{"id":7671,"date":"2015-10-18T23:42:05","date_gmt":"2015-10-18T23:42:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=7671"},"modified":"2015-10-18T23:42:05","modified_gmt":"2015-10-18T23:42:05","slug":"la-noche-de-los-museos-vs-la-nuit-blanche","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=7671","title":{"rendered":"La Noche de los Museos vs. la Nuit Blanche"},"content":{"rendered":"<p>Inspirado en la versi\u00f3n parisina, el evento nocturno porte\u00f1o no tiene nada que envidiarle a su madrina art\u00edstica. De hecho, el primer mundo podr\u00eda aprender de Buenos Aires<br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>Por Agustina Ordoqui<br \/>\n@<a href=\"http:\/\/twitter.com\/agusinha\">agusinha<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_7673\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-7673\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-2.jpg\" alt=\"Foto: Agustina Ordoqui\" width=\"710\" height=\"400\" class=\"size-full wp-image-7673\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-2.jpg 710w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-2-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-7673\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Agustina Ordoqui<\/p><\/div>\n<p>Las comparaciones son odiosas. Y eso de primer mundo contra tercer mundo -dos t\u00e9rminos anacr\u00f3nicos e imprecisos, si los hay- no escapa a esa premisa, aunque a veces parezca inevitable. Hay diferencias en el transporte, en la variedad de la comida y, desde luego, en la oferta cultural. Pero Buenos Aires no tiene nada que envidiarle a Par\u00eds. En m\u00e1s, hay algo que Par\u00eds deber\u00eda envidiar a Buenos Aires, y eso es la Noche de los Museos.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante de la propuesta porte\u00f1a -en contra de lo que dice su nombre- no es ir a visitar los museos de noche, sino aprovechar aquellos lugares que abren sus puertas con eventos especiales, como las embajadas, o descubrir las distintas actividades que se proponen. Otro punto a favor es que, con la impresi\u00f3n de un voucher, se puede viajar de un punto a otro de la ciudad de forma gratuita. <\/p>\n<p>Por distintos motivos, este a\u00f1o no voy a poder asistir a la cita de octubre, tal como lo hice en otros a\u00f1os (incluso reci\u00e9n operada por un problema de salud). En contrapartida, estuve en Par\u00eds para la famosa Nuit Blanche, la madre de todas las noches muse\u00edsticas. La propuesta giraba alrededor del cambio clim\u00e1tico y, por eso, la mayor\u00eda de las instalaciones secundarias y espect\u00e1culos iban a tener esa tem\u00e1tica. El paseo era en tres circuitos. Uno en la zona de Les Halles; otro en el norte de Par\u00eds hacia el oeste; y el \u00faltimo, en el norte de Par\u00eds hacia el este.<\/p>\n<p>\u201cEsto tiene que ser incre\u00edble. No me lo puedo perder\u201d, pens\u00e9 y junt\u00e9 las fuerzas para enfrentar a las hordas de turistas en la capital francesa, que se cuentan de a millones. La primera decepci\u00f3n lleg\u00f3 r\u00e1pido y no de la mano de la marea humana.<\/p>\n<p>Tras esquivar a diez personas por segundo, llegamos al H\u00f4tel de Ville, donde estaba anunciada una colosal instalaci\u00f3n de bloques de hielo de colores en el parvis, realizada por la artista china Zhenchen Liu. El objetivo era denunciar el deshielo provocado por el calentamiento global y, para recordarlo, una vez que las estructuras se derritieran, quedar\u00eda el rastro de los colores en el piso.<\/p>\n<p>La idea y el mensaje eran claros, excepto porque la propuesta promet\u00eda un dinamismo que no se correspond\u00eda con lo est\u00e1tico y lento de la escena. Y ni hablar del hecho de que en octubre ya no hace calor en Par\u00eds. Los bloques todav\u00eda deben estar en proceso de descongelaci\u00f3n. <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-3.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-3.jpg\" alt=\"nuit blanche 3\" width=\"710\" height=\"400\" class=\"alignnone size-full wp-image-7676\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-3.jpg 710w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-3-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El tumulto aut\u00f3ctono de Par\u00eds, adem\u00e1s, imped\u00eda localizar los espacios que formaban parte del circuito, sumado a una escasa se\u00f1alizaci\u00f3n. Encontrarlos era m\u00e1s fruto del azar que de otra cosa. Nuestra segunda parada fue, finalmente, el Centre Pompidou, uno de mis lugares favoritos de Par\u00eds. Pero ni eso sirvi\u00f3 para remontar la velada. Aunque tiene colecciones excelentes, la muestra temporaria estaba cerrada. L\u00e9ase, si realmente quer\u00e9s ver todo, ten\u00e9s que pagar. Adi\u00f3s concepto de gratuidad prometido por la Nuit Blanche. <\/p>\n<p>En el patio del Pompidou, tambi\u00e9n se iban a lanzar fuegos artificiales, espect\u00e1culo que termin\u00f3 siendo una bomba de humo, literalmente. Los fuegos eran sobre el piso y m\u00e1s que luces, solo se ve\u00eda la humareda. Tampoco quedaba clara su relaci\u00f3n con el medio ambiente, a no ser que la nube provocada por los fuegos artificiales representara el smog de la ciudad.<\/p>\n<p>La tercera parada -que ante el temor de seguir con la mala racha se convirti\u00f3 en la \u00faltima- fue el Museo de l\u2019Orang\u00e9rie, otro lugar hermoso donde est\u00e1n los grandes cuadros de las Nympheas de Monet. Pero siempre hay un pero. Nos tomamos el subte con la decepci\u00f3n de que, a diferencia de Buenos Aires, el transporte  no es gratuito. Y al llegar, el museo -lo m\u00e1s interesante- estaba cerrado. Solo hab\u00eda un espect\u00e1culo en vivo agotado hasta las tres de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Probablemente haya sido una mala experiencia que no se deber\u00eda generalizar. Por su parte, la Noche de los Museos porte\u00f1a dista de ser perfecta. La falta de un concepto amplio o propuestas m\u00e1s originales a\u00f1o a a\u00f1o, adem\u00e1s de las largas filas que pueden llevar horas y de la hiperconcentraci\u00f3n en determinadas zonas, son puntos a resolver. <\/p>\n<p>Sin embargo, en la versi\u00f3n porte\u00f1a permanece algo que parece haber perdido la Nuit Blanche ya sea por desgano, reiteraci\u00f3n o falta de inter\u00e9s en un turista que asiste igual: la idea de acercar la cultura a los grandes p\u00fablicos. La Noche de los Museos implica cultura gratis desde el primer momento, sin ning\u00fan tipo de condicionamientos en su oferta, ni pretensiones dif\u00edciles de alcanzar en su puesta en escena. Y en eso el disc\u00edpulo supera al maestro.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-bs-as.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-bs-as.jpg\" alt=\"nuit blanche bs as\" width=\"710\" height=\"400\" class=\"alignnone size-full wp-image-7674\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-bs-as.jpg 710w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/nuit-blanche-bs-as-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inspirado en la versi\u00f3n parisina, el evento nocturno porte\u00f1o no tiene nada que envidiarle a su madrina art\u00edstica. De hecho, el primer mundo podr\u00eda aprender de Buenos Aires<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7672,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[10,16,283,889,255],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7671"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7671"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7671\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7679,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7671\/revisions\/7679"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7672"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7671"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7671"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7671"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}