{"id":1211,"date":"2011-06-29T16:09:14","date_gmt":"2011-06-29T16:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=1211"},"modified":"2011-07-05T23:36:10","modified_gmt":"2011-07-05T23:36:10","slug":"una-politica-para-pocos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=1211","title":{"rendered":"Una pol\u00edtica para pocos"},"content":{"rendered":"<p>Colombia se caracteriza por ser v\u00edctima de innumerables violaciones a los derechos humanos. Esa violencia apunta a alejar del poder a quienes desean cambiar las condiciones sociales        <\/p>\n<p>Por Bruno Sgarzini<br \/>\n<a href=\"http:\/\/twitter.com\/brunosgarzini\">@brunosgarzini<\/a><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/nota-3.jpg\" alt=\"\" title=\"nota 3\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1212\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/nota-3.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/nota-3-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>Un d\u00eda a Lina le dijeron \u201cte tenes que ir porque ac\u00e1 corre peligro tu vida\u201d y se fue a Suecia. Otro d\u00eda a Gustavo le avisaron por tel\u00e9fono que su figura alargada de intelectual de anteojos no era bienvenida y parti\u00f3 a Venezuela. Lina estaba en un proyecto en la Sabana de Bogot\u00e1 que buscaba agremiar a los trabajadores del campo desde un centro educativo convertido en organizaci\u00f3n, Gustavo participaba de una iniciativa en la que un pueblo ind\u00edgena reclamaba por la restituci\u00f3n de sus tierras. <\/p>\n<p>Detr\u00e1s de los dos, qued\u00f3 vac\u00eda la silla de la oficina del abogado que les avis\u00f3 sobre la posibilidad de que sean asesinados. \u201cA\u00fan no me explico c\u00f3mo no se fue. Nos salv\u00f3 a muchos, pero \u00e9l no alcanz\u00f3 a escapar\u201d, afirma esta morena consumida por la pol\u00edtica en su piel y cabello. Antes, en los o\u00eddos de sus compa\u00f1eros de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, hab\u00edan repicado las mismas amenazas y as\u00ed fue la historia a eliminar a un partido pol\u00edtico, sin que nadie le ponga una mano en el pecho. Fueron asesinados dos candidatos a la presidencia, siete congresistas, 13 diputados, 11 alcaldes, 69 concejales, m\u00e1s de 3000 dirigentes y militantes y se estima que desaparecieron 1000 personas de la agrupaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Lina y Gustavo son parte de los 390 mil refugiados pol\u00edticos colombianos que deambulan por el mundo a la espera de que la pol\u00edtica no sean tan peligrosa en sus lares repletos de paisajes naturales, donde las monta\u00f1as juegan a ver cu\u00e1l tiene el verde m\u00e1s original y las nubes parecen salidas del hueco de un asiento de avi\u00f3n de una manera tal que est\u00e1n ah\u00ed al alcance de la mano. En el medio de ese mundo de historias sin fin est\u00e1n los que manejan los fusiles Imi Galil de fabricaci\u00f3n nacional que, por ejemplo, hacen de ese pa\u00eds el de mayor cantidad de sindicalistas asesinados del mundo con 2721 muertos. Tan grave es el n\u00famero que el Congreso de Estados Unidos no aprobar\u00e1 el Tratado de Libre Comercio hasta que no se reduzca.    <\/p>\n<p>Como el resto, Lina y Gustavo saben que de poner un solo pie en su pa\u00eds ser\u00e1n hueco, caj\u00f3n, flores y olvido. Detr\u00e1s de ellos, no s\u00f3lo qued\u00f3 el abogado, sino m\u00e1s de 1400 campesinos asesinados por reclamar por sus derechos y cinco millones de desplazados por el \u201cconflicto\u201d, denominaci\u00f3n dada al coctel preparado entre agentes del Estado, paramilitares y guerrilleros. Desordenado en el relato informativo, efectivo en su tarea de convertir a la pol\u00edtica en un ser despreciable de esos que congelan el tiempo, pero no los murmullos cuando caminan por un calle atestada de personas.<\/p>\n<p>Y cuando no es as\u00ed, cuando el que pone un paso sobre otro no genera rechazo ni condena en esa calle llamada sociedad, viene la violencia a cortar ese momento \u00fanico en el que un dirigente convoca a multitudes a la hora de sus discursos. Eso fue lo que le pas\u00f3 primero a Elicer Gait\u00e1n en 1948 y luego a Luis Gal\u00e1n en 1989, ambos l\u00edderes liberales que iban a paso de vencedores hacia la presidencia de esa naci\u00f3n de rumba, salsa y merengue.    <\/p>\n<p>De la misma forma, sin que nadie haya escuchado el arrastre de pies o las paladas donde se cavaron sus fosas, alrededor del camino de Lina y Gustavo est\u00e1n los 38 mil desaparecidos registrados desde 1980 hasta la fecha. Tambi\u00e9n las cinco millones de hect\u00e1reas verdes y aptas para el cultivo de lo que uno se imagine que dejaron los desplazados. Todo un hilo que se enrol\u00f3 en un c\u00edrculo de a\u00f1os hasta que form\u00f3 una bola grande hacia el mismo lado con un sentido, una direcci\u00f3n y una intenci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u201cEn Am\u00e9rica latina, se ve que desde el Estado se impulsaron pol\u00edticas de represi\u00f3n contra la poblaci\u00f3n de una manera sistem\u00e1tica. En Colombia, sucede esto pero con diferencias. No es tan marcado como ocurri\u00f3 en la dictadura argentina, por ejemplo. Por eso no se puede decir que las desapariciones fueron fuertes entre este per\u00edodo y per\u00edodo porque fue algo constante\u201d, subraya Fab\u00edan Bernal, polit\u00f3logo colombiano y magister en Derechos Humanos.  <\/p>\n<p>Bernal, adem\u00e1s, sostiene que \u201cdurante los 80 se dan la gran mayor\u00eda de las masacres en la que por general est\u00e1n involucrados los paramilitares y en algunos casos el ej\u00e9rcito\u201d. En muchos de las ocasiones, incluso las autodefensas, como tambi\u00e9n se las denomina, guardaban \u201csus armas y veh\u00edculos en los batallones militares\u201d. Lo real es que, seg\u00fan Bernal, hasta los 90 se pensaba \u201cque eran grupos aislados y no que en realidad eran  parte de un plan sistem\u00e1tico en el que se violaba derechos humanos y se perpetraba masacres\u201d. <\/p>\n<p>As\u00ed este camino a Lina y a Gustavo comienza en la misma tierra de la que se escaparon a partir de los 60 cuando se legalizaron los primeros grupos armados de los terratenientes para defender y recuperar territorios. El fondo de la cuesti\u00f3n es qui\u00e9n controla lo que dejaron los desplazados y c\u00f3mo se hace para mantenerlo as\u00ed. Tambi\u00e9n congelar las cifras de informalidad laboral (60%),  desocupaci\u00f3n (12%) y pobreza (50%).  Esos son los faroles que iluminan los pasos de los dos dirigentes que intentaron revertir el proceso de una u otra manera.<\/p>\n<p>Los \u00e1rboles que se caen en picada y que buscan cerrar su paso son distintas estrategias del poder. Por eso, bajo el sonido del desgarramiento de sus bases que provocan la ida a pique, se encuentra un le\u00f1ador que forma parte de un grupo extenso cuyo fin es infundir un miedo que paralice y desmotive a quienes, como ellos, quieran llegar por lo menos al pueblo m\u00e1s cercano. El auto donde viajan es el principal rival a vencer por ese ej\u00e9rcito de hombres ya que de prosperar esa organizaci\u00f3n de mecanismos que permite que \u00e9ste avance,  florecer\u00e1 el propio germen de su destrucci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colombia se caracteriza por ser v\u00edctima de innumerables violaciones a los derechos humanos. Esa violencia apunta a alejar del poder a quienes desean cambiar las condiciones sociales Por Bruno Sgarzini @brunosgarzini Un d\u00eda a Lina le dijeron \u201cte tenes que ir porque ac\u00e1 corre peligro tu vida\u201d y se fue a Suecia. 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