{"id":2204,"date":"2012-03-01T17:39:55","date_gmt":"2012-03-01T17:39:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=2204"},"modified":"2012-03-02T00:46:58","modified_gmt":"2012-03-02T00:46:58","slug":"tu-casa-mi-casa-nuestra-casa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=2204","title":{"rendered":"Tu casa, mi casa, nuestra casa"},"content":{"rendered":"<p>Independizarse del hogar materno puede ser un problema econ\u00f3mico. Cada vez m\u00e1s j\u00f3venes lo resuelven con el uso compartido de la vivienda. La experiencia de una tendencia moderna.  <\/p>\n<p>Por Guerchu<br \/>\n@<a href=\"http:\/\/twitter.com\/#!\/search\/realtime\/lguerchu\">lguerchu<\/a><br \/>\nguerchu@gmail.com<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/CASA-COMPARTIDA-2.jpg\" alt=\"\" title=\"CASA COMPARTIDA 2\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2209\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/CASA-COMPARTIDA-2.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/CASA-COMPARTIDA-2-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>Bob Dylan lo dijo: \u201cLos tiempos est\u00e1n cambiando\u201d. Pasan los a\u00f1os, mutan las costumbres; suben los precios. Pasados los 20, llega la hora de emanciparse y aquellos que no buscan formar familia antes de los treinta y largos, encuentran gran dificultad para conseguir un lugar donde vivir. Dedican su energ\u00eda al trabajo, a las relaciones sociales, al arte, o al deporte. No ganan lo suficiente para alquilar un departamento y mucho menos para comprarlo. No los convence la incomodidad de habitaciones y pensiones, as\u00ed como tampoco la vida con desconocidos. <\/p>\n<p>\u201cCumpl\u00ed 24 y me quer\u00eda ir de casa. Al no tener mis padres un lugar, o plata para prestarme, empezamos a buscar casa o departamento para alquilar con tres amigos\u201d, explica Nicol\u00e1s, que ahora alquila una casa en Caballito.  <\/p>\n<p>Lo que antes era inevitable para gente del interior que ven\u00edan a estudiar a la ciudad, ahora se reproduce tambi\u00e9n en los mismos residentes de Buenos Aires.  Resignar la tranquilidad de una vida solitaria, por un alquiler m\u00e1s barato al alcance de un sueldo modesto, resulta una experiencia emocionante y enriquecedora que lleva a formar familias de amigos y amigas que transitan una parte de su vida sin planes en el futuro inmediato.<\/p>\n<p>Establecido el grupo, conseguido el lugar, empiezan las normas de convivencia. Temas dom\u00e9sticos como compras, limpieza, orden y respeto de los espacios deben ser tratados.  \u201cCada uno se compra lo suyo; con la limpieza nos turnamos, igual siempre hay que pasar factura; cuando uno limpia y el otro no, nos tiramos berretines\u201d, dice Santiago, que alquila una casa en Almagro, \u201chablando del tema, me tengo que ir a limpiar el ba\u00f1o\u201d.   <\/p>\n<p>Vicky alquil\u00f3 hace poco un departamento en Vicente L\u00f3pez con un amigo y una amiga. \u201cNos ponemos fechas y espacios que limpiar por semana \u2013cuenta-; la comida la compramos por separado pero es medio una mentira, comemos todos todo, aunque todav\u00eda no sabemos organizarnos bien. La primera semana fue un caos. Con dos personas que casi no conoc\u00eda, hay que tener paciencia; ahora tenemos un grupo en facebook para organizarnos y los mi\u00e9rcoles cenamos los tres para hablar de la casa\u201d.<\/p>\n<p>La alternativa de la casa compartida surge como una respuesta a problemas econ\u00f3micos como el que resalt\u00f3 el diario La Naci\u00f3n meses atr\u00e1s, cuando publicaba <a href=\"http:\/\/www.lanacion.com.ar\/1394350-el-desafio-de-vivir-solo-y-llegar-a-fin-de-mes\">\u201cEl desaf\u00edo de vivir solo y llegar a fin de mes\u201d<\/a> <\/p>\n<p>Florencia vino de Rosario y, con cuatro a\u00f1os compartiendo casa, ya es toda una experta en el tema. Con sus compa\u00f1eros (acaso debamos llamarlos concubinos) dise\u00f1aron un sistema que llaman \u201cla comuna\u201d. \u201cHacemos un fondo com\u00fan \u2013explica- con los sueldos de todos los que viven. De ah\u00ed separamos lo que es del alquiler, los servicios y la comida. Dos veces por mes compramos en el s\u00faper y una al Mercado Central. De lo que sobra, cada uno toma una cantidad para gastos fijos como el celular, m\u00e1s un excedente semanal para otras cosas. Lo que sobra (si sobra), lo ahorramos para cosas para la casa\u201d.<\/p>\n<p>Si bien el sistema fue variando y adapt\u00e1ndose a las necesidades, se hace dif\u00edcil en ciertos aspectos. Con respecto a los otros temas dom\u00e9sticos, \u201carreglamos de qu\u00e9 se encarga cada uno \u2013explica-; uno hace las compras, otro limpia. Si uno vuelve despu\u00e9s de las diez, el que cocina tiene que saber y cocinar de m\u00e1s para que quede. Todos tenemos que limpiar lo que usamos, ordenar, lavar la ropa. Si alguien empieza a dejar de hacerlo y esto se repite, nos juntamos a hablarlo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, no todo es color de rosa. Compartir la casa puede ser una soluci\u00f3n pero tambi\u00e9n un problema. Las experiencias son variadas. Una discusi\u00f3n o pelea puede terminar en la separaci\u00f3n definitiva. Volver a la casa de los padres duele, pero hay quienes lo ven como un incentivo para rebuscarse la vida y poder mantener un espacio propio.<\/p>\n<p>Jessica, de 25 a\u00f1os, prefiere \u201cahorrar y hasta pedir ayuda a mis abuelos para poder comprar un departamento\u201d. \u201cNo puedo convivir con nadie \u2013asegura-, necesito mi espacio; no podr\u00eda soportar que otro ensucie las paredes o raye el piso\u201d.  <\/p>\n<p>Luisa estuvo viviendo con una amiga en un departamento por el centro. \u201cA los seis meses me fui porque no soportaba que estuvieran las cosas tiradas en el piso y ni siquiera las notara; para no pelearme a muerte decid\u00ed mudarme\u201d.             <\/p>\n<p>A pesar de los percances que puedan surgir, si las cosas se hablan previamente, si cada uno entiende que la libertad propia termina donde empieza la ajena, compartir una casa con amigos o amigas puede resultar una experiencia enriquecedora y una soluci\u00f3n pr\u00e1ctica para estos tiempos, en los que, muchas veces, el nivel de los primeros sueldos no alcanza a cubrir el precio de alquileres y el costo de vida.<\/p>\n<p>Establecer reglas y respetarlas es la clave para lograr una experiencia sustentable, o de lo contrario, dormir\u00e1n con el enemigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Independizarse del hogar materno puede ser un problema econ\u00f3mico. Cada vez m\u00e1s j\u00f3venes lo resuelven con el uso compartido de la vivienda. La experiencia de una tendencia moderna. Por Guerchu @lguerchu guerchu@gmail.com Bob Dylan lo dijo: \u201cLos tiempos est\u00e1n cambiando\u201d. Pasan los a\u00f1os, mutan las costumbres; suben los precios. Pasados los 20, llega la hora de emanciparse y aquellos que no buscan formar familia antes de los treinta y largos, encuentran gran dificultad para conseguir un lugar donde vivir. Dedican su energ\u00eda al trabajo, a las relaciones sociales, al arte, o al deporte. No ganan lo suficiente para alquilar un departamento y mucho menos para comprarlo. No los convence la incomodidad de habitaciones y pensiones, as\u00ed como tampoco la vida con desconocidos. \u201cCumpl\u00ed 24 y me quer\u00eda ir de casa. Al no tener mis padres un lugar, o plata para prestarme, empezamos a buscar casa o departamento para alquilar con tres amigos\u201d, explica Nicol\u00e1s, que ahora alquila una casa en Caballito. 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