Recién estrenada en salas privadas y con una larga lista de festivales por recorrer, El Crítico pone en jaque y se ríe del ejercicio mismo de la crítica cinematográfica. Revista Dinamo, de la mano del hermano del director, reseña y entrevista a Hernán Guerschuny, guionista y director del film, para reflexionar sobre sus personajes, su guión, su proceso de filmación y el ejercicio periodístico de la industria audiovisual.

Por Guerchu
@lguerchu
guerchu@gmail.com

critico

Difícil tarea la de reseñar El Crítico, primer largometraje de la productora HC FILMS, escrito y dirigido por Hernán Guerschuny y producido por Pablo Udenio. Difícil, en primer lugar por ser hermano menor del director, y segundo por ser El crítico una película incómodamente ideal para reírse, en los gestos de su héroe, de uno mismo. Pero no podía rechazar la invitación de Revista Dinamo de hacerla y aprovechar para comentar su argumento y entrevistar a su director.

Víctor Téllez es amante de la vanguardia, de Godard, del buen vino y la excesiva prolijidad. Piensa en francés y ve la vida como una nouvelle vague. Su mundo se viene abajo cuando empieza a ver su vida como una película que odia y criticaría: él, que se veía en un film experimental de los sesentas, empieza a notar que es protagonista de una trillada comedia romántica. Como el Truman de Jim Carrey, o el actor de la Rosa púrpura del Cairo, el héroe de este film se ve representando un personaje de cine de género, fórmula y guión preestablecido: “Me hicieron un trabajo, una maldición. Estoy atrapado en un género al que no pertenezco. ¿Entendés a lo que me refiero?”. Y cuanto más quiere escapar, más metido se encuentra. Por otro lado, le ofrecen la posibilidad de volverse creador. Le ofrecen dinero a cambio de un guión.

El-critico-cartel-OK-388x310

El Crítico se ríe del snobismo y parodia el cine de culto: “El cine está muerto”, dice Téllez -cita famosa en la crítica del séptimo arte-, escenas antes de probar un programa de computación que genera frases para calificar películas no vistas. Con humor, ironía y burla de la falsa intelectualidad, el film dispara el debate por la autenticidad del comentario que no es otra cosa que el juicio de una persona sobre el trabajo –y la persona- de otra; pero la película va más allá, al evidenciar las variadas formas que hay de ver un mismo arte: contrapone la mirada adolescente o la de entretenimiento a la de la intelectualidad periodística, que se la pasa desdeñando todo en un café.

Revista Dínamo: ¿Cómo fue la escritura del guión? ¿Empezaste por el personaje, sus hábitos y gestos o por la problemática que le sucede con la contradicción de un crítico que tiene que pasarse al otro lado y escribir un guión?
Hernán Guerschuny: No, yo creo que ninguna de las dos. El principio fue una imagen, un momento de la vida cotidiana que, por alguna razón, convertí en una instantánea: vivía una ruptura amorosa, y mientras la chica lloraba y decía que no sabía cómo iba a seguir viviendo, yo pensaba en la mejor puesta de cámara para esa escena. Ese cinismo, ese desdoblamiento, me inspiró la idea de cómo sería extremar esa actitud en un personaje. En general, creo que en el cine es mucho más potente empezar por una imagen, ya que lo visual involucra una dimensión emocional, que es mucho más poderosa que empezar por una idea preconcebida, por una reflexión racional.

RD: ¿Habías pensado en Rafael Spregelburd para Téllez o en Dolores Fonzi para Sofía? ¿Cómo fue la elección de los actores?
HG: Como es habitual en las óperas primas del cine nacional, el proceso de hacer El Crítico llevó muchos años, más de los que me hubiera gustado. Con lo cual, las decisiones que tomaba en ese tiempo de búsqueda de financiación, iban cambiando a medida que el guión maduraba. La verdad es que no terminaba de encontrar quiénes debían ser Téllez ni Sofía, posiblemente porque después de tanto soñar con los personajes, anclarlos en humanidades específicas, suponía siempre una pérdida. Pero por su puesto se trataba de un prejuicio. A Rafael Spregelburd lo fui a ver al teatro poco tiempo antes de filmar y justo representaba APATRIDA, una obra en donde interpreta a dos personajes: un artista plástico y a un crítico de arte. Salí convencido que debía ser él. No son muchos los actores que pueden decir ciertos textos intelectuales sin que parezcan postados sino que formen parte de su manera habitual de hablar. Y a Dolores me la crucé en un festival, y al verla dije ¨¿Pero en qué estaba pensando? Ella es Sofía¨. Me pareció tan evidente. Es una actriz enigmática, inteligente, fresca, con un gran sentido del absurdo y tremendamente hermosa. Todo lo que necesitaba para este personaje.

RD: Téllez está divorciado, buscando departamento y falto de dinero, ¿cuál es su verdadero control de su situación? ¿No pareciera que en un momento se deja llevar por lo que le sucede y hasta lo busca provocar?
HG: Es una interpretación posible y a mí me gusta bastante. Téllez es un hombre con una escala de valores rígida, prejuicioso y lleva una vida que hace muchos años lo tiene en una situación aparentemente estable. Pero rápidamente sabremos que es un hombre en crisis. Y lo interesante de las crisis es que nos ponen en movimiento, casi por un instinto de supervivencia. Así que este tipo, que se pasó los últimos veinte años sentado (en una butaca mirando cine o en una silla de una café con sus colegas, o en su escritorio escribiendo), debe ponerse en acción. La excusa es esta chica de película (mala), pero ella bien podría ser producto de su imaginación, algo creado por su inconsciente que lo impulse a salir de esa estructura tan férrea que lo atrapa.

RD: Una de las conclusiones que tuve al mirar la película es que El crítico aboga por una mirada más inocente del cine, una mirada no tan intelectual sino más pasional, ¿Cuál es tu opinión o cuál la intención de la historia que contás?
HG: Yo creo que ver cine es por definición una experiencia emocional. Todos los que nos relacionamos hoy de manera profesional con el cine, empezamos de chicos riendo, llorando y sufriendo en una sala. Después recién llegó la instancia analítica, que por supuesto arroja elementos interesantísimos como poder encontrar relaciones entre una película y otras obras, incluso entre las películas y la vida. Pero creo que esa experiencia primaria, sensible, con el cine abre un mundo único que la razón no entiende.

RD: Como director de una de las principales revistas de cine (consideradas como la crítica de cine nacional), de ya más de quince años, ¿no resultaría ésta una película autodestructiva?
HG: Todo lo contrario. Desde que creamos la revista siempre defendimos la idea de que la Crítica, al considerar sólo la película terminada, se queda afuera de un universo particular que es la realización, las dudas previas del director, los problemas del rodaje y las formas creativas de sortearlos. No porque todo esto justifique o cambie el hecho de que una película finalmente sea buena o no, pero sí es sorprendente que la mayoría de los críticos desconozca información básica de las condiciones de producción de una película. No creo que un crítico de literatura desconozca lo que es un soliloquio o la diferencia entre un ensayo y una novela, pero muy pocos críticos de cine conocen los lentes o la diferencia entre filmar una película con una Red Epic o una Cannon 7D. Nuestro rodaje tuvo la singularidad de que invitamos a muchos críticos amigos a hacer cameos. Un día vino Quintín, tal vez el crítico más influyente de los últimos veinte años de nuestro medio y quien explicó todo ese tiempo en los festivales del mundo qué es el cine argentino. Bueno, no lo podía creer. Se sorprendía de que filmar una escena llevaba todo el día, que el humo era impostado y que parábamos a comer cumpliendo horarios. ¡Así que creo que es una película muy constructiva!

el_critico

El Crítico
Director: Hernán Guerschuny
Actores: Rafael Spregelburd, Dolores Fonzi

Notas relacionadas:
-Entrevistas a Rafael Spregelburd
* “Eso que llamamos realidad es una versión más entre todas las ficciones posibles”
* «Yo siento que escribo siempre la misma obra»
* Una batalla por el arte nacional