En el marco del Festival de Viñetas Sueltas, la talentosa artista estadounidense Sarah Glidden reivindicó a la novela gráfica como un género que puede tratar de “temas serios”. Con su lápiz retrata historias en Israel, Siria e Irak

Por Agustina Ordoqui
@agusinha

Sarah Glidden empezó un día a hacer comics cortos contando sobre su vida en Brooklyn. Anécdotas de aquí y allá, siempre en el contexto de la ciudad, hasta que se aburrió. Se puso ambiciosa y pensó en hacer un libro. Pero necesitaba un destino más interesante. El elegido fue Israel.

Esta estadounidense judía –“pero no religiosa”- de 32 años se embarcó en la aventura de conocer de cerca el conflicto con Palestina y fue más allá. Poco después repitió la hazaña en Siria, aunque para mostrar la faceta de los refugiados por la guerra en Irak.

Actualmente, vive en Angoulême, ciudad de Francia, donde se instaló en la residencia para artistas La Maison des Auteurs. De visita en Argentina, donde participa del Festival de Viñetas Sueltas, contó a Revista Dínamo sobre su trabajo y compartió sus visiones acerca del futuro de las historietas.

Revista Dínamo: ¿Qué te llevó a escribir How to Understand Israel in 60 Days?

Sarah Glidden: Un día hablando con mi madre sobre Israel, empezamos a discutir sobre el conflicto político. Ella me decía que nunca había estado allí, que quizás debería anotarme en el tour Birthright Israel, un circuito gratuito de 10 días para jóvenes judíos de todo el mundo y ver cómo era para poder opinar… Pensé que debía ser propaganda pro Israel y que no mostraría nada del conflicto con Palestina o daría una visión distorsionada. Así que mucho no me interesaba, hasta que mi madre me dio la idea de que podría ser un buen tema para mi libro.

RD: ¿Con qué objetivo fuiste?

SG: Dado que el conflicto entre Israel y Palestina es tan caliente, es difícil encontrar una visión objetiva sobre lo que sucede. ¡Y desde luego que en ese tour gratuito tampoco lo iba a tener! Me anoté para ver cómo hablaban del conflicto y de la historia en la región. Una vez allí me di cuenta de que el conflicto era más personal que lo que podría haber pensado, por todo lo que supone, a pesar de que no me considero religiosa, ni particularmente atraída por el país.

RD: ¿Pensás que alguna vez se alcanzará la paz entre los dos países?

SG: Creo que es posible, pero llevará mucho trabajo. Pareciera que la mayoría de los palestinos y de los israelíes quiere que haya paz, pero la gente en el poder, en ambos lados, está más interesada en seguir así a dar paz a sus ciudadanos.

RD: Estuviste en Siria en diciembre de 2010, en medio del despertar de la Primavera Árabe, pero poco antes de que comenzaran las protestas contra el presidente Bashar Al Assad, ¿cuál fue tu visión sobre el país?

SG: Estuve en Siria con un grupo de reporteros para armar un comic sobre el periodismo. Fuimos principalmente para entrevistar a refugiados iraquíes, que dejaron su hogar después de la invasión de Estados Unidos y por la violencia que todavía no termina. Notamos que la gente en Siria no podía hablar sobre política y que tenía mucho miedo. Durante el último año hemos visto como miles han muerto y todavía tengo amigos allá con los que no me puedo comunicar. Estoy preocupada por ellos.

SER O NO SER HISTORIETA, ESA ES LA CUESTIÓN



RD: ¿Cuál es el abanico de posibilidades de los comics para reivindicarse como género?

SG: Los comics se están volviendo cada vez más populares, especialmente entre la gente que nunca los había leído o no había visto nunca una novela gráfica. En los Estados Unidos, un libro con bastante impacto fue Persépolis, la autobiografía de Marjane Satrapi sobre su infancia en Irán durante la revolución islámica. Hoy en día hasta hay universidades que dan clases sobre las novelas gráficas, y están empezando a ser consideradas dentro del género literario.

RD: ¿Qué desafíos enfrentan las historietas?

SG: La mayoría de las personas cuando piensan en comics, se imaginan a superhéroes vestidos con capas, pero de a poco descubren que se pueden tratar temas serios y que no son sólo para chicos y adolescentes. Hasta mi padrastro, que es del mundo de los negocios, empezó a leerlas. Eligió Maus, de Art Spiegelman, sobre cómo su padre sobrevivió al Holocausto. Creo que el mayor desafío es hacer que los lectores se acerquen a un primer libro de novela gráfica y convencerlos de que los comics pueden contar más que de un tipo en calzas que salva al mundo de los malos.

RD: Tu primer libro ya está en español, ¿está previsto que traduzcas más títulos?

SG: Mi primer libro, How to Understand Israel in 60 Days or Less fue publicado por Norma en España con el título Una Americana Perdida en Israel. Norma también tradujo dos comics cortos que hice para el website cartoonmovement.com. Ahora estoy trabajando en mi segundo libro sobre los periodistas en Irak y Siria. Espero que Norma los edite también.

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