{"id":3722,"date":"2013-03-23T14:58:40","date_gmt":"2013-03-23T14:58:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=3722"},"modified":"2013-03-23T15:04:11","modified_gmt":"2013-03-23T15:04:11","slug":"batallera-exuberante-y-surrealista","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=3722","title":{"rendered":"Batallera, exuberante y surrealista"},"content":{"rendered":"<p>Vivir en el Delta es una aventura extraordinaria que tal vez todas las personas deban experimentar en alg\u00fan momento. Ser una joven isle\u00f1a en el siglo XXI es naturaleza y solidaridad<\/p>\n<p>Por Mar\u00eda Luj\u00e1n Torralba<br \/>\n@lujitorralba<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/61460_4567202295711_747055102_n.jpg\" alt=\"\" title=\"61460_4567202295711_747055102_n\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3726\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/61460_4567202295711_747055102_n.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/61460_4567202295711_747055102_n-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>El humo que se impregna en la piel, los locales de comida r\u00e1pida, el colapso del tr\u00e1nsito, gastar dinero, gastar m\u00e1s dinero, el \u00faltimo gadget de la tecnolog\u00eda, y siempre hay que llegar primero. Los abstra\u00eddos en el individualismo, lugares de paso, mendigos de barrio y miles de caras y ojos que se pierden en la vor\u00e1gine. La ciudad, es tan eterna como ficcionalmente necesaria para alcanzar el \u00e9xito. En la era de las relaciones virtuales, existen j\u00f3venes que eligen vivir otra vida. Ellos son los j\u00f3venes isle\u00f1os del Delta de Tigre. Definitivamente, otra vida. Una vida en la cual el consumo es a consciencia, el agua tiene un valor fundamental, y las relaciones humanas son lo m\u00e1s preciado. Cuando la conexi\u00f3n es a trav\u00e9s de la naturaleza, todas las redes funcionan. A 50 kil\u00f3metros de la Ciudad de Buenos Aires hay un para\u00edso donde la vida es batallera, exuberante y surrealista.<\/p>\n<p>Lunes, 8 de la ma\u00f1ana, Sol termina su mate mirando al r\u00edo por la ventana de su casa y sale. Antes de bajar la pirag\u00fcita por la barranca \u201cnatural\u201d, saluda al Chango, su perro y le echa una miradita al pasto que plant\u00f3 hace un tiempo pero le cuesta crecer. Por suerte no llueve, y no necesita las botas de goma que tendr\u00eda que sacarse dentro del bote y despu\u00e9s llevar encima durante el d\u00eda. Mientras rema, hace un repaso mental de las cosas que tendr\u00e1 que traer del centro cuando vuelva. El silencio y la calma que le inspir\u00f3 el R\u00edo Sarmiento se esfuman entre la basura y mal olor del puerto de Tigre. Despu\u00e9s de veinte minutos de remo, Sol deja la piragua estacionada y se va a trabajar. Luego ir\u00e1 a su taller de cer\u00e1mica y volver\u00e1 para el atardecer. Ella sabe que si surge juntarse con amigos y salir por la noche, tendr\u00e1 que quedarse en tierra firme. Claramente no aconseja volver remando despu\u00e9s de tomar alcohol. <\/p>\n<p>Quienes viven en la isla, ya conocen d\u00f3nde est\u00e1 el barcito donde a veces tambi\u00e9n tocan bandas, d\u00f3nde est\u00e1 la proveedur\u00eda, c\u00f3mo es el n\u00famero de la lancha ambulancia y el de la lancha taxi. Ellos son una comunidad que se ayudan mutuamente y comparten sus ratos libres. Sobre el arroyo Gambado, formaron un centro cultural donde suelen organizar festivales para los isle\u00f1os y sus amigos. <\/p>\n<p>Popularmente se suele concebir al isle\u00f1o como un ser ermita\u00f1o, medio loco, que tal vez se fue a vivir all\u00ed escapando de su pasado. Sin embargo, los j\u00f3venes isle\u00f1os est\u00e1n lejos de ese imaginario colectivo y son personas que viven en la isla porque est\u00e1n comprometidos con la armon\u00eda de la naturaleza y porque destacan el respeto por los otros como ley fundamental para convivir. Los j\u00f3venes isle\u00f1os se desconectan de las superficialidades, del consumismo y  del caos para liberar la mente y el esp\u00edritu por las aguas.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/521745_10151415216254717_1899508677_n.jpg\" alt=\"\" title=\"521745_10151415216254717_1899508677_n\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3727\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/521745_10151415216254717_1899508677_n.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/521745_10151415216254717_1899508677_n-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>-Mi nombre es Mar\u00eda Sol Fern\u00e1ndez, tengo 29 a\u00f1os y me dedico a la cer\u00e1mica. Vivir en la isla es hermoso. Vivir en la isla, en la primera secci\u00f3n de islas del Paran\u00e1,  es como vivir en la ruralidad pero dentro de una ciudad. Sobre sus habitantes, se habla de isle\u00f1os y de no isle\u00f1os, pero todos compartimos el mismo modo de vida, que es dif\u00edcil de explicar para los que no lo experimentan. Las personas mayores viven una vida m\u00e1s centrada con lo que tiene que ver con su hogar, mientras que los m\u00e1s j\u00f3venes, mantenemos mucho contacto con el exterior, m\u00e1s que nada me refiero a las actividades que realizamos en tierra firme. Para m\u00ed, ser un  joven isle\u00f1o es pertenecer a  este para\u00edso verde. Hace un a\u00f1o y cinco meses que vivo ac\u00e1, y no deja de maravillarme. A veces se me complica porque yo  mantengo actividades toda la semana en continente, y la vida ac\u00e1 te pide que est\u00e9s presente, tener le\u00f1a, cargar el tanque, cuidar la huerta, subir el bote, traer agua potable de la ciudad. No pod\u00e9s descuidarte con esas cosas. <\/p>\n<p>Antes viv\u00eda en Acassuso, en el bajo, muy cerca del r\u00edo. Me mud\u00e9 porque hab\u00eda renunciado a mi trabajo de camarera y no quer\u00eda volver a lo mismo, a pesar de que ten\u00eda que pagar un alquiler muy alto y no ten\u00eda otro trabajo en vista. Entonces, me surgi\u00f3 la posibilidad de mudarme ac\u00e1 y me entusiasm\u00e9. Consegu\u00ed para alquilar una casa super barata y adelante de dos amigas de la facultad. As\u00ed fue que tom\u00e9 esta decisi\u00f3n dif\u00edcil pero acertada.<\/p>\n<p>Desde que una rema para llegar a su casa, la mente se va alejando del ritmo cotidiano y los problemas del trabajo y del estr\u00e9s del tr\u00e1nsito van quedando atr\u00e1s.  Una entra en otra cadencia. Remar te apacigua la mente, y cuando te empez\u00e1s a proyectar en la llegada a casa, te das cuenta si subi\u00f3  o baj\u00f3 el agua, te salud\u00e1s con tus vecinos, la mente se conecta con cosas bellas. Las contras son lo que tambi\u00e9n podr\u00edan ser los beneficios, que la calle sea de agua, muchas veces es un impedimento, y que no haya muchos vecinos, a veces, te da la sensaci\u00f3n de soledad. El hecho de que el agua no sea potable es una dificultad grosa, y que cuando hay bajante no se puede cargar el tanque para el funcionamiento de la cocina y del ba\u00f1o, es un garr\u00f3n. A nivel comunidad  los problemas actuales tienen que ver con los mega emprendimientos y con la falta de respeto por parte de lanchas y motos de agua hacia las embarcaciones chicas.<\/p>\n<p>En cuanto me mud\u00e9, cambi\u00e9 mucho, la vida con vecinos solidarios es lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, te dan ganas de que todos anden bien, de trabajar con el otro, de juntarse. Lo que m\u00e1s me gusta es estar en el muelle tomando mate y leyendo, o estar calentita adentro cuando hace fr\u00edo. Cosas que me gustaban de otros barrios de la ciudad, pero, como ya dije antes, la cuesti\u00f3n social es lo que m\u00e1s me atrae.<\/p>\n<p>Mi relaci\u00f3n con la naturaleza es diaria y constante, me modifica si llueve, si baja el r\u00edo o si sube. Estoy conviviendo todo el tiempo con los perros y los p\u00e1jaros. El verde crece y crece m\u00e1s en primavera y en verano me tiro al agua frente a casa. El contacto es permanente. Y el r\u00edo es para tenerle respeto pero tambi\u00e9n para disfrutar y para dejarse sostener. A m\u00ed el agua me encanta.<\/p>\n<p>La vida en la isla en tres palabras: batallera, exuberante y surrealista. Cuando tu cuerpo est\u00e1 sostenido por el agua pens\u00e1s distinto a cuando est\u00e1s pisando tierra. <\/p>\n<p>                                                \u2026\u2026<\/p>\n<p><em>Era aqu\u00ed mismo, pero en esos tiempos\u2014 \u00bfcu\u00e1ntos a\u00f1os ya, viejo?\u2014 todos ustedes ven\u00edan a pasar temporadas al bungalow que me dejaban mis padres, nos daba por el remo, por leer poes\u00eda hasta la n\u00e1usea, por enamorarnos desesperadamente de lo m\u00e1s precario y lo m\u00e1s perecedero, todo eso envuelto en una infinita pedanter\u00eda inofensiva, en una ternura de cachorros sonsos. \u00c9ramos tan j\u00f3venes, Mauricio, resultaba tan f\u00e1cil creerse hastiado, acariciar la imagen de la muerte entre discos de jazz y mate amargo, due\u00f1os de una s\u00f3lida inmortalidad de cincuenta o sesenta a\u00f1os por vivir. (\u2026)En fin, habl\u00e1bamos de un sue\u00f1o que tuve en ese tiempo, y era un sue\u00f1o que empezaba aqu\u00ed en la veranda, conmigo mirando la luna llena sobre los ca\u00f1averales, oyendo las ranas que ladraban como no ladran ni siquiera los perros, y despu\u00e9s siguiendo un vago sendero hasta llegar al r\u00edo, andado despacio por la orilla con la sensaci\u00f3n de estar descalzo y que los pies se me hund\u00edan en el barro. En el sue\u00f1o yo estaba solo en la isla, lo que era raro en ese tiempo; si volviese a so\u00f1arlo ahora la soledad no me parecer\u00eda tan vecina de la pesadilla como entonces. Una soledad con la luna apenas trepada en el cielo de la otra orilla, con el chapoteo del r\u00edo y a veces el golpe aplastado de un durazno cayendo en una zanja. Ahora hasta las ranas se hab\u00edan callado, el aire estaba pegajoso como esta noche, o como casi siempre aqu\u00ed, y parec\u00eda necesario seguir, dejar atr\u00e1s el muelle, meterse por la vuelta grande de la costa, cruzar los naranjales, siempre con la luna en la cara.<\/em><\/p>\n<p>Fragmento de <strong>RELATO CON UN FONDO DE AGUA<\/strong><br \/>\n(<em>Final del juego<\/em>, 1956) Julio Cort\u00e1zar<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/tigre-2.jpg\" alt=\"\" title=\"tigre 2\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3728\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/tigre-2.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/tigre-2-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivir en el Delta es una aventura extraordinaria que tal vez todas las personas deban experimentar en alg\u00fan momento. Ser una joven isle\u00f1a en el siglo XXI es naturaleza y solidaridad Por Mar\u00eda Luj\u00e1n Torralba @lujitorralba El humo que se impregna en la piel, los locales de comida r\u00e1pida, el colapso del tr\u00e1nsito, gastar dinero, gastar m\u00e1s dinero, el \u00faltimo gadget de la tecnolog\u00eda, y siempre hay que llegar primero. Los abstra\u00eddos en el individualismo, lugares de paso, mendigos de barrio y miles de caras y ojos que se pierden en la vor\u00e1gine. La ciudad, es tan eterna como ficcionalmente necesaria para alcanzar el \u00e9xito. En la era de las relaciones virtuales, existen j\u00f3venes que eligen vivir otra vida. Ellos son los j\u00f3venes isle\u00f1os del Delta de Tigre. Definitivamente, otra vida. Una vida en la cual el consumo es a consciencia, el agua tiene un valor fundamental, y las relaciones humanas son lo m\u00e1s preciado. Cuando la conexi\u00f3n es a trav\u00e9s de la naturaleza, todas las redes funcionan. 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