecho). No usar\u00e1n el lat\u00edn ya, pero usan cosas equivalentes: palabritas en franc\u00e9s, en ingl\u00e9s, en alem\u00e1n, en griego, expresiones universitarias horribles como \u201cabordar la problem\u00e1tica\u201d, \u201cencarar el problema\u201d, \u201ccategor\u00eda te\u00f3rica\u201d, \u201cdiscusi\u00f3n conceptual\u201d, y palabras que aunque son, a veces, imprescindibles, no veo c\u00f3mo se las puede usar sin repugnancia: texto, escritura, palabra, sentido, significante, cuerpo, rostro, espacio, lugar, gesto, mirada, distancia, espesor, encuadre, m\u00faltiple, en fin, todas esas cosas que los lectores disfrutan de encontrar en una p\u00e1gina de No\u00e9 Jitrik o de Horacio Gonz\u00e1lez, pero que resultan tan empalagosas como hace setenta u ochenta a\u00f1os las locuciones y citas latinas de los juristas y soci\u00f3logos de cuarta. Eso no me impide leer con enorme placer gran cantidad de obras\u2026 de la antig\u00fcedad latina.<\/p>\n<p><strong>RD: Se nombra a Ercilla, Ovidio, Lucano, Luciano, entre muchos otros. Se trata de un texto hiperliterario. \u00bfUna nueva escritura s\u00f3lo puede nacer de una \u201cvieja lengua\u201d, de su tesoro verbal?<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: <strong>A m\u00ed me encanta todo lo viejo, todo lo primitivo, que aparentemente, para nuestro mundo contempor\u00e1neo, est\u00e1 m\u00e1s muerto que vivo. Y me encanta porque para m\u00ed es al rev\u00e9s: es ah\u00ed, en lo m\u00e1s alejado, donde encuentro la vida, m\u00e1s que a mi alrededor<\/strong>. El ejercicio se asemeja, me parece, al que recomienda Levy-Strauss: ir a los pueblos de m\u00e1s diferentes costumbres (con respecto al observador). A m\u00ed me entusiasma m\u00e1s la lectura de Petronio, Longo, Heliodoro o Plutarco, que de un mont\u00f3n de novelas argentinas de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Y me importa un comino que esto pueda aplicarse tambi\u00e9n a mis libros.<\/p>\n<p><strong>RD: Ese modo de enfatizar, esa precisi\u00f3n algo forzada y ex\u00f3tica de un estilo como el alcanzado en <em>Las violetas<\/em>&#8230; \u00bfno corre el riesgo de transformarse en su propia parodia?<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Es un riesgo que asumo con gran alegr\u00eda. Como quien se agarra a un clavo ardiente. Los libros que m\u00e1s me gustan suelen ser par\u00f3dicos. De Borges, creo que lo que con mayor placer releo cada tanto es <em>Historia universal de la infamia<\/em>. Y no s\u00e9 si la definici\u00f3n del barroco no se propon\u00eda explicar este libro.<\/p>\n<p><strong>RD: Una escritura que por su lenguaje barroco lentifica los h\u00e1bitos del lector. Impone otro ritmo de lectura, uno m\u00e1s atento.<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Pero eso no es por lo barroco del plan, sino por lo defectuoso de su ejecuci\u00f3n. De esto \u00faltimo no puedo hacer otra cosa que disculparme. De lo primero, yo creo que si el lector adivina el juego, no necesita demorarse \u2013por ejemplo a buscar en el diccionario las palabras que no entiende. \u00bfQu\u00e9 importa no entender? O mejor dicho: gran parte del chiste est\u00e1 en no entender. Como pasa en algunas pel\u00edculas de Godard. En fin, si es que yo entend\u00ed bien las pel\u00edculas de Godard\u2026<\/p>\n<p><strong>RD: El cruzamiento de planos de realidad, en el caso de Galateo, se da por causas naturales: su aparente locura.<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Si es \u201caparente locura\u201d, eso supone que tal vez no sea locura, que haya alguna \u201cotra cosa\u201d.<\/p>\n<p><strong>RD: Buena parte del libro pertenece al orden de la alegor\u00eda, de lo interpretativo. En especial aquellas im\u00e1genes vehiculizadas por el \u201csue\u00f1o\u201d que tiene Galateo con la diosa Atargatis. \u00bfC\u00f3mo construy\u00f3 ese friso tan ce\u00f1ido como simb\u00f3lico?<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Como era un sue\u00f1o, segu\u00ed m\u00e1s o menos el procedimiento de los sue\u00f1os: recortando y pegando seg\u00fan un poco de asociaci\u00f3n, otro poco de azar, otro poco de perversi\u00f3n, y as\u00ed. Ese sue\u00f1o, curiosamente, tiene varias cosas robadas del Asno de oro, pero que rob\u00e9 porque antes encontr\u00e9 que se parec\u00edan much\u00edsimo a los paisajes de mi infancia: los caminos calcinados en medio de unos campos pelados y polvorientos. Yo era chico, y a\u00fan en ese ambiente \u00e1rido, ten\u00eda tanta fuerza para so\u00f1ar y esperar la aparici\u00f3n de una diosa, que alguna vez (la fe que tengo en eso es ciega) tiene que haber aparecido. Para m\u00ed, escribir libros es una forma de indagar en esa fe.<\/p>\n<p><strong>RD: Actualmente es profesor en la Universidad de Bretagne-Sud (Francia). Conociendo su vocaci\u00f3n de lector, y traductor \u00bfa trav\u00e9s de que nombres hilvanar\u00eda la columna vertebral de la literatura que le interesa?<br \/>\n<\/strong><br \/>\nDA: Hay tantos, y tantas l\u00edneas que sigo con inter\u00e9s\u2026 En la l\u00ednea filos\u00f3fica, digamos, est\u00e1n Wittgenstein, Kierkegaard, William James o San Agust\u00edn. En una l\u00ednea que podr\u00eda describir como de exhuberancia narrativa, pondr\u00eda obras y autores como la La Chanson de Roland, Rabelais, Tasso (Jerusal\u00e9n Liberada), H. Fielding, Swift, W. Scott, Sterne (Tristan Shandy), toda la picaresca espa\u00f1ola, Kafka, Joyce (Ulises), Virginia Wolf, Faulkner, Lowry, Cambaceres (Sin rumbo), Lezama Lima, Arlt, G\u00f3mez de la Serna, H. Bustos Domeq, N\u00e9stor S\u00e1nchez, Ricardo Zelaray\u00e1n, Juan Carlos Onetti, C\u00e9sar Aira, Osvaldo Lamborghini o Fogwill. Pero despu\u00e9s est\u00e1 la l\u00edrica, que cada vez me inquieta m\u00e1s, en prosa o verso, o la historia o la cr\u00edtica literaria, con listas tan largas y heterog\u00e9neas como la anterior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor argentino Daniel Attala hace un an\u00e1lisis de su literatura y revela la trama detr\u00e1s de su obra m\u00e1s famosa, Las violetas de Attis Por Augusto Munaro Daniel Attala naci\u00f3 en G\u00e1lvez, Argentina, en 1965. Ha publicado el libro de relatos La sonrisa del comerciante (Beatriz Viterbo, 2003); de cr\u00edtica: Impensador Mucho. Ensayos sobre Macedonio Fern\u00e1ndez (2007), y Macedonio Fern\u00e1ndez, lector del Quijote (2009); y de pol\u00edtica: Hermes Binner, primer gobernador socialista de la Argentina (2011). Actualmente vive en Lorient (Francia). Es profesor titular en la Universidad de Breta\u00f1a Sur. En esta entrevista exclusiva para Revista D\u00ednamo, Attala habla sobre uno de los libros barrocos m\u00e1s interesantes de la literatura nacional en los \u00faltimos treinta a\u00f1os: Las violetas de Attis. Revista D\u00ednamo: Hay una inflexi\u00f3n muy trabajada en la prosa de sus libros, \u00bfcu\u00e1ndo comenz\u00f3 esa proclividad por las ficciones barrocas? Daniel Attala: Supongo que desde que en ellas todav\u00eda no alcanc\u00e9 la tranquilidad necesaria para no ser barroco. Si por \u00abbarroco\u201d se entiende eso que dec\u00eda Borges, un estilo que busca extenuar sus posibilidades y que roza en su propia caricatura, varios de mis textos entonces son barrocos. 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