{"id":1001,"date":"2011-05-27T03:07:05","date_gmt":"2011-05-27T03:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=1001"},"modified":"2011-05-27T03:07:05","modified_gmt":"2011-05-27T03:07:05","slug":"la-moulin-rouge-centroamericana","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/?p=1001","title":{"rendered":"El Moulin Rouge centroamericano"},"content":{"rendered":"<p>En Jaco, Costa Rica, los estadounidenses de clase media veranean todo el a\u00f1o gracias al clima tropical. Dentro de los boliches, siete de cada 10 mujeres ejercen la prostituci\u00f3n.       <\/p>\n<p>Por Bruno Sgarzini<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/RobertasCostaRica11.jpg\" alt=\"\" title=\"RobertasCostaRica\" width=\"480\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-1004\" srcset=\"http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/RobertasCostaRica11.jpg 480w, http:\/\/www.revistadinamo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/RobertasCostaRica11-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>La musculosa gris que apenas tapa su ombligo hace juego con sus patines blancos. A su vez \u00e9stos entonan un canto al cielo con su diminuto, pero presente, pantal\u00f3n corto que aprieta sus piernas de una forma tal que su ir y venir por la calle principal de Jaco, Costa Rica, frena el tiempo, las caras y alguna que otra billetera que est\u00e1 por abrirse con la intenci\u00f3n de pagar una suculenta cena.<\/p>\n<p>Por las veredas, en cambio, se intercalan j\u00f3venes que van en direcci\u00f3n a la costa con sus tablas de surf, otros de la misma edad que caminan de salida o entrada a sus trabajos de temporada tur\u00edstica, alg\u00fan que otro turista, y ellos, los can\u00edbales de sombreros del color de la arena de mar, camisas floreadas, shorts de conductor de Discovery Channel y zapatillas con medias u ojotas.<\/p>\n<p>Los can\u00edbales en el d\u00eda por lo general duermen o toman mojitos de frente al mar en un bar en el que de fondo se observa un plasma enorme sintonizado en un partido de f\u00fatbol americano. En su pa\u00eds de procedencia son padres, esposos, profesionales, pero aqu\u00ed son simplemente un rostro que refleja un Franklin o un Delano, enfocados en distenderse en Costa Rica por las comodidades que les da un lugar preparado y amoldado a ellos. Para eso hasta tienen canales de televisi\u00f3n de Estados Unidos con el objetivo de no modificarles demasiado su h\u00e1bitat.<\/p>\n<p>A su alrededor se intercalan morenas, rubias, colombianas, dominicanas, nicarag\u00fcenses y de todas las nacionalidades latinas que uno se imagine. Sin discriminar raza ni religi\u00f3n, todos saben que la tarde muchas veces es para mostrar la mercanc\u00eda cuidadosamente custodiada por sus managers deportivos que las traen de afuera.  Salen, provocan, como la chica de patines que ah\u00ed viene de espaldas con una pierna atr\u00e1s y otra delante para bajar y subir en un presunto ejercicio de elongaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La platea contenta aplaude pero no vitorea porque conoce de antemano, c\u00f3mo buen p\u00fablico que es, que los partidos se ven desde fuera. Aparte tambi\u00e9n infiere que los negocios, a veces, se hacen a la luz del d\u00eda y en la mayor\u00eda de los casos en los bares o discotecas m\u00e1s concurridas de esta Mar del Plata de Costa Rica de palmeras, locales de comida r\u00e1pida, restaurantes a precio anglosaj\u00f3n, olas gigantes y resorts acordes a la ocasi\u00f3n.  <\/p>\n<p>Por eso, de noche se da en gran escala esa conjunci\u00f3n entre maquinas al estilo fordista. Cada uno cumple su papel. La de patines viene con un vestido blanco que hace de radiograf\u00eda y unos zapatos cuyos tacos en punta reafirman su postura de pecho adelante y cintura atr\u00e1s. Las dem\u00e1s se visten de femme fatale, pero con distinto pelajes similares. Ellos van sin sombrero, pero mantienen firme el estilo del resto de su vestimenta que emula a un personaje de American Pie pasado en a\u00f1os.<\/p>\n<p>El paisaje es tan impactante que en caso de ser hombre hay que preguntar a un local por las chicas \u201cmalas\u201d y las \u201cbuenas\u201d antes de acercarse a pescar a r\u00edo revuelto una, ya que de cada diez, siete son trabajadoras del oficio m\u00e1s viejo del mundo. Al promediar la noche, los caminos se bifurcan, un par de Clint Estwood abrazan a su latina desde atr\u00e1s y le besan su cuello, y el p\u00fablico masculino que no quiere participar del intercambio es v\u00edctima de un acoso tal que se podr\u00eda sentir ese hombre de revistas que todas desean.<\/p>\n<p>Pero saben que el costo del carruaje que se vuelve zapallo y el vestido que desaparece es de 100 d\u00f3lares, as\u00ed que no se dejan atrapar por esas modelos de revistas. Otros, sobre todo los locales, se mantienen fieles en sus principios y buscan a las blondas similares a Paris Hilton que visitan Jaco con el \u00fanico fin de andar de fiesta y surfear olas.  El mismo estilo, pero distinta onda. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Jaco, Costa Rica, los estadounidenses de clase media veranean todo el a\u00f1o gracias al clima tropical. Dentro de los boliches, siete de cada 10 mujeres ejercen la prostituci\u00f3n. Por Bruno Sgarzini La musculosa gris que apenas tapa su ombligo hace juego con sus patines blancos. A su vez \u00e9stos entonan un canto al cielo con su diminuto, pero presente, pantal\u00f3n corto que aprieta sus piernas de una forma tal que su ir y venir por la calle principal de Jaco, Costa Rica, frena el tiempo, las caras y alguna que otra billetera que est\u00e1 por abrirse con la intenci\u00f3n de pagar una suculenta cena. Por las veredas, en cambio, se intercalan j\u00f3venes que van en direcci\u00f3n a la costa con sus tablas de surf, otros de la misma edad que caminan de salida o entrada a sus trabajos de temporada tur\u00edstica, alg\u00fan que otro turista, y ellos, los can\u00edbales de sombreros del color de la arena de mar, camisas floreadas, shorts de conductor de Discovery Channel y zapatillas con medias u ojotas. Los can\u00edbales en el d\u00eda por lo general duermen o toman mojitos de frente al mar en un bar en el que de fondo se observa un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[9,31,59,70,84],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1001"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1001"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1001\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revistadinamo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}