Martín y Mariana Wainstein, padre e hija, son los autores de “Cuentos para leer en el celular”, que recopila historias de todo tipo para entretenerse en corto tiempo

Por Agustina Ordoqui
@agusinha

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Cuentos con la extensión necesaria para leer cuando se está viajando en colectivo o en subte, o cuando se está esperando que pasen. Cuentos lo suficientemente cortos para leer en el teléfono; lo suficientemente largos para que tengan una estructura y sean entretenidos. Ese es el formato que propusieron Martín y Mariana Wainstein en Cuentos para leer en el celular, editado por JVE.

Padre e hija –uno, sociólogo y psicólogo docente de la UBA; la otra, diseñadora de imágenes y sonido; ambos, con un fuerte atracción hacia el mundo literario- emprendieron juntos el bello placer de escribir un libro de relatos breves juntos.

“Ambos escribimos cuentos desde hace muchos años y encontramos una linda dinámica para hacernos devoluciones de los textos, mandándonos mails y mensajes de texto. Se empezó a generar un diálogo bastante fluido y fue inevitable que algunos cuentos sirvan de inspiración para los cuentos del otro”, cuentan en diálogo con Revista Dínamo.

“De repente, teníamos todos esos cuentos, que necesitaban ese mínimo orden. Cuando los ordenamos, pudimos mostrarlos a un circuito muy cercano para ver qué les parecían y la verdad es que la devolución era que gustaban. Así nació la idea de terminar de pulir ese orden y armar el libro”, explican.

El libro está conformado por más de 50 relatos breves, algunos escritos por Mariana y otros, por Martín. Las historias rozan distintos estilos, como Los Alugonos o Los Acantilos que recuerden a los cronopios y famas de Julio Cortázar, hasta textos en primera persona. A pesar de su extensión, cada cuento tiene un principio y un fin bien delimitado y abunda en descripciones. Cortos, de una o dos páginas, pero no minimalistas.

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Revista Dínamo: El libro está compuesto por muchas historias cortas: ¿cuál fue la fuente de inspiración de las mismas?
Mariana Wainstein: En general en mi caso, parto de una imagen muy clara que tengo en la cabeza. Desde ahí el cuento crece y se escribe casi solo. Otros cuentos tienen que ver con sensaciones de cierta época de la vida, algunas más oscuras y otras más optimistas.
Martín Wainstein: Acuerdo con lo que dice Mariana, en mi caso agregaría que parto de alguna observación presente o un recuerdo equivalente a una observación. Es algo muy puntual y luego es un trabajo con las palabras parecido al de un pintor que con pinceladas superpuestas genera transparencias de las que emerge una imagen. Esa imagen debe ser atractiva, cautivar de algún modo al lector en una trama corta y de cierta riqueza que lo atrape y luego lo suelte rápidamente. La atracción debiera producir un residuo que la haga perdurar. Un buen cuento debe provocar y «resistir» varias lecturas. En la buena literatura no hay touch and go.

RD: ¿Cómo fue la adaptación a un formato de cuento breve?
Mariana: El cuento breve requiere una efectividad a lograr en un espacio y un tiempo de lectura breve. Tiene que desarrollarse una estructura básica que incluye un tema, cierta trama, algún o algunos personajes, un comienz , un desarrollo y algún tipo de cierre, todo eso en pocas palabras. Para ser más claros, tenés que aprovechar al máximo el poquito tiempo que dispones de lector. En varios casos son cuentos bastante visuales, imágenes congeladas que desprenden una historia, una especie de cuadro con movimiento.

RD: ¿Hay algún escritor que hayan tomado como referencia narrativa?
Mariana: Creo que todo lo que uno leyó y vio en la vida lo afecta de alguna manera. Tal vez estoy bañada de algún suspiro de Cortázar (ojalá), o alguna atmósfera de Bradbury. Alguna extrañeza de Bioy Casares y algún juego de palabras de Girondo. Pero me gusta pensar que en algunos de mis cuentos hay vestigios de mi amor a David Lynch, Terry Gilliam y Woody Allen, directores de cine que admiro profundamente.
Martín: Todo afecta, pero en nuestro país es difícil escapar de Cortázar, Borges, Bioy, Girondo, Costantini, Castillo, Blaistein y otros que me olvido en este momento y también por nuestro cosmopolitismo de los grandes de la literatura empezando por el genio inicial de Maupassant.

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>>Aunque el título sugiere que el libro es una alternativa para leer en el celular, se refiere en verdad a la dinámica con que fueron construidos los cuentos. Por eso, por ahora se encuentra solo en edición impresa. “A futuro, cuando la paradoja de su título no aguante más, vamos a estrenar la versión digital que se podrá encontrar y bajar fácilmente a cualquier iPad, computadora personal y por supuesto, celular”, aclaran los autores.