{"id":752,"date":"2011-05-06T02:49:11","date_gmt":"2011-05-06T02:49:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=752"},"modified":"2011-05-06T02:49:11","modified_gmt":"2011-05-06T02:49:11","slug":"artista-de-metal-pesado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=752","title":{"rendered":"Artista de metal pesado"},"content":{"rendered":"<p>Debajo de los rulos encanecidos del escultor Carlos Regazzoni, existe una persona exc\u00e9ntrica que vive para el arte y que transforma rezagos de metales en verdaderas y originales obras.<\/p>\n<p>Por Silvina Idiart<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/imagen-rega1.png\" alt=\"\" title=\"imagen rega\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-754\" \/><\/p>\n<p>En la esquina de Avenida Del Libertador y Suipacha, mano hacia el norte, un cartel imperceptible de color amarillo indica el rumbo para llegar al atelier del artista escultor. A partir de all\u00ed, un camino empedrado rodeado de pastizales y esculturas hechas con materiales de desecho fueron testigos de cada paso hasta el \u201cH\u00e1bitat del Gato Viejo\u201d.<\/p>\n<p>El ta\u00f1ido de una campana de bronce anuncia nuestra llegada y el asistente del escultor autoriza el ingreso con una cordial bienvenida. Una vez all\u00ed adentro aparece Carlos Regazzoni con una remera a rayas con agujeros en los codos y en la panza \u2013\u201cpara que respire el ombligo\u201d- y un acentuado tono franc\u00e9s. Comienza a narrar c\u00f3mo fue su llegada al mundo hace 67 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEl d\u00eda en que yo nac\u00ed era un d\u00eda gris. El cielo se fue oscureciendo de a poco y el viento soplaba a 200 kil\u00f3metros por hora -toma a dos chicos que escuchaban con atenci\u00f3n su relato de los hombros y los sacude como el efecto del viento-. De repente todo se puso  negro, cay\u00f3 un rayo y, entonces, aparec\u00ed. Soy de la Patagonia, all\u00e1 hay mucho viento y sopla con fuerza\u201d.<\/p>\n<p><strong>Revista D\u00ednamo: \u00bfC\u00f3mo fue tu infancia? <\/strong><br \/>\nCarlos Regazzoni: Me cri\u00e9 entre m\u00e1quinas y fierros, ese era mi mundo. Mi pap\u00e1 ten\u00eda un taller y yo siempre estaba all\u00ed.<\/p>\n<p><strong>RD: \u00bfEn qu\u00e9 momento surgi\u00f3 el amor por el arte?<\/strong><br \/>\nCR: Como tengo mucho de mec\u00e1nico y herrero me fue f\u00e1cil empezar con la escultura, pero antes de hacer obras con los desechos, me dediqu\u00e9 a la pintura.<\/p>\n<p><strong>RD: \u00bfY qu\u00e9 fue lo que te hizo elegir la escultura y dejar de lado la pintura?     <\/strong><br \/>\nCR: Me dediqu\u00e9 m\u00e1s a la escultura porque creo que tiene una visi\u00f3n prepotente de la vida, mucho m\u00e1s viril que la pintura, la siento m\u00e1s poderosa. Adem\u00e1s, me dio la posibilidad de cortar y retorcer fierros, trabajar con las manos y eso es lo que a m\u00ed me gusta. De todos modos, la pintura siempre tiene un espacio en mi galp\u00f3n. Hace un tiempo, Bruno Nacif y Francisco Riveros, estudiantes de Artes Visuales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), debutaron con su primera exposici\u00f3n individual en Buenos Aires y la muestra fue ac\u00e1, en el galp\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>RD: \u00bfC\u00f3mo aparece la idea de hacer tus obras con resabios del ferrocarril, rezagos de metales, materiales de desecho y restos de basura? <\/strong><br \/>\nCR: Porque son materiales que pertenecieron a la era de la Revoluci\u00f3n Industrial. Mis obras est\u00e1n hechas con chatarra y con elementos nobles como los de aquella \u00e9poca. En las construcciones inglesas de principios de siglo se puede ver el sentido de belleza y trascendencia de las cosas. Todo lo que se fabricaba era para que durara eternamente, por eso, tiene un gran peso de conciencia propia y una morfolog\u00eda poderosa, est\u00e1n hechos con dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>RD: Este lugar de trabajo al lado de las v\u00edas \u00bflo eligiste como fuente de inspiraci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nCR: No, no lo eleg\u00ed, me lo prestaron. A esta altura podr\u00eda decir que estos galpones me los donaron. Vine por 7 d\u00edas y ya llevo m\u00e1s de veinte a\u00f1os. En el a\u00f1o 1984 expuse mis obras en el Centro Cultural Recoleta y tuve un inconveniente con Levinson, el director de aquel momento, que me dijo que yo era un problema y me ech\u00f3 a patadas en el ojete. Entonces, cargu\u00e9 todo en un cami\u00f3n y enfil\u00e9 derecho al Riachuelo para tirar todo, pero, al pasar por los galpones de Retiro conoc\u00ed al jefe de la estaci\u00f3n, N\u00e9stor Rubiolo, y le coment\u00e9 que necesitaba un espacio para dejar todos mis trabajos y me prest\u00f3 este galp\u00f3n desocupado. Siempre le estar\u00e9 agradecido. Tambi\u00e9n, tengo un taller en un castillo de Francia y la suerte de vivir de esto.<\/p>\n<p><strong>RD: \u00bfPor qu\u00e9 Francia?, \u00bfc\u00f3mo llegaste all\u00e1?  <\/strong><br \/>\nCR: Fui por primera vez en el 1992. Me invit\u00f3 un videasta franc\u00e9s, Franck Joseph, que hab\u00eda presentado un video documental de mi obra en el Festival Internacional del Film Ferroviario de Vendome y obtuvo el primer premio. A partir de all\u00ed, mantengo una relaci\u00f3n cultural con Francia donde me permiten exponer mis obras y me brindan un lugar de trabajo. Por esta raz\u00f3n, vivo la mitad del a\u00f1o en Argentina y la otra mitad en el castillo de Fontaine Fran\u00e7aise.<\/p>\n<p><strong>RD: Si tuvieras que elegir una de tus obras, \u00bfcon cu\u00e1l te quedar\u00edas?<\/strong><br \/>\nCR: A veces, todo lo que hago me parece una basura, pero me quedar\u00eda con los aviones.<\/p>\n<p><strong>RD: \u00bfC\u00f3mo te defin\u00eds a vos mismo? <\/strong><br \/>\nCR: Soy un artista popular, un escultor que trabaja todo el d\u00eda. Vivo y trabajo en el mismo lugar, creo que eso es bueno porque no pierdo relaci\u00f3n con las cosas convencionales. El arte tiene mucho de convencional, si no fuera as\u00ed el hombre no lo entender\u00eda, y el arte es para los hombres.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/regazzoni1.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/regazzoni1.jpg\" alt=\"\" title=\"regazzoni\" width=\"472\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-755\" \/><\/a><\/p>\n<p>Fotos: Silvina Idiart<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debajo de los rulos encanecidos del escultor Carlos Regazzoni, existe una persona exc\u00e9ntrica que vive para el arte y que transforma rezagos de metales en verdaderas y originales obras. Por Silvina Idiart En la esquina de Avenida Del Libertador y Suipacha, mano hacia el norte, un cartel imperceptible de color amarillo indica el rumbo para llegar al atelier del artista escultor. A partir de all\u00ed, un camino empedrado rodeado de pastizales y esculturas hechas con materiales de desecho fueron testigos de cada paso hasta el \u201cH\u00e1bitat del Gato Viejo\u201d. El ta\u00f1ido de una campana de bronce anuncia nuestra llegada y el asistente del escultor autoriza el ingreso con una cordial bienvenida. Una vez all\u00ed adentro aparece Carlos Regazzoni con una remera a rayas con agujeros en los codos y en la panza \u2013\u201cpara que respire el ombligo\u201d- y un acentuado tono franc\u00e9s. Comienza a narrar c\u00f3mo fue su llegada al mundo hace 67 a\u00f1os. \u201cEl d\u00eda en que yo nac\u00ed era un d\u00eda gris. 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