El periodista Bruno Bimbi, autor de “Matrimonio igualitario” y militante de FALGBT, cuenta cómo fue el camino hacia la ley y las peleas políticas que hubo en el interín.

Por Agustina Ordoqui

Cuando en julio del año pasado, el matrimonio para parejas del mismo sexo era una realidad avalada por el Congreso, una larga lucha y una ardua estrategia de varios años rendían sus frutos.

El debate fue público. Medios de comunicación, intelectuales y opinantes de copetín participaron. En la casa, en la escuela, en el trabajo y entre amigos, cada cual tomó su postura y los argumentos –tanto a favor, como en contra- se volvieron moneda de intercambio común.

Pero los entretelones y el camino hasta la sanción de esta ley fueron menos conocidos. Por eso, el periodista Bruno Bimbi, militante de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), decidió encuadrarlo en un libro. Matrimonio igualitario fue publicado a fines de 2010 por Editorial Planeta y, ahora, autor y autoría se encuentran de gira por el país de presentación en presentación. La próxima será este sábado, de regreso a la Ciudad de Buenos Aires, a las 19 en el Auditorio de UTE, Mitre 1984.

Revista Dínamo: Desde FALGBT, ¿cuándo empezaron a ver como posible el matrimonio igualitario en Argentina?
Bruno Bimbi: Con las primeras sanciones, en Holanda o Bélgica, parecía algo lejano. Pero en 2005 cuando se sancionó en España, todo cambió porque es un país más cercano a Argentina. Ahí, decidimos preparar la discusión. En ese entonces, el diputado socialista Eduardo Di Pollina presentó un proyecto de ley, pero con muy pocas firmas.

RD: ¿Al principio costó lograr la repercusión?

BB: Sí, pero en 2007 hicimos una campaña nacional más organizada. Di Pollina volvió a presentar el proyecto y salimos a buscar firmas. Por otro lado, lanzamos la campaña de amparos. El primero fue el 14 de febrero de 2007, cuando María Rachid y Claudia Castro se presentaron en el Registro Civil con un escribano para ir después a Tribunales y pedir un fallo. Como tercera pata, pedimos una entrevista con Aníbal Fernández, que era ministro de Interior, y se mostró de acuerdo, pero nos pidió que creáramos las condiciones para que la iniciativa tuviera éxito en el Congreso.

RD: Lo que empezó a lograrse en 2009…
BB: Con Silvia Augsberg del socialismo y Vilma Ibarra de Nuevo Encuentro trabajando en conjunto. Eso fue importante porque una es oficialista y otra de la oposición, pero fueron convenciendo juntas a los legisladores. De no ser así, esta discusión se hubiera perdido.

RD: A pesar de eso, desde algunos medios de comunicación se le atribuyó la iniciativa al kirchnerismo, con connotación negativa incluso porque muchos de ellos se oponían.

BB: Eso vino también de varios partidos de la oposición, que tuvieron una actitud mezquina y oportunista. Pero eso fue un error de ellos, que no se dieron cuenta que no estaba en discusión si ganaba o perdía Kirchner, sino los derechos.

RD: De todas formas, en general, dentro de cada bloque hubo posturas diferentes.
BB: El Pro y la UCR votaron una parte a favor y otra en contra. Dentro del radicalismo, Oscar Aguad decía que no, Ricardo Alfonsín y Gerardo Morales, que sí. Del Pro, se rebeló Paula Bertol, que tenía sus dudas y me pidió que la informara. Felipe Solá fue otra sorpresa porque todo el Peronismo Federal rechazó el proyecto. Del socialismo, está Rubén Giustiniani. El despacho de él era nuestro búnker en el Senado, donde contábamos los votos.

RD: ¿Tenían miedo de que no saliera la ley en el Senado?
BB: En el Senado, la presión fue brutal, tuvimos que trabajar senador por senador, voto por voto. Se metió hasta el mismo Bergoglio, porque la Iglesia se había mantenido pasiva, no pensaron que fuera a salir la ley. Pero con la media sanción, empezaron a preocuparse.

RD: ¿Qué le dirías ahora a esos sectores conservadores que se opusieron y que vislumbraban el destartalamiento de la sociedad con esta ley que, hoy en día, es estandarte de la igualdad?
BB: Que no fue el fin del mundo, que no se destruyó la familia y que no se cayó la humanidad a pedazos. Ninguna de las estupideces que dijeron pasaron. A un año de la ley, lo único que cambió es que miles de personas son ahora más felices. Nadie salió perjudicado. Eso ya alcanza para decir que fue una buena decisión.

RD: Ahora hay una igualdad de derecho, pero ¿qué nos faltaría como sociedad para que sea una igualdad de hecho?
BB: En realidad, el debate en sí ayudó mucho, se debatió en cada lugar, en los diarios, la tele, se conversaba con los amigos, la familia y muchas personas se pusieron a pensar. Y eso fue bueno porque el principal aliado del prejuicio es la desinformación. De acá a 20 años nos va a parecer una discusión tonta. Por ejemplo, cuando por primera vez un estudiante negro se fue a matricular a la Universidad de Mississippi, miles de personas protestaron porque no querían que se anotara. El presidente Kennedy tuvo que intervenir. Eso fue en la década del 60 y hoy nos parece una locura. Lo mismo va a pasar dentro de unos años con el matrimonio igualitario. Nos vamos a acordar de Bergoglio como nos acordamos del Ku Klux Klan.

RD: En la Feria del Libro, anunciaste que la próxima misión de la FALGBT será por la identidad de las trans, ¿ya tienen delimitada la estrategia?
BB: Estamos haciendo algo parecido que con el matrimonio igualitario. Por un lado, los proyectos de ley y, por el otro, presentamos varios recursos de amparos en la Justicia. Estimo que la ley por el derecho a la identidad de género y ley de Atención Sanitaria Integral para personas trans van a ser tratadas este año.

RD: ¿Aunque sea un año electoral?
BB: Sí, porque hay un consenso muy grande. El propio debate del matrimonio para personas del mismo sexo abrió el camino.

Más información: www.bbimbi.blogspot.com