{"id":596,"date":"2011-04-22T14:45:12","date_gmt":"2011-04-22T14:45:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=596"},"modified":"2011-04-22T14:45:12","modified_gmt":"2011-04-22T14:45:12","slug":"el-sacrificio-de-conservar-una-raza-entera-o-a-pedazos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=596","title":{"rendered":"El sacrificio de conservar una raza entera o a pedazos"},"content":{"rendered":"<p>Hay un pueblo originario cansado, resignado, agotado, durmi\u00e9ndose en medio del abandono de una sociedad que los desconoce a ellos, los Mbyas Guaran\u00ed de San Ignacio, Misiones.<\/p>\n<p>Por Romina Bianchi<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Copia-de-DSCN38361.jpg\" alt=\"\" title=\"Copia de DSCN3836\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-597\" \/><\/p>\n<p>All\u00ed, a unos tres kil\u00f3metros de donde vivi\u00f3 Horario Quiroga, la vida se vuelve prehist\u00f3rica. Las huellas del camino suelen perderse, el reloj no goza de sentido, ni la ropa y mucho menos la \u00faltima tecnolog\u00eda. Todo logra verse reemplazado por la naturaleza de un pueblo que pasa los d\u00edas abrazado a la selva y a la biodiversidad sabia, que les brinda un hogar, trabajo, educaci\u00f3n y  medicina. Algo que muchas veces los gobiernos no pueden satisfacer al verse mejor aferrados al poder de varias empresas destructoras del ecosistema, asesinas de la Pachamama y contaminadoras de los r\u00edos, especialmente del Paran\u00e1.<\/p>\n<p>Y a pesar de los innumerables ataques contaminantes del hombre blanco, Isacio, el cacique de los Mby\u00e1 de Puerto Viejo, da pelea como puede, porque nacieron para la luchar. Casi sin herramientas debe proteger la vida de los suyos, a modo del tigre vig\u00eda, pero ya viejo, de mirada triste y desganada que solo intenta mantener una comunidad fabricada a pulm\u00f3n, con madera,  barro y hojas de palmera seca. As\u00ed son las tres casitas donde duermen los casi cuarenta integrantes de la gran familia, artesana por excelencia.<\/p>\n<p><strong>Los roles de la familia Mby\u00e1<\/strong><\/p>\n<p>Cuando la ma\u00f1ana ilumina la selva, algunas j\u00f3venes -aunque no lo parezcan- van a  posar su cuerpo desnudo sobre los troncos gigantes, deslizando su torso hasta llegar a la altura de las rodillas para trabajar c\u00f3modas en el tallado de coat\u00edes o en el tejido de canastos de ca\u00f1a.  Al mediod\u00eda, las mujeres m\u00e1s experimentadas barren la tierra y cocinan, o hacen malabares con la comida de cuclillas, cerca del fuego, revolviendo la sopa y pidiendo, por favor, que alcance para todos. Y si no alcanza, los turistas ver\u00e1n como los adolescentes mby\u00e1 se acercar\u00e1n a los camping m\u00e1s cercanos, callados, mir\u00e1ndolos fijos. Algunos amables les convidar\u00e1n algo para llenar esa panza vac\u00eda sin pedirles nada a cambio. Otros los mirar\u00e1n como bichos raros, desconfiados -porque lo son y con raz\u00f3n.-, los echar\u00e1n y no entender\u00e1n que para ellos se esta volviendo com\u00fan pedir algo de comida a los blancos. Porque no alcanza. Nunca alcanza, cuando los peque\u00f1os de la comunidad corren con la panza hinchada del hambre, con cascaritas en el cuerpo y desprovistos de ropa salen a descubrir el sabor de la tierra, curtida, y la textura inmensa de su raza hecha de hojas verdes.<\/p>\n<p>El resto del d\u00eda, los chicos se dedican a desafiar  los saltos con el fin de pescar, mejor dicho, cazar con lanza y precisi\u00f3n en mano. Despu\u00e9s, cuando sueltan los dedos al aire, tienen que marchar devuelta a la comunidad para contener a Isacio que anda con la camisa desalineada y los pantalones cortos como su \u00e1nimo  por la falta de comprensi\u00f3n, de atenci\u00f3n y solidaridad aparente en las afueras de la selva, en los adentros de un pueblo desdibujado cuando se asoma un rostro marcado, s\u00ed, por la cultura y la riqueza de su mundo. Es hora de decirlo, los j\u00f3venes mby\u00e1 son biling\u00fces desde chicos -y hombres desde peque\u00f1os-, guitarristas impresionantes, coristas, traductores como ning\u00fan otro joven que aprenda de memoria.  Aunque no lo crean, ellos se educan as\u00ed y no precisan computadora, de hecho, eso ser\u00eda involucionarlos e involucrarlos en un mundo mentiroso que dice estar en \u00abconstante evoluci\u00f3n\u00bb. Evoluci\u00f3n quiere decir, en parte, crecer  con el af\u00e1n de reivindicar las culturas originarias, sin da\u00f1arlas, ni tratar de hacerlas desaparecer o usurp\u00e1ndoles sus tierras<\/p>\n<p>Y mientras el resto del mundo se atesora dentro de  una burbuja de vidrio, repleta de materia insignificante, pero atractiva. Se buscan  problemas en medio del cemento, del poder, con la imposibilidad de encontrar un puente natural, donde cada barra de madera contenga respeto, contenci\u00f3n, solidaridad, libertad y nada de discriminaci\u00f3n entre los seres humanos.<\/p>\n<p>La ilusi\u00f3n sigue de pie, porque as\u00ed son todas las comunidades originarias que habitan este planeta. Tal vez, alg\u00fan d\u00eda, Isacio logre transformar su cara triste en una m\u00e1s alegre y llena de esperanza. Quiz\u00e1s los ni\u00f1os Mby\u00e1 despojen esas panzas hinchadas, pero vac\u00edas, y con suerte las multinacionales ya no usurpen el suelo ajeno y terminen de sacarle provecho descuidado a la tierra, a cambio de delirantes billetes verdes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Copia-de-DSCN38371.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Copia-de-DSCN38371.jpg\" alt=\"\" title=\"Copia de DSCN3837\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-598\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/DSCN38401.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/DSCN38401.jpg\" alt=\"\" title=\"DSCN3840\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-599\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/DSCN38381.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/DSCN38381.jpg\" alt=\"\" title=\"DSCN3838\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-600\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un pueblo originario cansado, resignado, agotado, durmi\u00e9ndose en medio del abandono de una sociedad que los desconoce a ellos, los Mbyas Guaran\u00ed de San Ignacio, Misiones. Por Romina Bianchi All\u00ed, a unos tres kil\u00f3metros de donde vivi\u00f3 Horario Quiroga, la vida se vuelve prehist\u00f3rica. Las huellas del camino suelen perderse, el reloj no goza de sentido, ni la ropa y mucho menos la \u00faltima tecnolog\u00eda. Todo logra verse reemplazado por la naturaleza de un pueblo que pasa los d\u00edas abrazado a la selva y a la biodiversidad sabia, que les brinda un hogar, trabajo, educaci\u00f3n y medicina. Algo que muchas veces los gobiernos no pueden satisfacer al verse mejor aferrados al poder de varias empresas destructoras del ecosistema, asesinas de la Pachamama y contaminadoras de los r\u00edos, especialmente del Paran\u00e1. Y a pesar de los innumerables ataques contaminantes del hombre blanco, Isacio, el cacique de los Mby\u00e1 de Puerto Viejo, da pelea como puede, porque nacieron para la luchar. 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