{"id":2941,"date":"2012-09-17T16:57:16","date_gmt":"2012-09-17T16:57:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=2941"},"modified":"2012-09-19T16:33:05","modified_gmt":"2012-09-19T16:33:05","slug":"ayahuasca-viaje-mistico-al-corazon","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=2941","title":{"rendered":"Ayahuasca: viaje m\u00edstico al coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Es un brebaje elaborado con una liana sagrada del Amazonas. Un cham\u00e1n junto a 14 personas se embarca en una ceremonia milenaria. Un portal que se abre. Un viaje ext\u00e1tico que despierta la conciencia, abre la percepci\u00f3n, renueva energ\u00edas y nos recuerda qui\u00e9nes somos en el universo. <\/p>\n<p>Por Francisco Dalmasso<br \/>\nfran.dalmasso [@] hotmail.com<br \/>\nFacebook: <a href=\"http:\/\/www.facebook.com\/messages\/842339454#!\/sombrerogalactico\">Francisco Dalmasso<\/a><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/Trance-medicinal-de-ayahuasca.-recorte1.jpg\" alt=\"\" title=\"Trance medicinal de ayahuasca. recorte\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2943\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/Trance-medicinal-de-ayahuasca.-recorte1.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/Trance-medicinal-de-ayahuasca.-recorte1-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><br \/>\n<em>Trance medicinal de ayahuasca<\/em> (recorte) Por Francisco Ferreras<\/p>\n<p>\u201c<em>Somos perceptores. No somos objetos, no tenemos solidez. No tenemos l\u00edmites<\/em>\u201d.<br \/>\nCarlos Castaneda &#8211; <em>Las ense\u00f1anzas de Don Juan<\/em><\/p>\n<p>Me siento transparente y mis ojos est\u00e1n suspendidos en el aire. Brota de su retina un hilo invisible que me oprime. Su mirada es muscular. Sin embargo, sonr\u00ede, su tensi\u00f3n desaparece y veo a un ni\u00f1o enjaulado en un cuerpo adulto. Lleva una larga trenza y se parece a Yogananda. Uno podr\u00eda confund\u00edrselo con un hind\u00fa. Me abraza como si me conociera y le doy con miedo palmaditas en la espalda. Veintis\u00e9is ojos nos observan. Catorce personas que desconozco, forman un c\u00edrculo alrededor nuestro. El hombre vuelve a sentarse en pose meditativa, junto a sus dos asistentes- a su derecha una psic\u00f3loga y a su izquierda un joven aprendiz- frente a una alfombra multicolor donde hay un tambor, una guitarra, un sikus, un ramillete de hojas, agua florida, una campana y una botella con un l\u00edquido negro espeso. Echa un vistazo sereno a todo el grupo y saluda mostrando las palmas de sus manos: \u201c\u00a1Bienvenidos a la ceremonia, hermanitos!\u201d. Me siento, uni\u00e9ndome al c\u00edrculo. Acaba de recibirnos Antonio, un cham\u00e1n del Amazonas peruano que viaja por el mundo con su medicina, una bebida enteog\u00e9nica sagrada que resulta de la combinaci\u00f3n de las hojas de Chacruna y lianas de la Ayahuasca que crece en medio de la carnavalesca, ardiente y fant\u00e1stica selva Amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p><strong>Estoy por iniciarme en un ritual de sanaci\u00f3n de hace miles de a\u00f1os. Fui interpretando mi intuici\u00f3n como un mensaje sincr\u00f3nico que me trajo hasta aqu\u00ed. Las catorce personas que me acompa\u00f1an desean purificarse y morirse. Simb\u00f3licamente.<\/strong> Prometieron que nuestros h\u00e1bitos negativos se extinguir\u00e1n y habr\u00e1 resurrecci\u00f3n. Tomar \u201cla planta maestra\u201d en este contexto ense\u00f1a, limpia la conciencia y refresca. La sabidur\u00eda proviene de la auto observaci\u00f3n del maestro interior y de la informaci\u00f3n de otros planos de conciencia. Es enfrentarse con la muerte en armon\u00eda. En la cosmovisi\u00f3n de los Pueblos Nativos, el cuerpo f\u00edsico es un instrumento de curaci\u00f3n y la medicina permite depurarlo y transmitirle sabidur\u00eda. Transpirar, tener diarrea y vomitar puede ser el resultado de liberaci\u00f3n de cargas f\u00edsicas, emocionales y mentales. Es una purificaci\u00f3n terap\u00e9utica. Al costado, por precauci\u00f3n, tengo un balde y cada uno de los participantes que forman un c\u00edrculo alrededor m\u00edo, tambi\u00e9n. Pensar en vomitar me saca el hambre. Hoy ayun\u00e9 y hace una semana ingiero vegetales, sin sal y sin az\u00facar. Tampoco tuve relaciones sexuales. Deb\u00eda cumplirlo para estar ac\u00e1 sentado. Disciplinarme me hizo distanciarme de mi rutina y reflexion\u00e9 como un seraf\u00edn en una ciudad demente. El lugar es inmenso y las paredes y los sillones son muy blancos. Estamos aqu\u00ed reunidos colectivamente para facilitar el viaje introspectivo al enigma oculto de nuestras mentes.<\/p>\n<p>Toda la magia de la ayahuasca est\u00e1 contenida en una botella de medio litro. Antonio la destapa y la vierte en una vasija de barro del tama\u00f1o de una medida de licor. Saborea. Su consistencia es viscosa y en su qu\u00edmica contiene DMT que es un ente\u00f3geno que se encuentra como transmisor en el cerebro. Convida a sus dos asistentes y una jovencita fr\u00e1gil que podr\u00eda ser musulmana se arrodilla y bebe. Sonr\u00ede y sus manos son una plegaria. Vuelve a su asiento y escupe en el balde. Un cuarent\u00f3n de piernas cortas y una gordita pecosa prueban. Como dos tenistas ambos se secan los labios con la mu\u00f1eca y escupen. Soy el pr\u00f3ximo en la ronda. Empiezo a desconfiar paranoicamente. Antonio me mira fijamente activando un bot\u00f3n en mi frente que titila y dice \u201cPAUSE\u201d y alrededor m\u00edo todo se frena como una foto tridimensional. Me arrodillo en silencio. Sus pupilas chispean y mi est\u00f3mago vibra.<strong> Los chamanes desarrollan la capacidad de \u201cver\u201d m\u00e1s all\u00e1, sienten el esp\u00edritu de la persona. Es un momento crucial porque debe resolver la cantidad de brebaje que me convidar\u00e1. Llena hasta la mitad. Mir\u00e1ndome me convida. En un segundo, mis labios juzgan. Pero mi cuerpo estalla de paz. Trago. La medicina es un jarabe con gusto a hierbas, miel y canela. \u201cPortate bonito. Debes recordar\u2026\u201d, murmura el curandero y me estremezco.<\/strong><\/p>\n<p>Regreso al c\u00edrculo y espero que los dem\u00e1s beban. Las luces se apagan y una vela ilumina los rostros que irrumpen inquietos en la oscuridad. Recuerdo que la ayahuasca fue declarada como \u201cPatrimonio Cultural del Per\u00fa\u201d por el Instituto Nacional de Cultura (INC) en el a\u00f1o 2008 porque constituye \u201cuno de los pilares fundamentales de la identidad de los pueblos amaz\u00f3nicos\u201d y por sus \u201cvirtudes terap\u00e9uticas\u201d. La planta es estudiada por m\u00e9dicos, farmac\u00f3logos, psic\u00f3logos y psiquiatras de todo el mundo. La bebida es una singular combinaci\u00f3n farmacol\u00f3gica de la liana \u201cBanisteriopsis caapi\u201d, la cual contiene harmalina y de las hojas de la chacruna (Psychotria viridis), que contiene DMT. La harmalina inhibe de la enzima end\u00f3gena monoamino-oxidasa (MAO) que desintegra la sustancia visionaria DMT antes de que \u00e9sta pueda entrar a trav\u00e9s de la barrera sangre-cerebro en el sistema nervioso central provocando efectos que enaltecen la conciencia y provocan visiones. La droga no genera dependencia y es un instrumento del cham\u00e1n \u2013 que consulta a trav\u00e9s de la planta- para diagnosticar enfermedades, proteger a su pueblo o profetizar el futuro. Qui\u00e9nes la ingieren, se conectan con todos los dioses y llegan a comprender el lugar que ocupan dentro de su comunidad. <\/p>\n<p>\u201cAya-huas-ca  curan-dera \/ shamo- aycuna- cayar\u00ed \/ cura &#8211; cura \u2013 cuerpecito\/ traina naina nain\u00ed\u201d, a\u00falla Antonio con la guitarra. La frase del \u00edcaro se dispersa convirti\u00e9ndose en escalofr\u00edos que se escabullen en mi espalda. Estos cantos cham\u00e1nicos transmiten sabidur\u00eda, rezos, energ\u00eda, poder e intenciones. Se retuercen mis o\u00eddos de goce. Los acordes germinan de su voz y se eyectan espiraladamente. Durante la canci\u00f3n, el alma del cham\u00e1n emprende largos viajes y es el eco de la voz de los esp\u00edritus. Una dulce armon\u00eda mel\u00f3dica de paz. Agradezco a la planta por \u201cingresar en mi cuerpo\u201d. Estoy fluyendo. Un rel\u00e1mpago detona en mi vientre y se expande al estilo de una serpiente hechizada que me eleva. Siento despertar siete ruedas energ\u00e9ticas, mis chakras. Ra\u00edces crecen en mis pies y un chorro de energ\u00eda sale de mis sesos. Deseo arrancarme los ojos, pero me limito a frotarlos. Son dos uvas. Introduzco un dedo en mi o\u00eddo derecho y siento que se enrosca en plastilina. No puedo escapar, estoy encerrado dentro de un traje \u00e1spero que me irrita. Me pellizco la piel y hay grietas. Al cerrar los ojos, veo un c\u00edrculo que reduce su tama\u00f1o hasta un punto que se encoge y vuelve a crecer luminoso. La planta se dilata en mi sangre. Se vuelve agradable respirar.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/Trance-medicinal-de-ayahuasca..jpg\" alt=\"\" title=\"Trance medicinal de ayahuasca.\" width=\"480\" height=\"755\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2944\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/Trance-medicinal-de-ayahuasca..jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/Trance-medicinal-de-ayahuasca.-190x300.jpg 190w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><br \/>\n<em>Trance medicinal de ayahuasca<\/em>  Por Francisco Ferreras<\/p>\n<p><strong>El punto de encaje es un punto energ\u00e9tico a trav\u00e9s del cu\u00e1l filtramos la realidad que percibimos, cuando ese punto se desplaza, la percepci\u00f3n se abre. Es un portal que se enlaza energ\u00e9ticamente a otro mundo paralelo. Me acabo de desencajar y soy un peque\u00f1o holograma recortado del escenario \u201creal\u201d.<\/strong> Desapareci\u00f3 el tiempo.Soy una proyecci\u00f3n de m\u00faltiples chorros geom\u00e9tricos de luz de siete colores de una mente viviente e infinita. Mis hombros se contornean. Los movimientos circulares dominan mi cadera, los brazos se alzan y mi cabeza sube y baja como si fuera el cuello de una tortuga muy blanda. El ritmo me hace existir. Los p\u00e1rpados se transforman en gotas de aceite. Son l\u00e1grimas pesadas. Lloro y me refriego. Dos grandes ojos se abren en mi espalda y puedo ver en 180 grados. Mi conciencia est\u00e1 polarizada y una semana despu\u00e9s del ritual un ojo aparecer\u00e1 cuando cierre los p\u00e1rpados e indicar\u00e1 la apertura del sexto chakra que amplia la realidad perceptible de mi esp\u00edritu. Pero ahora los bastoncillos de mis pupilas no filtran im\u00e1genes a trav\u00e9s del sentido \u201ccultural\u201d. No hay sentido social y todo est\u00e1 desnudo pero vibrante. En el vac\u00edo mi coraz\u00f3n comienza a latir feroz, es un globito hinch\u00e1ndose en la oscuridad. Se expande uni\u00e9ndose en un laberinto an\u00e1rquico. El \u00e9xtasis permite que el infinito te despedace. Tus decisiones son realidades creadas que generan energ\u00eda para transmutar \u201cla nada\u201d en oscuridad y luz.<\/p>\n<p>Tiembla epil\u00e9pticamente y su cuello parece romperse. Su est\u00f3mago se hunde, se contraen sus rodillas y emite un alarido de lobo. El barbudo se desparrama por el suelo y la se\u00f1ora gatea en cuatro patas. Ambos vomitan en las sombras. Yo emito un silbido bien largo y esencial. Podr\u00eda salir volando, siento que soy un p\u00e1jaro. Al entender mi naturaleza, siento arcadas. Los animales de poder son un reflejo de nuestro \u201cyo\u201d m\u00e1s profundo, uno se funde con la esencia del animal y representa las cualidades que se necesitan fortalecer. Por eso, los cuerpos se quejan, tosen, jadean y gimen provocando una sinfon\u00eda ruidosa. Es un hospital de almas. Regreso a mi mente y una pregunta me encarcela: \u201c\u00bfQui\u00e9n Soy?\u201d. De manera salvaje y mansa germina una voz serena que percibo como si una semilla echara ra\u00edces en mi garganta. Surge desde mis cuerdas vocales y me estimula a decirme a m\u00ed mismo: \u201cSos un ni\u00f1o ind\u00edgena\u201d. Involuntariamente estallo en un llanto de risas. Para apaciguarme, este impulso interno me hace cantar: \u201cDueeerme, dueeerme, negriiitooo, que tu mamaa\u00e1 estaa\u00e1 en el caaampo negriiito\u2026\u201d. Tengo un flashback. Estoy en una cuna y agarro con mi peque\u00f1a mano un dedo de mi madre. Ella me canta y todo se vuelve blanco. Reterno como si alguien me hubiera empujado para atr\u00e1s, la planta me recuerda qui\u00e9n soy. Nuevamente florece la confusi\u00f3n en mi faringe y suelto: \u201cEl aprendizaje est\u00e1 dentro tuyo. Eres un ni\u00f1o. Los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo son\u201d. Es como si una boca se ahogara en mi pecho. Mis lamentos son ofrenda.<\/p>\n<p>Doy golpes en mi est\u00f3mago y en el piso; mi coraz\u00f3n obedece al ritmo hipn\u00f3tico del tambor que genera ondas alfa que me relajan y entro en estado meditativo. Ingreso en un trance, sin mente. Desde alg\u00fan lugar sin explorar, se catapultan revelaciones sobre mi vida. Es algo que me habita, m\u00e1s certero y pleno dentro de m\u00ed mismo. Las inc\u00f3gnitas brotan y las respuestas se filtran por mis sentidos. Aparece una imagen de mi madre en una tribu y mi padre con forma de \u00e1guila. Grandes amores y amigos, los visualizo como ind\u00edgenas. Fugazmente se dibujan pastores y mes\u00edas, con rostros recordados. Hay plenitud. Repentinamente, el trance se interrumpe y Antonio susurra: \u201cGracias madrecita sabia, por tu sabidur\u00eda y ense\u00f1anzas\u201d. A continuaci\u00f3n, se pone de pie, enciende tabaco mapacho y exhala el humo sobre mi rostro. Un tornado de viento me refresca y se estrujan mis huesos. El molde no es el mismo. Luego, agita un ramillete de hojas sobre mi cabeza. Lo abrazo y es como envolver r\u00edos y mares y tierra y un esp\u00edritu que es eterno porque est\u00e1 presente. Sigue pitando encima de los dem\u00e1s y una canci\u00f3n sobre el renacimiento lo envuelve todo. Los doloridos se levantan sonrientes  y bailan como si tuvieran miles de pulgas debajo de la piel.<\/p>\n<p>\u201cTe espero en otros viajecitos\u2026\u201d, me despide con tono fraternal mi propia voz despose\u00edda. \u00a1TINGGG! Suena una campana que me devuelve a mi conciencia ordinaria. Ya pasaron cinco horas y despierto del viaje, hipersensible. Mor\u00ed y resucit\u00e9, mi ego se disolvi\u00f3 en un precipicio c\u00f3smico. Una nueva vida se ofrece como un plato extra\u00f1o.<strong> Regres\u00e9 a la naturaleza a trav\u00e9s de una experiencia extrasensorial transformadora. Mis ojos est\u00e1n irritados de llorar. Me duele la cabeza, pero todo es libertad y abundancia. Transpiro calma. Pienso en la sensualidad y los secretos de la muerte. Suelto una carcajada reflexiva por los humanos que somos ni\u00f1os en un mundo de reglas creadas y sufridas por nosotros mismos. No percibimos que somos el eslab\u00f3n de algo superior extraordinario y misterioso. Dejarse morir es un trabajo cotidiano.<\/strong> Cada uno comenta su experiencia y seg\u00fan el tono de los relatos hubo temperaturas variadas. Hubo coincidencia en la necesidad de habitarnos desde el cuerpo mientras los pensamientos se apartan a un lado. El mensaje de aprendizaje es eterno. Antonio, acomoda sus objetos cham\u00e1nicos con delicadeza, estira sus piernas y las dobla, se sienta encima de sus talones y sus palmas se juntan y reflexiona: \u201cEl sistema nos llama locos, pero  cada uno sabe la \u2018evoluci\u00f3n\u2019 que nace de \u2018conocer\u2019 el camino interior\u2026 \u00a1Salud y gracias hermanitos!\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un brebaje elaborado con una liana sagrada del Amazonas. Un cham\u00e1n junto a 14 personas se embarca en una ceremonia milenaria. Un portal que se abre. Un viaje ext\u00e1tico que despierta la conciencia, abre la percepci\u00f3n, renueva energ\u00edas y nos recuerda qui\u00e9nes somos en el universo. Por Francisco Dalmasso fran.dalmasso [@] hotmail.com Facebook: Francisco Dalmasso Trance medicinal de ayahuasca (recorte) Por Francisco Ferreras \u201cSomos perceptores. No somos objetos, no tenemos solidez. No tenemos l\u00edmites\u201d. Carlos Castaneda &#8211; Las ense\u00f1anzas de Don Juan Me siento transparente y mis ojos est\u00e1n suspendidos en el aire. Brota de su retina un hilo invisible que me oprime. Su mirada es muscular. Sin embargo, sonr\u00ede, su tensi\u00f3n desaparece y veo a un ni\u00f1o enjaulado en un cuerpo adulto. Lleva una larga trenza y se parece a Yogananda. Uno podr\u00eda confund\u00edrselo con un hind\u00fa. Me abraza como si me conociera y le doy con miedo palmaditas en la espalda. Veintis\u00e9is ojos nos observan. Catorce personas que desconozco, forman un c\u00edrculo alrededor nuestro. 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